Pongamos rumbo a nuestra Ítaca

Aestatis tempore, tiempo de verano, como dirían los padres de nuestro idioma. Por fin todos disfrutaremos de ese periodo del año que sirve para cerrar ciclo, aunque luego lo tengamos que reanudar, y desconectar de nuestra rutina. Pero, sin duda, va a ser un aestas (verano) diferente. Ya lo fue el anterior, al que todos esperábamos como punto final de la pandemia e inicio de la recuperación. En este, en el que damos por consumado el primero de los dos preceptos, de nuevo nos encomendamos a su marco festivo para embarcarnos en un viaje más hacia el olvido que hacia la esperanza sin tener demasiadas ganas de vislumbrar el paisaje que al final de puerto nos espera. Casi como los primeros descubridores, nos embarcamos porque estamos deseosos de un mundo mejor, que por supuesto merecemos, y porque no nos queda más remedio que poner velas rumbo a la esperanza. A nuestra nueva Ítaca.

Pero lamentablemente el fin de la pandemia ha venido acompañado de unos nubarrones inesperados que llenan de preocupaciones la navegación por muy fugaz que esta sea. Una inflación disparada que afecta a bienes básicos y esenciales y los augurios de los economistas nos hacen temer por lo que será el regreso. Muchos aventuran que será el último verano tal y como lo hemos concebido.

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Puede. Y puede que tenga razón uno de los tertulianos de nuestras Tertulias de La Gradona, en esta ocasión dedicadas a la solidaridad en el distrito, Jaime Rincón (dueño de Casa Carmela, portavoz de Recupera Madrid), cuando nos advierte en el artículo de que esta situación le recuerda mucho a la vivida en 2020. Pero lo que no puede ser es que durante todo este tiempo no hayamos aprendido nada. La excusa de la pandemia tal vez haya servido para justificar que tantos y tantos hayan quedado desasistidos, dejados a la intemperie. Pero eso ya ha pasado una vez. No se puede volver a repetir. Y este aestatis tempore, tiempo de verano, tiene que servir también para que todas las administraciones a las que les incumbe el problema del ser humano se tomen su tiempo de reflexión para que a la vuelta de vacaciones estén creadas las medidas necesarias para que el hambre y la miseria no se estanquen en ninguna parte de la sociedad. Y es cierto que a todos nos tocará tirar del carro, incrementando el tejido social de solidaridad y contribuyendo a las necesidades, si vuelven a aflorar, de los desamparados. Nos tenemos que involucrar, sí, pero una manera de hacerlo es exigir a nuestras tres administraciones, la central, la autonómica y la municipal, así como a la propia Junta, que se empeñen de verdad en este asunto, que no se limiten a una contribución esporádica dejando lo principal en manos de asociaciones privadas, por muy voluntariosas y eficaces que estas sean.

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Para que esto suceda, me dirán, es preciso crear riqueza. Sí, puede que sea una parte de la verdad. Pero la economía, como el deporte, también es un juego de ataque y de defensa, y se puede ganar defendiendo (que se lo pregunten al Real Madrid de la final de París o al Atlético del Cholo Simeone). No vamos a inventar desde estas páginas un tratado de economía, pero una forma de crear riqueza es no perdiéndola o ayudando a que esta se recupere. Una economía desnutrida es una economía incapaz de regenerarse. Y cuando más tiempo se tarde en actuar, más difícil, por no decir imposible, será la recuperación. Es el momento, por lo tanto, de que nuestras administraciones dejen al lado la euforia veraniega y pongan todo su empeño en elaborar una red de creación de riqueza, generadora de empleo, y de asistencia al necesitado para evitar que todo esto, no dentro de mucho, se desmorone con nosotros dentro.

Somos conscientes de lo dificultosos y traicioneros que son los vericuetos de la economía. Pero contamos con la ventaja de que disponemos de los suficientes recursos y conocimiento para que no tengamos que pasar calamidades o que, por lo menos, una parte de nosotros quede abocado a ello. Ya tenemos experiencia en el viaje, luego sabios somos. Pues rememos. Y seleccionemos a los marinos que estén preparados para llevarnos a nuestra Ítaca. Les esperamos en septiembre. Feliz verano.

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El consenso es esencial para que florezcan las oportunidades

La llegada del buen tiempo y la atenuación de la pandemia no es que nos estén devolviendo las ganas de vivir, que ya las teníamos, sino también la alegría. Las calles vuelven a llenarse y en muchas actividades, otra cosa es la subida de los precios, se está volviendo a parámetros previos a marzo de 2020. Y si hay dos actividades generadoras de ilusión y de alegría son la música y el deporte. Terminada la Liga, cuyo trofeo este año no recalará en nuestro distrito, fue un placer ver la gran entrada que registró el Wanda Metropolitano para presenciar a los All Black, un equipo legendario del rugby.

