Las Tertulias de La Gradona: el peligro de las adicciones y su impacto en la sociedad

En esta edición, Página del Distrito pone el foco en el peligro de las adicciones, un problema que afecta a personas de todas las edades y que a menudo pasa desapercibido. Para analizar riesgos, causas y consecuencias, contamos con la colaboración de expertos de Madrid Salud y del Instituto de Adicciones, incluyendo pedagogos, médicos y coordinadores de programas de prevención.

 

¿Qué es una adicción y cómo se desarrolla?

Rocío Risquez (R.R.): La adicción es la pérdida progresiva de control sobre una sustancia o una conducta que, aunque en un inicio puede parecer inofensiva o voluntaria, termina interfiriendo de manera significativa en la vida diaria. Esta dependencia afecta la salud física y emocional, y limita la capacidad de tomar decisiones, generando consecuencias negativas que persisten incluso cuando la persona es consciente del daño que le provoca.

Pablo Martín (P.M.): La adicción se define como el conjunto de comportamientos disfuncionales en los que hay un consumo de un producto que hace que la cotidianidad se vea interrumpida. Puede afectar a cualquier área social y personal, y si ese consumo repetido responde a una serie de propiedades se considera una adicción.

Jose Antonio Morales (J.M.): La adicción es un impulso incontrolable que la persona no puede superar. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) califica a la adicción como un trastorno de la salud mental. Los juegos de azar sí están muy catalogados, no tanto todavía las adicciones provocadas por las nuevas tecnologías, puesto que todavía hay un debate existente sobre su clasificación.

Andrea Salgado (A.S.): Una adicción es una condición caracterizada por la dependencia persistente hacia una sustancia o una conducta, pese a conocer sus consecuencias negativas. Implica una pérdida progresiva del control, en la que la necesidad de consumir o repetir el comportamiento interfiere con la salud, el equilibrio emocional y la vida social de la persona.

Rocío Risquet:
“Las adicciones son un problema de salud pública”

Tertulia en La Gradona debaten sobre las adicciones

¿Cuáles son las adicciones más comunes?

(R.R.): En nuestro equipo de prevención hemos visto que las más frecuentes son las adicciones al cannabis y al alcohol. También es cierto que estamos viendo un aumento de consumo de videojuegos, juegos de azar y deportivos, junto con el uso de las tecnologías actuales.

(P.M.): Las personas casi siempre llegan con adicciones al alcohol, cocaína y cannabis. Hay otro tipo de consumo repetido de productos como puede ser la comida o la obsesión por el gimnasio que comúnmente se catalogan de adicciones, pero que no pueden definirse como tal, ya que los mecanismos cerebrales en estos casos son distintos a las drogas típicas.

(J.M.): Hay una alta frecuencia de adicción a las tragaperras, no tanto por la adicción que provoca, sino por el número de casos tan grande por población de habitantes. Al fin y al cabo, es una adicción que se produce porque es de fácil acceso, relativamente barato y no hay una regulación respecto a su consumo. Lo mismo sucede con las apuestas deportivas, que es la tragaperras actual de los jóvenes.

(A.S.): En el Espacio PAD Joven, lo que más vemos en el día a día es el consumo abusivo de alcohol y cannabis, y también los problemas derivados del uso excesivo de las pantallas. Son conductas muy normalizadas, pero que poco a poco van afectando a la salud, a las relaciones y al equilibrio personal, y por eso nos preocupan especialmente.

Tertulia en La Gradona debaten sobre las adicciones

¿Cómo afectan estas adicciones a la vida personal?

(R.R.): Estas adicciones afectan la vida personal porque terminan cambiando hábitos, emociones y relaciones. La persona puede sentirse más irritable o aislada, descuidar su salud y sus responsabilidades, y tener dificultades para disfrutar de las cosas que antes le eran importantes, afectando su equilibrio y bienestar en el día a día.

(P.M.): Todas las áreas personales son potencialmente afectables, ya que una adicción no se limita a un solo aspecto de la vida. Puede impactar en la salud física y emocional, deteriorar las relaciones familiares y sociales, afectar al rendimiento laboral o académico y debilitar la autoestima y la capacidad de tomar decisiones, generando un desequilibrio general en la vida de la persona.

(J.M.): La función principal de los productos que generan adicción es el aislamiento. Que pierdas la noción del tiempo y el espacio para sumergirte de plena consciencia en el juego o en la droga. Entonces, si esa adicción se mantiene en el tiempo, el aislamiento va a ser total en todas las áreas personales.

