Otro año sin Feria del Libro

La pandemia del coronavirus nos ha privado de muchos eventos, tanto públicos como privados, uno de ellos ha sido La Feria del Libro de Madrid, un encuentro entre editoriales, escritores, librerías y lectores, tan tradicional en mayo como las fiestas de San Isidro.

Nuestra feria es una de las más veteranas del mundo, se celebró por primera vez allá por el año 1933 con el nombre de Semana Cervantina, pero fue muy diferente a la actual, pues se celebró en abril, se ubicó en el paseo de Recoletos y apenas hubo unas pocas casetas. La siguiente ya fue en mayo, con el nombre de Feria del Libro, Nacional e Hispanoamericana, y se mantuvo en el paseo de Recoletos. Tras dos ediciones más, vino la Guerra Civil y los duros años de posguerra, se perdieron muchas cosas y una de ellas fue nuestra querida feria, que no se recuperó hasta 1944.

feria libro

Ese año, las casetas volvieron a Recoletos y se inauguró con el nombre de Feria Nacional del Libro y, aunque ya no tenía carácter internacional y la censura había impedido que muchos libros, nuevos y antiguos, así como autores, muertos o en el exilio, estuvieran presentes, nunca perdió su importancia cultural y social. Siguió celebrándose en Recoletos hasta 1967, cuando la feria tuvo su ubicación definitiva en El Retiro, y allí se celebra cada año desde entonces. La única excepción fue la edición del 79, que se trasladó a la Casa de Campo, resultando un completo fracaso de ventas y público.

Poco a poco, nuestra feria recuperó su internacionalidad. En 1982 ya no fue el Instituto Nacional del Libro Español el encargado de organizar la feria, sino que la responsabilidad pasó a una comisión intergremial de editores, libreros y distribuidores; la libertad de expresión y la divulgación de la cultura volvían a estar en las manos que correspondían. Desde entonces, el parque de El Retiro se convierte cada mayo en un río de gente, flanqueado por casetas, de más de dos kilómetros de longitud, donde se encuentran representadas librerías, editoriales, escritores y distribuidoras.

Beatriz escritora
Beatriz Martínez. Escritora.

Como la mayoría, yo conocí la Feria del Libro en mi infancia. Recuerdo el paseo enorme y abigarrado de gente, a veces con calor y otras con lluvia, como corresponde al mes de mayo, pero siempre llamativa y excitante, y oyendo su característica megafonía que anuncia el número de la caseta donde va a haber firma de libros. Creo que nunca pudimos recorrerla entera, pero siempre volvíamos a casa con algún ejemplar nuevo e impregnado de ese olor que nos encanta a los lectores: el olor a tinta fresca y a papel nuevo. Es una fragancia que desaparece enseguida, pero que anticipa el placer de la lectura.

Con el tiempo, aquella niña que miraba las casetas y se ponía de puntillas para poder hojear los libros, que observaba a los escritores y escritoras como seres increíbles capaces de inventar historias, de crear mundos, de fabular cuentos, se vio un día dentro de un estand haciendo aquello que tanto admiraba. He tenido el placer de firmar dos veces en la feria: la primera fue por el libro ‘Por favor sea breve’, una recopilación de microrrelatos de autores, antiguos y actuales,donde hay un cuento mío; y la segunda con mi primera novela, ’Tiempo muerto’. En ambas ocasiones he vivido el miedo escénico, mirando al público con la sonrisa congelada, intentando ser agradable, esforzándome en que las dedicatorias fueran originales (aunque todo está inventado en ese campo). Pero, sobre todo, he disfrutado de ese momento único de estar al otro lado, donde nunca creí que estaría, y he almacenado en la memoria esos días irrepetibles como un pequeño tesoro personal.

La feria atrae a infinidad de librerías, editoriales y público pero, en esta era de Internet y redes sociales, se plantea el debate de si es necesaria. Vivimos tiempos de libros electrónicos, de acceso a todo (o casi todo) y de ver el mundo a través de pantallas, estamos inmersos en la imagen como el “summun” de la modernidad, las formas de consumo han cambiado y el libro parece desubicado. También el mundo editorial se ha decantado por el “show”, con honrosas excepciones, y apuestan por la cantidad más que por la calidad, por el famoseo,  la“cultura” de usar y tirar, las modas yla venta por encima de todo. Muchas personas van a la caza del “selfie” más que a la del libro, conocer al autor o autora luce más que leer su obra, algo incomprensible pero cierto. Por eso creo que hay que fomentar una programación que atraiga a la gente a la lectura, que despierte el interés y la curiosidad por los libros, porque las ventas no deberían estar reñidas con la difusión cultural.