Rugby en el Wanda Metropolitano
Rugby en el Wanda Metropolitano—foto Walter Degirolmo

Y a un mito de nuestro deporte, Carolina Marín, campeona olímpica, tricampeona mundial, vigente campeona europea, dar una clase magistral sobre deporte femenino y bádminton a alumnos de nuestro distrito. Pero tal vez sea más importante, por aquello de su efecto duradero, de la relación con la base, la llegada a San Blas-Canillejas de un equipo de fútbol femenino, el Magerit (precioso nombre con el que los árabes llamaron a nuestra ciudad, tierra de aguas), lo que nos permite, como se denunció en una de nuestras Tertulias de La Gradona, dejar de ostentar el récord de ser uno de los pocos lugares de la capital en la que no había ningún club de balompié de mujeres. Y dentro de poco San Blas-Canillejas será escenario de uno de los espectáculos más grandes que en el apartado musical se pueda albergar con la actuación de los eternos Rolling Stones en el Metropolitano, uno de los pocas grupos capaces de concitar expectación tanto en los que gustan de estilo musical como en los que no. Y de romper todo tipo de barreras de edad. Los Rolling son los Rolling.

Algunos dirán que al fin y al cabo solo se trata de música y deporte. Pero no es así. Es mucho más. Es la demostración de que San Blas-Canillejas es un distrito de referencia de Madrid, de que nuestras calles y nuestras instalaciones son elegidas por destacadísimas entidades y empresas, y por otras que aunque no sean tan nombradas, como el caso del Magerit, van a aportar un gran valor al lugar en el que vivimos, sobre todo a nuestras niñas y mujeres. San Blas-Canillejas, como hemos contado en anteriores ediciones, es la capital digital de España, un sitio de contrastes que aúna diversos tipos de empresas, un destacadísimo lugar deportivo y ahora también, aunque sea por unas horas, será capital internacional de la música. Pocos distritos de nuestra ciudad pueden presumir de todo ello.

Por una parte, estamos seguros de que todo esto será un imán dinamizador del resto de actividades y de que servirá de motor de arranque para otros sectores, como el pequeño comercio, que mes tras mes lleva esperando la definitiva salida del túnel de la desgracia y de la crisis. Pero hace falta algo más. Se necesita que todas las Administraciones: Comunidad, Ayuntamiento y Junta Municipal, se sirvan de esta inercia para dar los impulsos necesarios para que nuestra economía vuelva a fluir. No vivimos en un páramo. A la vista está. Además, nuestro entramado comercial y nuestros vecinos han demostrado la suficiente capacidad de resistencia como para merecer las ayudas e iniciativas necesarias para que esa alegría incipiente llegue a todos y que por ende nos depare unos resultados más justos y duraderos.

Y en esto es clave el plan Sures, un proyecto para promover la igualdad entre los distritos del sureste con el resto, así como para fomentar su desarrollo. Se trata de una actuación capital, que la abordamos en nuestra tribuna, que, dada las circunstancias, debe obligar a todos los partidos políticos a olvidarse de los rifirrafes habituales de la política para poner todo su empeño en contribuir a que definitivamente todos los sectores, y por consiguiente todos los ciudadanos, puedan salir de la crisis. Hemos sufrido una situación tan difícil y complicada en la que, al margen de la voluntad que pongamos, necesitamos la guía y colaboración de nuestros políticos para que todo vuelva a ser como antes. Tienen el poder y la capacidad para ello, siempre y cuando abandonen viejas estrategias de trinchera por otras de consenso, pacto y cesión para que su trabajo redunde en un beneficio real social.

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Una nueva etapa, también para la economía del distrito

Parece que surge la luz. La decisión de la Administración de quitar la obligatoriedad del uso de las mascarillas, salvo las consabidas excepciones, va mucho más allá de la liberación que este hecho implica. Es, en gran parte, la señal que todos esperábamos para saber que, por fin, hemos superado lo más grave de la pandemia y que a partir de ahora empieza una nueva etapa en nuestras vidas, que esperamos se parezca lo más posible a la que disfrutábamos antes de marzo de 2020.

Y parte esencial de esa vuelta a la normalidad que anuncia la no obligatoriedad de llevar mascarillas es la economía. De entrada, es bueno que el foco informativo traslade su atención de los hospitales a los mercados. Cierto es. Pero no menos cierto es que estos regresan con unos nubarrones de incertidumbre que a todos inquietan y a no pocos agobian. La previsión del Banco de España de llegar a una inflación del 7,5% es para muchos sectores, entre ellos el pequeño comercio y las clases más desfavorecidas, una muy preocupante noticia. El desorbitado incremento de los precios tendrá una directa relación con el consumo, afectando por un lado a la adquisición de productos básicos y necesarios y a la propia regeneración de la economía.