(A.S.): Los principales cambios se experimentan en la pérdida de hábitos saludables, tales como la higiene del sueño, la alimentación, el rendimiento laboral y/o escolar, y en la conducta y comportamientos en general. La persona con adicción pierde motivación por las grandes cosas porque centra toda su energía en pasar de nivel o en ganar el premio de la máquina.

Pablo Martín:
“Tenemos que quitarnos los prejuicios sobre las personas adictas”

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¿Qué papel cumple la prevención de riesgos?

(R.R.): La prevención de riesgos sirve para cuidarnos y evitar problemas antes de que ocurran. Su objetivo es mantenernos seguros, proteger nuestra salud y crear entornos más seguros, ya sea en el trabajo, en casa o en cualquier actividad diaria. Básicamente, se trata de anticiparse a los peligros y actuar a tiempo.

(P.M.): La prevención es evitar males mayores. Cuando una adicción está muy consolidada dentro de una sociedad, la prevención prematura es muy necesaria para impedir que nuevos afectados o los que ya lo están amplifiquen su problemática. Sin embargo, considero que deberían incrementar los programas preventivos desde los servicios públicos,   con medidas regulatorias, para que luego las asociaciones y los servicios sociales no tengan que lidiar con todo.

(J.M.): Las regulaciones son fundamentales, sobre todo en el entorno online, porque sin ellas habría un descontrol total. En el mundo físico ya existen reglas claras: nadie puede, por ejemplo, señalizar libremente dónde está un casino o cualquier lugar que implique riesgos, como en las carreteras. En internet, en cambio, el acceso es más fácil y las fronteras menos visibles, por lo que las normas son necesarias para proteger a los usuarios. El juego dejará de ser problemático cuando esté regulado.

(A.S.): La prevención es muy importante. Ahora mismo estamos haciendo campañas de prevención en institutos para que los jóvenes menores de edad sepan a qué se enfrentan cuando consumen sustancias ilegales o juegos al azar que son nocivos para su salud. En este sentido, defiendo que para prevenir esas adicciones, hay que ofrecerles alternativas saludables sobre las que canalizar esos deseos de consumo.

Tertulia en La Gradona debaten sobre las adicciones

¿Cómo podemos ayudar a las personas a luchar contra sus adicciones?

(R.R.): Desde el Instituto de Adicciones entendemos que un adolescente o un joven es muy raro que acuda a nosotros porque es consciente de que tiene una adicción, y más todavía, que quiere sanarse. Por otro lado, cuando intentamos hablar con ellos, no suelen tomarse en serio los riesgos que les advertimos. Es por ello que consideramos que el antídoto lo tienen en casa. La familia es el mejor remedio para reconducir a una persona, hacerla recapacitar de sus consumos y que empiecen a sanar con sus seres queridos.

(P.M.): Considero que el primer paso para empezar a ayudarles es que cada uno de nosotros nos quitemos los prejuicios hacia las personas con adicciones. Se suele pensar erróneamente que todas ellas pertenecen a un gremio determinado, cuando no tiene por qué ser así. No sabemos las particularidades de la vida de las personas que ya han llevado a desarrollar una adicción. En ese sentido, tenemos que trabajar la escucha hacia ellas porque sólo desde la comunicación, por ambas partes, se pueden solucionar las adicciones.

(J.M.): Sostengo que deben ser los profesionales de la psicología los que deben de solucionar estos problemas. No debemos olvidar que las adicciones tienen grandes implicaciones psicológicas, que sólo personal cualificado sabe identificar, diagnosticar y tratar. Tan importante es la voluntad de ayudar, como lo es la metodología que se toma para hacerlo. Durante el tiempo que colaboré con la facultad de psicología de la Universidad Autónoma, aprendí que el tratamiento debe ser individual y de confrontación.

(A.S.): Una de las formas más efectivas de ayudar a las personas a luchar contra sus adicciones es asegurarnos de que tengan acceso a la información. Es fundamental que conozcan que existen centros de apoyo, programas de ayuda y recursos especializados, y que sepan cómo y dónde pedir ayuda. Cuanta más visibilidad tengan estas opciones y más clara sea la información, mayor será la posibilidad de que den el primer paso hacia la recuperación.

Jose Antonio Morales:
“Las apuestas deportivas son las tragaperras de los jóvenes”

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¿Qué impacto tienen las adicciones en la sociedad?

(R.R.): Pues principalmente que es un problema de salud pública. En la población joven, que es el grupo social en el que nosotros trabajamos mayoritariamente, el mayor problema es el condicionamiento de su futuro. Por eso, cuanto más podamos prevenir, cuanto más podamos ayudarles en la actualidad, más gente podrá seguir con sus objetivos y propósitos en la vida adulta.