Beatriz Martínez. Escritora

“El teatro puede cambiar a la sociedad”

Tras recorrer el Festival ‘Ellas Crean’, en el Institut Français, la Nave73 y la Casa Árabe, El silencio de las murciélagas, una obra de dramaturgia contemporánea llegó a nuestro Centro Cultural Miguel de Cervantes. Está escrita por la francoargelina Anais Allais y dirigida por Rachel Mastin.

Cóctel de procedencias sería una buena forma de describir en tres palabras la esencia de El Silencio de las Murciélagas. Francia, Siria, España. Oriente, Occidente, guerra, ciudad, burocracia. Escrita por la franco-argelina Anaïs Allais a partir de sus conversaciones con una refugiada siria de Damasco, esta obra teatral con parte de ficción se basa en la historia de Nur, una activista política que huye de la represión de la Primavera Árabe, así como del recuerdo de su esposo asesinado. En una metrópolis europea que le viene demasiado grande, se ve obligada a compartir piso con Maya, una joven occidental que acaba de salir de una relación amorosa. “El mensaje que se quiere transmitir es el encuentro entre dos mujeres que vienen de mundos totalmente distintos y que acaban de pasar por un momento durísimo de su vida”, explica la directora de la obra, Rachel Mastin. “Aunque la comunicación es muy difícil, al final se apoyan, y eso es lo verdaderamente importante”.

El silencio de las murcielagas
El silencio de las murciélagas

“El mensaje es el encuentro entre dos mujeres de mundos opuestos”

Ambas guerreras tienen una criatura creciendo en sus entrañas, y quizá sea eso lo únicoque les permite olvidarse, al menos momentáneamente, de las heridas abiertas del pasado, para impulsarse hacia una suerte de futuro tan incierto como aterrador. Distintos idiomas,“aquí” y “allí”, pensamiento, sueño y realidad; todo se entremezcla en una clara muestra de la confusión que reina en las vidas de Nur y Maya. En su piso habita un nido de murciélagas en periodo de gestación, como las inquilinas, pero no es lo único que tienen en común. Al igual que los pequeños animales, las mujeres gritan muchas veces sin ser oídas.
La música es vital, y se crea en directo desde el mismo escenario. De la mano de Ariel Muñoz e Iñaki Salcedo, guía la trama y transporta al espectador allá donde van las protagonistas, sumergiéndolo en unos recuerdos tan crudos que duelen. También sirve de punto de encuentro para los enamorados, de refugio para los recuerdos que nos confían las protagonistas, rotas por dentro; de bálsamo para sanar sus cicatrices aún supurantes.

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“El teatro nos acerca realidades que no queremos ver”

Tratando un tema tan candente y polémico hoy como es la crisis de los refugiados, la directora, Rachel Mastin que también es actriz, afirma que “es una gran responsabilidad. Por eso, primero nos documentamos, leímos, vimos documentales… Hicimos un gran trabajo de investigación”. Y es que, ante la pregunta de si el teatro puede cambiar la sociedad, su respuesta es un tajante sí. “El arte nos acerca realidades que nos quedan demasiado lejos como para preocuparnos por ellas, nos permite empatizar con historias de personas que podrían haber sido tú. Eso es lo más importante en la vida para que algún día todos podamos convivir en paz”.

Paula Caz
Fotos: Elena Quintanar/EllasCrean

Francisco Ibáñez y el noveno arte

“El autor de Mortadelo y Filemón este año ha sido propuesto para el premio Princesa de Asturias, que yo considero merecidísimo”

En el siglo XX se añadieron, a las seis artes mayores, tres nuevas: el séptimo arte, el cine; el octavo, la fotografía; y el noveno, el cómic. Aunque le dieron el noveno puesto, la historia del cómic es muy anterior (y empieza antes o después de la invención de la imprenta,según a quién preguntes). En España, la revista infantil TBO (1917–1998) alcanzó tal popularidad que aquí las historietas no se llamaron cómics, sino tebeos. En los años 60, hubo un boom del cómic, y la mayor parte de los lectores éramos los niños y niñas del también llamado “baby boom”. Había infinidad de revistas de tirada semanal y la mayoría pertenecían a la Editorial Bruguera. Allí dibujaba, entre otros, Francisco Ibáñez, el padre de muchos personajes inolvidables: Pepe Gotera y Otilio, El Botones Sacarino, 13 Rue del Percebe, Rompetechos y, por supuesto, Mortadelo y Filemón. La historia del autor va unida a estos personajes y no hay en el mundo ningún autor de cómic que lleve tantos años como él. Francisco Ibáñez nació en Barcelona, en marzo de 1936, en una familia humilde de emigrantes. Desde niño fue un gran aficionado a los tebeos y al dibujo (le publicaron una caricatura con solo once años). Su primer trabajo fue como botones, allí compaginaba su labor con la colaboración en diferentes revistas como creador de historietas. En 1957 decidió dedicarse por completo a su verdadera vocación y entró en la poderosa editorial Bruguera, donde se codeó con los mejores dibujantes de la época. En 1958, nacen Mortadelo y Filemón, inspirados en el detective Sherlock Holmes. Al principio eran historietas cortas que terminaban de manera desastrosa, lo más llamativo eran los disfraces que Mortadelo guardaba en un bombín negro. Se veía ya el germen de ese humor surrealista y desvergonzado que caracterizaría el estilo de Ibáñez, aunque el aspecto de los personajes fue cambiando con el tiempo y hoy en día queda poco parecido con los originales.