San Blas-Canillejas no puede ser una excepción a esa nueva realidad, máxime cuando se trata de un distrito heterogéneo, plagado de singularidades y de contrastes. En ese sentido, sabiendo que no hay varitas mágicas, lo más importante tal vez sea saber que la recuperación sea obra de todos. Empezando por lo más básico, empeño no va a faltar a las asociaciones y particulares que llevan tiempo trabajando con los más desfavorecidos. Ayudas de las distintas administraciones a los que han tenido el infortunio de caer en este sector entendemos que tampoco faltarán. Pero lo realmente importante es que el motor de la recuperación esté bien engrasado y empiece a rugir con fuerza. Y ahí está el otro gran sector, ahora duramente castigado por la inflación, imprescindible para que todo vuelva a fluir: el pequeño comercio. Si nos saltamos el paso de su aportación va a ser muy difícil que la economía de un distrito como el nuestro crezca adecuadamente. Por su aportación al PIB, por la creación de puestos de trabajo, por mantener el espíritu de barrio… Sí, es verdad que está acostumbrado a sobrevivir a todo tipo de crisis, pero esta es diferente. Por eso, más que nunca, ahora necesita la ayuda de todos: de las administraciones, de la Junta, independientemente de sus competencias, y de nosotros, de los vecinos, para, con nuestras compras, mantener algo que también es nuestro. Al fin y al cabo se trata de añadir a la economía un poco de proximidad, cariño y humanidad. Seguro que la fórmula funciona.

Mercado Boltaña
Mercado Boltaña

Economía verde

Por otra parte, en la edición de este número llevamos a nuestras Tertulias de La Gradona la situación de la ecología en el distrito. Al margen del gran valor que en sí conlleva esta cuestión, tanto por cuestiones medioambientales como de salud, hay otro importante, que es apuntado por algunos tertulianos. Tanto la adecuada protección de Las Lagunas de Ambroz, un humedal dotado de una fauna y flora únicas en la ciudad de Madrid, como la construcción de un anillo verde, anunciado en el artículo, que enlazara los parques de La Quinta de Torre Arias, La Quinta de los Molinos y el Capricho, supondría para San Blas-Canillejas convertirse en la vanguardia de la economía madrileña en el apartado ecológico. Los tiempos cambian y el tradicional turismo de sol, playa e incluso arte está dando lugar a otras elecciones por parte de los demandantes, y una de ellas es la ecología. Ambos proyectos, la adecuada conservación del humedal y el anillo, convertirían a nuestro distrito en un destacadísimo lugar en lo que compete al turismo verde, con la consiguiente contribución en creación de empresas y puestos de trabajo, así como en su positiva incidencia en los negocios que ya existen. Vitoria hace unos años marcó el camino, y son muchos los turistas que recibe esta ciudad por este motivo. No debería asustarnos el reto, ya que, si medimos la diferencia en número de población, no estamos tan lejos: a menos de 100.000 habitantes.

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Las Lagunas de Ambroz y la limpieza de los interbloques

La decisión de un grupo ecologista del distrito, en concreto la Asociación del Medio Ambiente de San Blas-Canillejas, de trasladar al Congreso de los Diputados la desprotección que padecen las Lagunas de Ambroz, información que adelanta y desarrolla este medio de comunicación en páginas interiores, es una noticia que supera, por su importancia y valor potencial, las fronteras de nuestro entorno.

En primer lugar por la trascendencia que tiene para nuestro ámbito territorial, con la consiguiente defensa de un lugar único de flora y fauna en toda la ciudad, que alberga una gran cantidad de especies de animales diferentes, pero también por la importancia que tendrá, a nivel nacional, que la cámara baja, a través de los distintos grupos parlamentarios, se pronuncie sobre un aspecto tan importante para todos los españoles como es la ecología y la protección del medio ambiente.

Según los estudios realizados, Las Lagunas de Ambroz albergan más de 1.000 especies invertebradas, algunas en peligro de extinción, como el sacapedos, 400 de flora, 140 de aves, 50 de hongos, 20 de mamíferos, anfibios y reptiles, siendo el único humedal de estas dimensiones ubicado en la ciudad de Madrid. Una riqueza biológica descomunal con riesgo de convertirse en un vertedero, cuya persistencia peligra debido a la inhibición de distintas administraciones o por culpa de un entramado legal que estas no son capaces de despejar. A lo cual hay que añadir los necesarios estudios sobre el impacto que la explotación minera que allí se produce pudiera generar para la salud de las personas, dada la existencia de viviendas muy cercanas a ese lugar.