(P.M.): Lo más peligroso de las adicciones es que destruyen a uno por dentro, como también destruyen su entorno. He conocido casos muy extremos de extrema pobreza, abandono por parte de sus seres queridos y amigos, incluso gente que se ha suicidado por haber perdido el control de sus vidas. Es por ello que considero tan necesarias correctas sesiones de asesoría, para que todas estas personas puedan volver a su vida normal sin comprometerse a ellos mismos y a los demás.

(J.M.): Las adicciones suponen un problema grave de salud pública porque sus efectos van mucho más allá de la persona que las sufre. Tienen consecuencias en las familias, sobrecargan los sistemas sanitarios y sociales, y afectan a la convivencia y al bienestar general, convirtiéndose en una preocupación colectiva que requiere una respuesta conjunta.

(A.S.): Desajustan todo el entorno de una persona, desde su bienestar físico y/o emocional, hasta el de su familia, pasando por la decadencia en el ámbito académico o laboral. Al final es una pérdida de rumbo que se propaga a nuevas personas. Por eso también es muy importante saber que cuando uno apuesta un día por curiosidad, se arriesga a que ese disfrute se convierta en obsesión.

Tertulia en La Gradona debaten sobre las adicciones

¿Consideran que los adictos tienen vergüenza de acudir a centros de ayuda?

(R.R.): Cada vez menos. Son temas que han dejado, en cierto modo, de ser tabú. Y se hablan de manera más abierta. En general sí que existe un sentimiento de pudor para pedir ayuda. Puede ser por muchas maneras: bien sea porque no saben a dónde acudir, quizás porque desconfían de nosotros y del proceso, o bien porque no son lo suficientemente maduros para reconocer que tiene una adicción.

(P.M.): Sí, hay bastante miedo, sobre todo al prejuicio de gente que no les conoce. La mayor barrera es el reconocer que se tiene un problema de adicción. Ellos consideran que si piden ayuda, les van a etiquetar por ello. Estas personas también tienen que trabajar en el juicio que tienen de sí mismos. Del mismo modo en que acuden al médico por una gripe, y el doctor no les juzga, sino que pretende ayudar, un psicólogo hará lo mismo.

(J.M.): Desde el punto de vista de un jugador de juegos de azar o de videojuegos, lo más importante es ayudarle a identificar que existe un problema y que su comportamiento ya no es solo una forma de ocio. Aún más importante es que sea la propia persona quien tome conciencia de ello, ya que sin ese reconocimiento es muy difícil que se produzca un cambio real o que se busque ayuda.

(A.S.): En general diría que sí. Todavía sigue habiendo un gran temor de acudir a centros de psicología o psiquiatría por el miedo al juicio externo. Por eso muchos de ellos deciden intentar sanar por sí solos, pero así es muy difícil porque no se tienen los mecanismos de autocontrol. En ese sentido considero que es muy importante tener personas de referencia en la familia a las que poder acudir.

Andrea Salgado:
“La persona con adicción pierde motivación por las grandes cosas”

¿Qué conclusiones sacan y cómo creen que podrían mejorar la situación?

(R.R.): Que la adicción es un problema muy serio en la sociedad y hay que tomarlo como tal, como un problema de salud pública. Las entidades y centros públicos estamos para poner nuestro granito de arena. Advertir también a las personas que no existe el riesgo 0, ya que cada pequeño consumo que hacemos estamos condicionando poco a poco nuestros gustos y deseos. De este modo espero que esto sirva para que todas las personas que están dudosas de si pedir ayuda, les animo a que lo hagan.

(P.M.): Lo más importante es que las personas conozcan estos centros donde pueden pedir ayuda. Hago un llamamiento también a la sociedad para quitar esos estigmas e ideas que tenemos sobre las personas que padecen alguna adicción. Además, considero muy oportuno mejorar las informaciones sobre las adicciones, y también educar a todas las personas para que sepan a qué riesgos se someten una vez que prueban algo nocivo para su salud.

(J.M.): Tenemos que tomar consciencia de que la prevención sale mucho más barato que el tratamiento. Cualquier precaución siempre será poca, y por eso es tan importante que la sociedad esté informada sobre las adicciones. Del mismo modo, que los jóvenes aprendan que cualquier momento actual de ocio y diversión mal llevado puede arruinar su futuro y el de su familia. Eso es un ejercicio de concienciación muy fuerte que falta todavía por hacer.

(A.S.): Creo que el punto de partida siempre pasa, en primer lugar, por aquellos que tienen el poder de cambiar las cosas, en este caso políticas públicas sobre salud respecto a las adicciones. Por otro lado, que las personas tomen nota de que hay asociaciones y entidades sociales que buscan ayudarles, no juzgarles, para que puedan recuperar de nuevo el rumbo de sus vidas.