MORTADELO
El sulfato atómico, la primera historia larga de Mortadelo y Filemón.

En 1969 se publica El sulfato atómico, la primera historia larga de Mortadelo y Filemón, en la que Ibáñez parece inspirarse en personajes como Superagente 86 o James Bond (salvando las distancias, por supuesto). A partir de entonces, Mortadelo y Filemón serán los superagentes secretos de la desastrosa agencia T.I.A. (en clara referencia a la CIA), donde trabajan junto a nuevos personajes, como el superintendente Vicente (“El Súper”), el doctor Bacterio y Ofelia. Toda una parodia del mundo de los agentes secretos, donde abundan los juegos de palabras, el humor absurdo, los enredos y, por supuesto, los disfraces de Mortadelo, imprescindibles ya en las historietas. A lo largo de la trayectoria de Ibáñez, al igual que en sus viñetas, sucedió una cosa bastante surrealista. Con el cierre de la editorial Bruguera, Ibáñez perdió los derechos de sus personajes. Esto permitía que otros dibujantes los utilizaran. Sin embargo, el experimento fue un desastre, solo Ibáñez tenía la genialidad suficiente para crear las historias de personajes tan locos. En 1987, recuperó los derechos con un nuevo contrato editorial, esta vez con Ediciones B. Desde entonces trabajando. Ha dibujado para varias generaciones de españolitos y es el responsable de inocular el germen de la lectura en aquellos que fuimos niños y por supuesto en los actuales. A título personal, recuerdo el placer de leer tebeos y también el gusto de ver que mis hijos se iniciaban en la lectura de la misma manera, ir con ellos a la biblioteca, a los kioscos, al bibliobús o a las librerías, dejándoles elegir y viendo que Mortadelo y Filemón solían salir ganado en muchas ocasiones.

Son personajes atemporales, con una visión del humor difícil de encontrar en otros tebeos, “losmortadelos” han conseguido enganchar desde los años cincuenta hasta la actualidad. Aún hoy disfruto de su lectura (tengo una colección atesorada desde hace años) y como adulta veo las tramas que entre líneas mete Ibáñez. Ha tratado temas de todo tipo, se ha metido con la política, el deporte, la iglesia, el cine…, no deja títere con cabeza dentro de su humor gamberro y dibujo característico, incluso se ríe de sí mismo incluyendo caricaturas propias en los cómics y, si se mira con atención, se ven pequeños detalles en las viñetas con ratones, lagartijas, caracoles, insectos y bichos varios que le dan al dibujo una gracia diferente y difícil de encontrar en otros autores.
Ibáñez ha ganado multitud de premios, es nuestro dibujante y guionista más internacional, y este año ha sido propuesto para el premio Princesa de Asturias, que yo considero merecidísimo pues Ibáñez tiene 85 años, sigue trabando y nos regala humor en tiempos que tanta falta nos hace. Espero que le llegue este reconocimiento y, por favor, que no sea a título póstumo. Mientras tanto sigamos disfrutando de “los mortadelos”.
Beatriz Martínez. Escritora

Madrileñear, una apuesta por el ocio y la cultura de Madrid

Madrid apuesta por un nuevo neologismo: madrileñear, una apuesta por la relación entre el ocio y la cultura de Madrid.

La vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, y la concejala delegada de Turismo, Almudena Maíllo, recorrieron el Madrid histórico acompañadas por miembros de la Asociación Profesional de Guías de Turismo de la Comunidad de Madrid. El motivo de la visita fue conocer el impacto de la crisis causada por la pandemia en este sector profesional, coincidiendo con el Día Internacional del Guía de Turismo de APIT.