Manifestación ante la junta municipal por la basura
Manifestación ante la junta municipal por la basura

Recientemente, representantes de la empresa se reunieron con los grupos parlamentarios de la Junta para exponerles su punto de vista, recalcando la importancia económica que tiene, también para nuestro distrito, la extracción de la sepiolita. Y sin duda es así. Nadie habla de que se tenga que tomar una decisión precipitada. Pero una cosa es eso y otra es no actuar, permitiendo que una dejación de funciones vaya poco a poco erosionando la protección de las lagunas hasta que este espacio quede totalmente deteriorado.

Ahora bien. Como el presidente de la citada asociación, Alberto Ávila, reconoce, la reivindicación, que se va a realizar en el ámbito político más elevado, el Congreso de los Diputados, no puede caer en el partidismo. La defensa de la ecología y del medio ambiente tiene que ser labor de todos los partidos políticos que quieran apostar por ella y en ningún caso caer en el defecto de conceder la bandera de esta defensa a ninguno de ellos. Ello ayudará a que las leyes y cambios legales que se tengan que aplicar fluyan más rápidamente. El primer consenso ya se dio en un pleno de nuestra Junta, en el que todos los grupos aprobaron por unanimidad la protección de Las Lagunas de Ambroz.

La limpieza de los interbloques

Otra de las noticias del mes ha sido el problema de la limpieza en la zona de los interbloques, que ha conllevado la rectificación por parte del Ayuntamiento y el anuncio de que ese espacio, como sucedía antes, va a ser  limpiado por trabajadores municipales. En primer lugar, desde esta publicación nos congratulamos de que se haya dado solución a un grave problema. Una solución sustentada en dos vertientes: por un lado, en las protestas realizadas por las asociaciones vecinales, una de ellas convocada ante la Junta Municipal un día de pleno, y por otro en la capacidad de rectificación por parte del Ayuntamiento. Rectifiar tiene menos de reconocer una culpa que de demostrar que se tiene la suficiente capacidad de reacción para enmendar un error. En esta ocasión se puede dar la vuelta al refranero para sentenciar que, al final, entre unos y otros la casa se va a barrer. Que es lo que realmente importa.

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Entre la reivindicación, la satisfacción por lo conseguido y la esperanza

En breve se celebrará el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, fecha en la que, al margen de sus diversas proyecciones, se recuerda, según cuenta la leyenda, el fallecimiento en 1908 de 129 mujeres en una empresa textil de Estados Unidos cuando el empresario, ofuscado por su decisión de ponerse en huelga, decidió prender fuego a la fábrica con ellas dentro. Las telas sobre las que estaban trabajando eran de color violeta, de ahí la posterior identificación de este color con el movimiento feminista.

Pero el feminismo es mucho más que ese hecho. Según la acepción de la Real Academia de la Lengua consiste en “el principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre. Una cuestión elemental que debe impregnar a hombres y mujeres por igual que arrastra tras sí la consecución de muchos logros sobre esta materia y que llegado el año 2022 tiene que afrontar sus aspiraciones actuales. María Luz Castellanos, socióloga, una de las intervinientes en nuestras Tertulias de La Gradona, que en es esta ocasión, al igual que nuestra tribuna, analizan la situación de la mujer en San Blas-Canillejas, destacó durante el coloquio que hace 25 años pensaba que transcurrido ese tiempo no iba estar en los colegios dando charlas sobre igualdad. Por la no necesidad de ello, claro. Pero lo sigue haciendo. Las estadísticas son contundentes. Los hechos también. Pero muy por encima de ello está la realidad y la falta de conciencia por parte de un sector de la sociedad. Y tal vez ahí esté la clave de la cuestión. Medidas legales y punitivas, policiales, tienen que ser, en su justa medida, compañeras de camino. Pero lo realmente importante es concienciar a toda la población, en sus diferentes extractos, de que la igualdad de derechos es un principio básico que tiene que regir todos los aspectos de nuestra vida. Y no basta con que nos impongan esta idea, ni con que nos la expliquen: la tenemos que entender.

Por lo tanto, que uno de los principales escenarios en los que tiene que jugar el movimiento feminista es en la educación y en la comunicación. Está bien salir a la calle de vez en cuando, máxime si se trata de una fecha tan señalada como esta, pero el trabajo está en otro sitio. Y como al fin y al cabo lleva un tiempo haciéndose, también es tiempo de preguntarse qué es lo que se está haciendo mal, si realmente los mensajes son los adecuados y dotados de la suficiente profundidad y atracción para que su contenido llegue. Un mal ejemplo de ello es la utilización de un lenguaje acientífico, denominado por algunos inclusivo, basado en la falsa creencia de que la terminación en “a” de una palabra tiene que ver con el femenino, lo que en aplicación de este principio nos llevaría a tener que decir futbolistos y futbolistas, taxistos y taxistas, automovilistos y automovilistas… Y otro es desconocer que una fuente esencial del lenguaje es la rapidez y que para ello, entre otros apartados gramaticales, están los pronombres y artículos neutros, que independientemente de su terminación incluyen a todos y todas. Es en la sintaxis y no en la morfología en donde se tiene que acometer la inclusión.

Los pilares de un movimiento justo no se pueden sustentar en errores que rechinan a un importante sector de la población, hombres y mujeres, el más formado, al igual que la construcción de un gran edificio no puede sustentarse en falsos cimientos, ya que lo único que se conseguirá es que la estructura, hoy en apariencia bella, con el tiempo se resquebraje. Estamos en nuevos tiempos y el feminismo tiene que afrontar, vamos a eludir la palabra batalla, el campo de la comunicación y de la educación. Y para ello necesita de profesionales preparados que no se limiten a usar solo la parte reivindicativa del mensaje, que tiene que seguir existiendo, sino que doten al mismo de otras facetas como la capacidad de atracción y la persuasión. Y debe contemplar la complicidad del hombre, la mitad de nuestra sociedad y un elemento esencial tanto en la lucha como en la consecución de la igualdad.

Entramos, pues, en un mes de celebración. Un mes un poco más feminista que otros que reivindica una obviedad, la igualdad entre el hombre y la mujer, que al fin y al cabo lo que pretende es que realmente se aplique el contenido de uno de los documentos más importantes de la historia de la humanidad como es la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada el 10 de diciembre de 1948. Nos pintamos, pues, la cara de color violeta para celebrar lo mucho que se ha hecho y lo mucho que se va a hacer.

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No se necesitan competencias para liderar

Recientemente, como informamos en páginas interiores, el pleno de la Junta Municipal desestimó una propuesta presentada por el portavoz de Recupera Madrid (oficialmente Grupo Mixto), Jaime Rincón, respaldada por Más Madrid y PSOE, en la que se instaba a este organismo a adoptar una serie de iniciativas para apoyar al pequeño de San Blas-Canillejas, entre las que se recogían diversas actuaciones, entre las que se encontraban la creación de una mesa de trabajo, la planificación de subvenciones y la intervención del Área de Gobierno de Economía, Innovación y Empleo del Ayuntamiento. En resumidas cuentas, lo que se pedía a la Junta es que ejerciera el liderazgo necesario para impulsar un sector necesitado de ello y que es imprescindible para la estructuración de nuestro distrito.

Lamentablemente, presumiblemente refugiándose en la carencia de competencias en la materia, la Junta y su gobierno han desaprovechado una posibilidad histórica para encabezar un proyecto de impulso económico, cuya aplicación redundaría no solo en la prosperidad de los comerciantes, sino en la de todo el distrito. Aunque no es lo único que ha desaprovechado. También ha dejado pasar una gran oportunidad que, paradojas de la vida, le presentaba la izquierda, para demostrar a los ciudadanos la utilidad y la importancia de este organismo y de sus gobernantes.

La participación ciudadana a través de los Foros Locales

La función de liderar, palabra que según el diccionario de la Real Academia de la Lengua significa “dirigir o estar a la cabeza de un grupo”, no tiene que estar supeditada, y menos encorsetada, a las competencias legales que se tenga sobre una cuestión. Sabemos que la Junta no las tiene, y no necesita tenerlas. Liderar, en este caso, simplemente habría significado haberse puesto al frente de la causa del pequeño comercio poniendo a su servicio tu capacidad de organización, tu capacidad de llegada ante los organismos competentes y tus conocimientos para hacer un bien, es decir, para encauzar la situación de quiebra en la que viven muchos de nuestros comerciantes hacia un camino mejor.

Bien, no se ha hecho. Y el problema es tan acuciante que no basta con lamentarse. Desde luego, no es momento de quedarse parado. Las asociaciones y la iniciativa privada (un claro ejemplo es Casa Carmela) de San Blas-Canillejas han demostrado su capacidad de liderazgo, y de eficacia, durante la pandemia sin tener que depender de las administraciones ni de sus ramificaciones. Desde la asociación que representa al pequeño comercio del distrito, ACEH (Autónomos Comerciantes, Emprendedores y Hostelería), estamos dispuestos a recoger el guante lanzado por el portavoz del Grupo Socialista, Carlos Matilla, en esta misma publicación, poniéndonos a disposición de nuestros asociados para poner en marcha las medidas que sean necesarias para revitalizar nuestro pequeño comercio. La creación de una mesa de trabajo que sea capaz de aunar todo tipo de propuestas, de galvanizarlas y de trasladarlas a las entidades competentes, y a la opinión pública, es algo imprescindible. Un lugar abierto a todas las asociaciones, grupos políticos y agentes que estén interesados en aportar y en trabajar. Como ven, no se necesitan competencias para liderar. Es una simple cuestión de voluntad.