Almudena Maíllo concejala delegada de turismo del Ayuntamiento de Madrid
Almudena Maíllo concejala delegada de turismo del Ayuntamiento de Madrid

Villacís mostró todo su apoyo a los guías turísticos de Madrid, señalándolos como parte esencial del turismo, que en estos momentos está viviendo momentos complicados. Por eso, “merece la pena ayudar a estas personas que acumulan tanta experiencia y conocimiento de la ciudad”, destacó. Maíllo apostó por un neologismo, “madrileñear”, como palabra que pudiera recoger la interacción que implica el ocio y la cultura cuando sales por Madrid. También resaltó la importancia que tiene este último apartado en la forma de entender la diversión que tienen los madrileños.

La Asociación Profesional de Guías de Turismo de la Comunidad de Madrid (APIT) está integrada en la Confederación de Guías de Turismo de España, en Europa mediante la FEG y en la Word Federation of Tourist Guide Associations. Todos ellos están habilitados para ofrecer todo tipo de visitas guiadas y otros servicios de asistencia a los visitantes en más de 15 idiomas.

El Buero Vallejo albergará el ciclo de cine Miradas de Mujer

El evento está organizado por la Junta Municipal de San Blas-Canillejas y girará en torno a películas candidatas a los Goya protagonizadas por mujeres. Se celebrará los próximos tres fines de semana de marzo. Tras la exhibición, directores y protagonistas participarán en un coloquio con el público.

El ciclo comenzará con Ons el sábado 6. La película relata cómo un matrimonio llega a una isla remota del Atlántico para pasar el verano y recuperar su matrimonio, pero la repentina aparición de una extraña mujer irrumpe en sus vidas y nada volverá a ser lo que fue. Su director, Alfonso Zarauza, participará en el coloquio posterior.

cine mujer

Al día siguiente, domingo 7, se proyectará Una ventana al mar, en la que su protagonista realiza un último viaje junto a sus amigas tras serle diagnosticada una enfermedad mortal y tendrá una nueva oportunidad de sentir la felicidad. Está prevista la presencia tanto de la actriz Emma Suárez como del director Miguel Ángel Jiménez.

El siguiente fin de semana, el sábado 13, será el turno de La Boda de Rosa. La cinta de Icíar Bollaín relata cómo su protagonista, a punto de cumplir 45 años, decide marcharse y dejarlo todo tras darse cuenta de que toda su vida la ha dedicado a los demás. Nathalie Poza, actriz principal, estará presente en el coloquio para analizar junto al público diversos aspectos de esta historia.

cine mujer

El domingo 14  se podrá ver Ane, que cuenta la desaparición de esta adolescente y la búsqueda de su madre, una joven soltera y trabajadora, que se dará cuenta de que su hija es una persona a la que no conoce. Su protagonista, Patricia López Arnáiz, estará en el auditorio del Buero Vallejo para comentar su papel y algunas curiosidades de la película.

En el último fin de semana de proyecciones se podrá ver Akelarre, el sábado 20, un relato ambientado en la Navarra de 1609, donde Amaia es acusada de brujería víctima de una máquina judicial imparable. Al término, Jone Laspiur, protagonista de la cinta, debatirá con los asistentes.

La última película, Las niñas, se proyectará el domingo 21. En la España de la Expo y las Olimpiadas del 92, su protagonista de 11 años, Celia, descubrirá junto a una nueva compañera recién llegada de Barcelona una nueva etapa de su vida: la adolescencia. Su directora, Pilar Palomero, acudirá a la cita para comentar algunos de los aspectos más destacados del rodaje.

cine mujer

‘Miradas de Mujer’ tendrá también sesiones matinales destinadas al público infantil. Películas que sitúan a los animales como protagonistas de historias repletas de pedagogía, ternura y amor a la naturaleza. Los títulos que se podrán ver son Las vidas de Marona (domingo 7), Fritzi, un cuento revolucionario (domingo 14), La famosa invasión de los osos en Sicilia (sábado 20) y El amor está en el agua (domingo 21).

Todas las sesiones son gratuitas y con entrada libre hasta completar aforo, que será reducido para cumplir con las medidas sanitarias. Las películas dirigidas al público adulto comenzarán a las 19:00 h y las dedicadas a los más pequeños, a las 12:00 h.

Más agenda en los centros culturales 

Además de este ciclo de cine, la agenda cultural de la Junta de San Blas-Canillejas recoge otra veintena de actividades entre las que destacan espectáculos de teatro, danza y música. Propuestas como los montajes teatrales Antinatura Yerma, El mueble, Si esto es un hombre y El silencio de las murciélgas; los espectáculos de danza Masters of Dance, The Latin Dance y Recicla tango, y los conciertos Mujeres a la ópera; Cachao Vive, con ritmos de jazz latino, y la Flaming Pie Band con sonido de rock y soul.