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Entre la incertidumbre y la esperanza

Lamentablemente, cuando sin haber lanzado aún las campanas al vuelo confiábamos en haber alcanzado una fase más benigna de la pandemia, ha aparecido un nuevo intruso, Ómicron, que ha devuelto a nuestras vidas dudas y temores. Todavía no se conoce el alcance de esta nueva variante, tremendamente contagiosa (según algunos virólogos, en principio, menos dañina, aunque ni mucho menos inofensiva), pero el caso es que ya se ha notado la incidencia de su llegada. Las mascarillas han vuelto de forma obligatoria a nuestras calles, se ha cortado la alegría navideña y el miedo nos ha vuelto a atenazar.

Cuando hablamos de una pandemia, como cuando hablamos de una guerra, lo hacemos no solo de salud, sino también de economía. Son dos factores esenciales de nuestra vida, sí, por supuesto, el primero el más importante de ellos, que se retroalimentan. Porque la salud se tiene que pagar y precisa de la economía para ello. No olvidemos, por ejemplo, lo dañada que se vio la salud española durante nuestra larga posguerra precisamente por falta de recursos. Y cierto es que la nueva variante ha lastrado el nuevo crecimiento económico que se atisbaba. El miedo y la precaución han frenado el consumo, no sabemos cuánto, y nos ha hecho retroceder unas cuantas casillas en la senda del crecimiento. Pero, afortunadamente, no partimos de cero. Hemos utilizado el verbo lastrar, poner lastre, no el verbo destruir. Ómicron ha sido un nuevo contratiempo, unas vallas que no esperábamos en nuestra carrera hacia la recuperación que tenemos que saltar. Con la carga del cansancio, sí, y de la decepción, sí, pero con la seguridad de que ya llevamos muchos kilómetros recorridos y de que la carrera, o la caminata que emprendimos, avanza en buena dirección: el paro bajó en 74.000 personas, el mayor descenso en un mes de noviembre, nuestra previsión de crecimiento para 2022, pese a que ha sido rebajada por la OCDE, será del 4,5% del PIB, y gobierno y patronal han llegado a un acuerdo sobre la reforma laboral.

Es evidente que nuestra sociedad, incluyendo aquí a todos sus sectores, los ciudadanos, pero también a nuestros políticos, está reaccionando. Y que se ha emprendido la senda de la recuperación. Esta, tardará más o menos, se verá salpicada por nuevas vallas y contratiempos, pero está ahí. Iniciada pues, ahora, principalmente de lo que nos tenemos que ocupar, al margen de ser fuertes para mantenerla, es de ampliar su ramificación. Tiene que ser una recuperación que llegue a todos de forma real. Y entre esos todos tenemos que citar a una parte importante, el pequeño comercio, un sector ya tocado, y abandonado, antes de la pandemia que nos dio a todos una lección de humanidad durante los momentos más cruentos. Pero no solo debemos hacerlo por solidaridad, sino por interés, ya que en este sector está una de las claves de la recuperación plena y la posibilidad de que esta llegue a todos.

La vida habitualmente no es una plasmación de blancos y negros, normalmente prevalecen los grises, y nos encontramos de nuevo ante dos conceptos aparentemente antagónicos: incertidumbre y esperanza, aunque en muchas ocasiones van mucho más ligados de lo que parece. Anteriormente hablábamos del lastre que para nuestro incipiente crecimiento ha supuesto Ómicron.

Tal vez sea así. Ojalá nos hallemos ante un nuevo obstáculo que, tras su superación, nos dote del suficiente impulso para tomar ligereza y superar toda esta desgracia. No es cuestión de ponerse ninguna venda. Simplemente de conjugar adecuadamente incertidumbre y esperanza. No nos bajemos del tren de la vida.

¡Feliz 2022!