La agenda completa, con lugares de representación y horarios, se puede consultar en el enlace.

María de la O Lejárraga, la mujer invisible

Estamos en marzo y el día 8 es el “Día de la mujer”, una fecha para reivindicar la igualdad de derechos, por eso este artículo quiero dedicarlo a esas mujeres que dentro de las artes y las ciencias han sido invisibles. Sería imposible hacer una lista, así que, cogiendo la parte por el todo, me voy a centrar en una española, María de la O Lejárraga, escritora a la sombra de su esposo y autora de las obras que él firmó como propias.

María Lejárraga García nació en San Millán de la Cogolla en 1874. Era de familia acomodada y eso le permitió estudiar, ser maestra y ejercer como tal. María comenzó pronto a escribir y llegó a publicar una colección de cuentos, pero su familia la desanimó a seguir por el camino de la literatura, ser escritora estaba mal visto. En 1900 se casó con Gregorio Martínez Sierra, un hombre de teatro, productor y muy conocido en los ambientes culturales de la época. Estaba muy enamorada de su marido y empezó a escribir las obras que él firmaba. María se convirtió en dramaturga, novelista, ensayista y traductora, pero la autoría era de Gregorio. Cierto es que de esta forma pudo dedicarse a ser escritora sin la crítica social que acompañaba a las mujeres que se atrevían con las letras, pero el tiempo pasaba y solo su marido era reconocido como autor exitoso.

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Parece paradójico pensar que una mujer de su formación consintiese en que aquella situación se mantuviera en el tiempo, pero la verdad es que conocemos varias literatas que permanecieron en la sombra bajo nombres masculinos. Son famosos los ejemplos de George Sand, Fernán Caballero e Isak Dinesen, que eran en realidad, y respectivamente, Amantine Aurore Dupin, Cecilia Böhl de Faber y Karen Blixen, aunque en estos casos eran pseudónimos y no maridos firmantes.

Imaginar a María viendo en el teatro los aplausos y leyendo las críticas favorables atribuidas en exclusiva a su esposo me resulta, a día de hoy, incomprensible. Quizá pensase que era la única manera de que sus obras salieran a la luz, pero que alguien a quien ella amaba se aprovechase así de su talento, sin mencionarla nunca, sin reconocer su valía, haciendo suyos los elogios, como si realmente los mereciese, me hace ver a Gregorio como un perfecto caradura (dicho muy finamente). Por desgracia, no es el único caso de apropiación intelectual; la historia está llena de “negros” y parásitos.

En la vida de María, como en las novelas, hubo aún un par de vueltas de tuerca más. Para empezar, su marido la abandonó por una actriz, Catalina Bárcena, con quien tuvo una hija. A pesar de todo, la abnegada María siguió escribiendo para él.

Su silencio se volvió contra ella de la manera más cruel. En 1947, al morir Gregorio, la hija de su segundo matrimonio reclamó, como única heredera, los derechos de autor de su padre. María se quedó en la miseria, exiliada en Argentina y sin recursos. Allí publicó la obra autobiográfica “Gregorio y yo”, donde desveló, por fin, lo que ya se sabía.

A pesar de todo, María siguió utilizando los apellidos de su marido y firmaba como María Martínez Sierra, quizá porque no se pudo desprender (o no quiso) de aquel lastre que fue el amor de su vida.

La revelación de la verdad no significó gran cosa. Las editoriales continuaron editando bajo el nombre de Gregorio y, como mucho, mencionaban la ayuda de María.

La recuperación de su nombre como escritora no llegó a verlo, y eso que murió en 1974, al borde de los cien años, en un siglo en que cambiaron muchas cosas pero no las suficientes.

Es también famosa la anécdota de cuando María envió un guion a Disney y se lo rechazaron. Era una historia para niños, de un perro vagabundo y una gata finolis que se enamoraban. Cuatro años después de rechazar ese guion, Disney estrenó “La dama y el vagabundo”, con una trama tan parecida a la historia de María que sus mismos amigos la animaron a reclamar a la gran productora. Pero ella dijo que no merecía la pena, estaba mayor, cansada, arruinada y en el exilio. Es de suponer que ya no le quedaban fuerzas para iniciar una batalla legal y, una vez más, la autoría de su obra quedó en la sombra.

Beatriz Martínez. Escritora

“Con la pandemia me di cuenta de que el arte es lo que de verdad me gusta”

Manuel Martín Fontecha da a conocer su obra en la exposición Pintura al óleo, que se puede visitar en el Centro Cultural José Luis López Vázquez hasta el 1 de abril.

Cuál es el motivo de la exposición?

Se trata de una recopilación de todo mi trabajo, es una mezcla de distintos temas y estilos para dar a conocer mi arte, porque nunca antes había expuesto. Mucha gente me animaba a ello, y al final me decidí a dar el paso.

Manuel Fontecha Pintor
Manuel Fontecha Pintor

¿Desde cuándo pinta, dónde aprendió?

Llevo muchísimo tiempo pintando, pero siempre de forma amateur y autodidacta. Ha sido ahora, en los últimos años, cuando me he metido en el mundo de una forma más profesional, recibiendo clases de pintores de renombre, que las imparten para compensar las pérdidas en las ventas de sus cuadros desde la irrupción del virus y la crisis.

Manuel Fontecha Pintor

¿Cuál es su principal motivación como artista?

Se podría decir que pintar es mi vocación frustrada. Ya desde niño, en el colegio, los profesores exponían mis dibujos en los pasillos, y en la mili, los oficiales se quedaban con ellos. Mi intención era haberme dedicado a ello, pero las circunstancias de la vida me han llevado por otros derroteros. Ahora es cuando me estoy dedicando con más constancia, tengo muchos encargos a nivel personal y me funciona muy bien el boca a boca; quien me compra una obra, repite siempre.

Manuel Fontecha Pintor

¿Cómo obtiene la inspiración?

Fotografío cosas que me llaman la atención y luego las pinto, o también en Instagram. Sigo a muchos fotógrafos y les pido permiso para poder hacer una representación artística de sus fotos. También he retratado a mi hija y a otras cosas bellas de mi entorno y de mi día a día.

¿Tuvo la COVID-19 algún impacto en su arte?

Al principio me afectó un poco, había un miedo generalizado del que no me libré, pero luego empecé a pintar cuadros para mis compañeros de estudio, para regalárselos cuando todo acabara. Tenía más tiempo para pintar, y quizá fue ahí cuando me di cuenta de que esto es lo que realmente me gusta. Pensé: ‘Voy a poner la cabeza en esto’, y por eso ahora estoy más entregado al arte, que es lo que siempre quise haber hecho.

¿Se arrepiente de no haber tomado esa decisión antes?

No, no me arrepiento, todo pasa por algo y, afortunadamente, me ha ido bien en muchos aspectos de la vida, no me puedo quejar. Al fin y al cabo, aquí estoy, mostrando lo que me hace feliz.

Paula Caz Rico

“La escritura tienen capacidad de sanación”

Rián, Riánsares Zafra, ha publicado Le preguntaba al viento. Compagina su trabajo cotidiano con su faceta de escritora. Puede que el viento no responda, pero sí ella: “La escritura tiene capacidad de sanación y nos puede ayudar a salir de la crisis”.

Cómo empezó en la escritura?

No me gusta presumir de ser escritora. Pero escribo desde pequeña. En mi época de estudiante mis profesores me exhortaban a sacar a la luz mi faceta de escritora. Pero la vida te va cambiando Un día vino al bar en el que trabajo un amigo que es escritor, Juan Agustín Navarro. Le entregué un poema que escribí a mi hijo el día antes de que muriera, falleció a los 27 años. Al día siguiente vino y me dijo que me llamaría su editorial.

 

Riansares Zafra poeta en nuestro barrio
Riansares Zafra poeta en nuestro barrio.

¿Qué tipo de poesía realiza?

A mí me gusta la poesía romántica, aunque también hago prosa. En el libro que he publicado, Le preguntaba al viento, editado por Aliar Ediciones, hay prosa que rima, verso, cuartetos, sonetos… Intento plasmar sentimientos que afloran sin saber por qué. Tal vez mi vida haya sido un poco cruel. Hay personas que utilizan toda una vida para pasar ciertas experiencias, las viven ya de mayores. A mí me tocó pasarlas, por desgracia, desde muy pequeña. Y eso es lo que me motiva a plasmarlos. Pero nunca he querido contar nada sobre este asunto. Son cosas que me duelen. No me gusta que me conozcan en ese aspecto. Si lo quieren interpretar leyendo mi poesía…

¿La escritura tiene capacidad de sanación, nos puede ayudar a salir de la crisis?

Sí. Durante la presentación del libro uno de mis hijos, al ser preguntado por los periodistas, contestó que consideraba que para mí el libro era como una válvula de escape y decía en él lo que nunca había querido contar. Que era como si quisiera librarme de algo que llevo dentro. Yo creo que sí.

Riansares Zafra poeta en nuestro barrio¿Y qué es lo que oculta Rián?

Prefiero no decirlo. La gente que me conoce lo puede entender. Yo soy una persona sencilla, y no quiero que se me conozca más allá. Efectivamnte, hay muchas Rián en la vida que escriben o hacen otras cosas y trabajan en un bar o en otro sitio sin ser famosas ni conocidas.