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Aprovechemos la oportunidad de la Navidad

Vuelve la Navidad. Casi con nuestra retina puesta en unas vacaciones de verano no tan lejanas, en la vuelta al colegio, en la retoma de nuestra actividad, se nos acerca una etapa diferente en nuestra vida, sentimientos religiosos al margen, que siempre nos congratula con un paréntesis capaz de dotar de un contenido diferente a las palabras que utilizamos durante el año: sí,  ilusión, reencuentro, paz, armonía, reconciliación…, tienen un sonido distinto durante esta etapa.

luces navidad boltana
luces navidad boltana

Pero estamos ante unas Navidades distintas. Estas vienen con ganas, casi como si se las hubiéramos pedido a los Reyes Magos. Las del año pasado nos sorprendieron en plena pandemia jamás nos lo habríamos llegado a imaginar, sórdidas y torcidas, solitarias. Las tuvimos que pasar casi en penumbra. Ahora, en sus albores, y pendientes de una pandemia que repunta, se nos presentan diferentes. Ellas y sus consecuencias. Una principal de estas es la repercusión que puedan tener en un eje esencial de la economía de nuestro distrito como es el pequeño comercio. Si nosotros tenemos ganas de que lleguen las Navidades, nuestros comerciantes más. En primer lugar porque se las merecen, porque fueron los que aguantaron al pie del cañón para abastecernos durante el confinamiento. Y en segundo lugar porque puede ser el culmen de una fase de lenta superación, de paulatina salida de una crisis que ha tenido a tenderos y clientes agarrotados, pendientes de una de las peores crisis económicas que ha padecido nuestro país.

Por lo tanto, estas Navidades, como analizamos en nuestra tribuna con la participación de todos los grupos políticos del pleno, se presentan como una época de oportunidad de crecimiento para nuestro pequeño comercio. El que su curva se eleve más o menos dependerá de muchos factores. Primero, naturalmente, de la evolución de la propia pandemia. Pero también de la capacidad de generación de riqueza que se cree en torno a estas fiestas.

Y ahí jugamos un papel fundamental nosotros, los consumidores. Ahora toca ser egoístas y pensar en nuestros comerciantes, que es lo mismo que pensar en nosotros mismos. Con toda la libertad del mundo que cada uno debe tener para adquirir sus comprar en el lugar que estime oportuno, es tiempo de pensar que invertir en nuestras tiendas y bares es invertir también en San Blas-Canillejas y, por ende, en nosotros. Es contribuir a nuestra pujanza económica y al fomento de nuestra vida cotidiana. La más importante, porque es aquí donde vivimos o trabajamos.

Pasadas las fiestas habrá que echar cuentas, conocer hasta cuándo se ha proyectado el crecimiento, vendrán cuestas de enero, pero lo realmente importante tal vez no será cuándo creció la curva, sino que realmente este haya aumentado su tamaño. Toda la leña que echemos durante esta etapa contribuirá, de una manera u otra, a mantener viva la llama de nuestro crecimiento. Llegarán tiempos mejores en los que por sí solos se avivarán, pero ahora hay que mantenerlos con nuestras compras y nuestros regalos.

Otra noticia esperanzadora. San Blas-Canillejas es uno de los distritos que más sube en la dotación presupuestaria municipal para 2022. Eso significará más infraestructuras,  mejores servicios. Todo suma, claro, pero las operaciones matemáticas, robotizadas o no, no se realizan solas. Hay que ayudarlas. Es una gran oportunidad para nuestro pequeño comercio y para nuestro distrito. Aprovechémosla. ¡FELIZ NAVIDAD!

 

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San Blas-Canillejas es el principal puerto de España

Hay motivos para la satisfacción y para el orgullo. La celebración de LAS TERTULIAS DE LA GRADONA una vez más han aportado luz a la actualidad de nuestro distrito, apuntando el faro de su reflexión hacia un dato aquí poco conocido y allá poco relacionado con él. San Blas-Canillejas, un lugar muchas veces relacionado con aspectos poco positivos, algunos de ellos herencia del pasado, como droga, delincuencia, paro…, resulta ser la capital de España, y casi de Iberoamérica, en tecnología de la información. Casi todas las conexiones nacionales y atlánticas pasan y tienen que pasar en un momento dado por nuestro lugar de residencia para ser procesadas y ser trasladadas al mundo. Desde un mensaje con una fotografía de enamorados a información que vaya a resultar básica para efectuar una operación. Paradojas de la vida, unos barrios ubicados en una ciudad situada en el centro de España es uno de los mayores puertos del mundo, de otras aguas, sí, las de la tecnología de la información.

Interxion

 

Al margen de la satisfacción que esta noticia nos produzca a todos los que sentimos los colores de nuestro distrito, este dato tiene una grandísima relevancia en la proyección del lugar en el que vivimos y, por ende, en su concepción como lugar idóneo de generación económica. Ante todo porque nos sitúa en la autopista de la modernidad y de la realidad, el camino que nos lleva al nuevo mundo, también empresarial, en el que todos nos tenemos que mover. Pero también porque todo ello redundará en la creación de empresas y empleos en nuestro lugar de residencia, y esto atraerá y alimentará a nuevos negocios, que a su vez generarán nueva riqueza.