¿Cuáles son sus escritores favoritos?

Los hermanos Machado, Rubén Darío, Gustavo Adolfo Bécquer, Miguel Hernández… Mis preferencias son las biografías, la poesía, la poesía romántica, especialmente, y la historia. Antes de leer a un escritor me gusta leer su biografía. Así luego puedo entenderlo mejor.

¿El futuro?

Le preguntaba al viento ya va por la tercera edición. Estoy pendiente de publicar un segundo libro, aunque el proyecto ha quedado un poco parado por el problema del COVID. También estoy invitada a la Feria del Libro de Granada.

Hoy tengo un día inmensamente triste/Quiero que salga el Sol/quiero que entre por mi ventana/Quiero sentir su calor, y sentirme abrigada.

Quiero abrir mi ventana,/respirar la suave brisa, que acaricie/mis sentidos, y refresque mis pensamientos/ Quiero, que el lucero más grande/ y bello, ilumine mi lecho, para sentir,/en esta penumbra, en el silencio de la noche.

Me gustaría despertar mañana,/ y que todo hubiera sido un mal sueño.

Hoy recuerdo ayer, miro mañana/Hoy es presente. Mañana, ¿qué será?/ Hoy, busco. Mañana, ¡Dios dirá!/

En el crepúsculo te busco/ pero, nunca estás/Este maldito destino, no cesa de torturar/¡Maldita sea! déjame caminar.  Déjame caminar.

 

Cuando “El Buscón” pasó por la Venta de Rejas

Si alguien nos hablase de un escritor mordaz, cínico, misógino, racista, antisemita y pendenciero, pero al mismo tiempo de fuerte carácter, que no se achantaba ante los poderosos, culto, crítico y sensible, nos quedaría la imagen de una persona sumamente compleja. Pues ese era, a grandes rasgos, Francisco de Quevedo, uno de los autores más destacados del Siglo de Oro español.

ESCRITORA BEATRIZ
Beatriz Martínez. Escritora.

Nació en Madrid en 1580, en una familia hidalga al servicio del rey, ya que su padre trabajaba en el palacio real. Quevedo fue un niño enfermizo, con una malformación en los pies de nacimiento y una importante miopía. En su infancia conoció el rechazo, tanto por sus problemas físicos como por el hecho de vivir rodeado de gente de la nobleza sin ser hijo de noble. Su estancia en el Colegio Imperial de la Compañía de Jesús la vivió de forma solitaria y triste, y es posible que esa amarga experiencia agriara su carácter.

Fue estudiante en la Universidad de Alcalá de Henares, la más prestigiosa de su tiempo, y allí ya despuntó como el gran escritor que llegaría a ser. Aunque sus obras fuesen consideradas burlescas y de mal gusto, no se podía negar su calidad literaria. Sus primeros escritos le dieron una popularidad que no lo abandonaría a lo largo de toda su carrera.

Fue famosa la enemistad que tuvo con Góngora, quizá porque los dos eran grandes escritores y la envidia mutua hacía que no se soportasen. Quevedo acusaba a Góngora de judío y homosexual, y Góngora a Quevedo de putero, borracho y pendenciero. Tampoco ayudaba que cada uno representase a un movimiento literario, conceptismo y culteranismo, de manera que quedaron enfrentados tanto en vida como en obra. Lo cierto es que se ponían verdes y de ello dan buena cuenta sus escritos. Pero no solo con Góngora tuvo problemas, Quevedo se llevó mal con mucha gente gracias a su don para provocar y la inflexibilidad de sus críticas, que dedicaría incluso a personajes tan poderosos como el rey.

Veamos algún ejemplo. Estaba un día Quevedo en presencia de Felipe IV, y le pidió el monarca que le recitara un poema. El escritor solicitó que le diese “un pie” para empezarlo y el monarca, haciéndose el ocurrente, le mostró su pie de carne y hueso. Quevedo soltó a su majestad la siguiente perla:

Quevedo copia de Velazquez
Quevedo (copia de Velázquez)

En semejante postura dais a comprender, Señor, que yo soy el herrador y vos… la cabalgadura.

Aún hoy nos sorprende el atrevimiento del escritor. No hay que olvidar que Felipe IV era el dueño de un imperio, pero hasta de eso se reía Quevedo, comparando al “Rey Planeta” con un hoyo: Cuanta más tierra le quitan, más grande se considera.

Tampoco se libró la reina, Mariana de Austria, que era coja, como él, y por ganar una apuesta se lo dijo en sus narices: Entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad escoja. Por suerte, ella lo tomó como una galantería de poeta.