Pero, como en casi, todo, la noticia tiene sus peros. El primero de ellos, no entender cómo nuestras autoridades de aquí, y en esto tenemos que incluir a todos nuestros grupos políticos, no han sido capaces todavía de incorporar las consecuencias de este hecho a la marca San Blas-Canillejas. Forma parte de su trabajo, independientemente de las cuitas que entre ellos mantengan o de las trincheras a las que pertenezcan, transmitir que somos una capital mundial en digitalización. Desde nuestra Junta se tiene que empezar a canalizar un trabajo para dar esto a conocer y a engarzar con el resto de administraciones, con el fin de que redunde en la mayor generación de riqueza posible para los que vivimos aquí. La comunicación, como la digitalización, es una herramienta imprescindible de generación de recursos económicos. Y hay que utilizarla.

El otro pero está en la reticencia de algunos sectores comerciales a subirse al barco de la digitalización. Hay que perder el miedo. Todos estamos preparados, en mayor o menor medida, para navegar por esas nuevas aguas. Y también en este aspecto, como se apunta en nuestra TERTULIA DE LA GRADONA, es preciso pedir un esfuerzo a las administraciones para suministrar la formación adecuada para que nadie se quede en puerto. Ya no se van a apretar tornillos, sino a colocar códigos que harán que estos se atornillen solos. Y es preciso que aquellos comerciantes reticentes pierdan miedos y complejos y den el paso hacia el nuevo conocimiento. La alternativa solo pasa por quedarse en tierra.

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Sin educación no hay libertad

La reiteración de los datos del informe PISA, en los que sitúa a España en la Tercera División de la calidad educativa, por debajo de la media de la OCDE, tanto en ciencias como en matemáticas, nos sirve para adentrarnos en el análisis de este asunto en nuestro distrito. Educación viene de las voces latinas educare, orientar, guiar, y educere, revelar, exponer hacia el exterior. Para Platón “es el camino de la realidad sensible a la inteligible”, es decir, el tránsito de lo aparente a lo verdadero. Aristóteles deba un paso más y sostenía que la educación “es un proceso de perfeccionamiento” y que por lo tanto dura tanto como dure vida.

Por ello nos encontramos ante un elemento esencial en el desarrollo del individuo, no solo por el beneficio económico que le pueda aportar, sino porque va a formar parte de su ser, lo va a modular, lo va a transformar, constituyéndose en el pilar básico de su evolución.

¿Y cómo trasladamos todo esto a San Blas-Canillejas? En primer lugar, tomando en consideración que es un distrito con muchísima diversidad, en el que conviven muy distintos grupos sociales. Educar en medio de tanta desigualdad es algo muy complejo, que obliga al profesorado a un esfuerzo extra para poder acercarse a aquellos que, por las circunstancias que sean, llegan a las aulas con menos conocimientos y, por ende, con menor capacitación. Un claro ejemplo es el Valle Inclán, en donde conviven niños de 13 nacionalidades, evidentemente procedentes de países con un bajo, en ocasiones nulo, desarrollo educativo.

¿Qué podemos hacer para encauzar esto? Para empezar, cualquier cosa que no sea nada. Y eso conlleva tomar conciencia de que existe un problema y que debemos buscar soluciones. Y en ese plural es donde puede estar el inicio de la solución. Es muy fácil echar en este apartado la culpa a las administraciones, que la tienen, y al profesorado, que en ocasiones también. Es cierto que es una barbaridad que España haya tenido que padecer el cambio de cinco leyes educativas, a veces antagónicas, durante la democracia (la de 1970, que se prolongó hasta el 85, procedía de la etapa franquista), pero más cierto es que nos encontramos ante una sociedad abúlica, que no suele tener en cuenta este apartado cuando acude a las urnas a votar.

La sociedad tiene que tomar conciencia de que el problema de la educación es su problema. Y de que las familias, no solo los políticos, ni las ideologías, forman parte de su solución. En ellas está el trabajo de inculcar a los niños la importancia de la educación. En ellas está el enseñarlos a respetar a los profesores. En ellas está aceptar que sus hijos tienen que entender que el esfuerzo y el meritaje son necesarios en la vida y olvidarse del proteccionismo, porque de lo contrario, lo único que van lograr es cercenar su crecimiento.

Pardo Bazán citó una frase sobre la educación de la mujer de su tiempo, la cual, explicaba, no puede llamarse tal educación, sino doma, pues se propone por fin la obediencia, la pasividad y la sumisión”, Tengamos cuidado, porque el proceso deseducativo en el que nos encontramos, por mucho que lo adornen, nos está conduciendo a todas, y a todos, a eso que la gran Emilia describió como doma. En España, en Madrid y en el distrito.

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