Pero la vida en la corte era agitada y compleja. Quevedo estuvo protegido por el Duque de Osuna y al caer este en desgracia también cayó él. Sufrió destierro y fue encarcelado en un par de ocasiones, la última le dejó la salud muy mermada y murió apenas dos años después de su salida de prisión, en el año 1645.

Recordemos algunos de sus más célebres y ácidos aforismos:

Todos los que parecen estúpidos lo son y además también lo son los que no lo parecen. Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir. Mejor vida es morir que vivir muerto. Creyendo lo peor casi siempre se acierta.Todos deseamos llegar a viejos, y todos negamos que hemos llegado.

Quiero ser justa con el escritor, no solo escribió burlas e ironías, fue uno de los mejores poetas liricos de la literatura española, os pongo alguna estrofa:

Su cuerpo dejarán, no su cuidado, serán ceniza, más tendrá sentido, polvo serán, más polvo enamorado.

Este fragmento corresponde al poema Amor constante, más allá de la muerte, también os recomiendo Miré los muros de la patria mía o Fue sueño ayer. Si no los conocéis leedlos y, si sí, releedlos; son una maravilla.

Ahora vamos con la novela La vida del Buscón llamado don Pablos. Es la única novela de Quevedo, pertenece al género de la picaresca y, como El Lazarillo de Tormes, utiliza la primera persona, es un recurso que hace parecer a la novela autobiográfica. El protagonista es de clase baja, con unos antecedentes familiares problemáticos, padres conversos y perseguidos por la justicia, la madre presa por bruja y el padre ahorcado por ladrón. Pablos se avergüenza de sus orígenes e intenta alejarse de ellos, vivirá con diferentes amos y su vida será la mera supervivencia en una España de miseria y conflictos sociales. Es una novela dura y, aunque aparece el humor, este es irónico y despiadado, las situaciones grotescas y los personajes no dejan lugar ni a la amistad ni a la ternura. Por la novela desfilan rufianes, curas, moriscos, prostitutas, falsos conversos, soldados, escribanos, estudiantes, alcahuetas…, todo el universo de las clases sociales más desfavorecidas de nuestro Siglo de Oro, pero sobre todo tiene una gran calidad literaria llena de recursos expresivos.

Uno de los capítulos de El Buscón sucede en lo que hoy es nuestro distrito y se titula Del camino de Alcalá para Segovia, y de lo que me sucedió en él hasta Rejas, donde dormí aquella noche. En este episodio la burla se centra en un maestro de esgrima y sus métodos de enseñanza. Parece que está basado en un personaje real con el que Quevedo, cómo no, estaba enemistado. No quiero desvelar lo que sucede pues, ya que nuestro distrito no es muy abundante en citas literarias, os animo a descubrir por vosotros mismos esta referencia.

Leer o releer El Buscón puede ser un buen propósito para este año. Os dejo con la última frase de la novela: Pues nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar, y no de vida y costumbres. Y apliquémonos el cuento.

Beatriz Martínez. Escritora.

“Cuando era joven tenía más fantasías, mi Peter Pan. Ahora quiero cumplir objetivos”

Hecht Amar, Antonio García Rodríguez, es un director de cine ubicado en el distrito. En breve estrenará su nuevo trabajo en el Artistic Metropol. Está centrado en el presente: “El futuro no depende ni de mí ni de nadie”:

¿Cuál es el motivo por el que usa este sobrenombre profesional?

Me inspiré en el nombre de un escritor estadounidense, Hecht, que recaló en Granada. Escribió un libro, El Cuentista, en el que e relata la historia de un joven que se enamora de una chica más mayor…Lo de Amar es por una influencia de hinduismo, en donde esta palabra tiene el significado de inmortal.

¿Por qué te dedicaste al cine?

Tras pasar mi infancia en Bruselas, a los quince años vine a Madrid. Allí conocí al actor Adrián Godoy. La verdad es que era un poco rebelde y me atraía esta profesión. Luego estudié en Radio Televisión Española. Me metí en el mundo de la producción y la verdad es que fue como una fuente de vida. Posteriormente estudié realización. Mi madre hizo algo de televisión, estudió periodismo. Mi padre fue por otra rama, trabajaba en la Comisión Europea.

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¿Cuáles fueron sus primeros trabajos?

Recuerdo mucho a Fran Ventura, un director que fue mi profesor. Mis primeros cortos fueron Sirope de olvidos y Los días oscuros. Este está inspirado en la Naranja mecánica. Era un corto amateur, por aquel entonces tendría 20 o 21 años. Más adelante hice mi primer largometraje, El depósito de cadáveres: iba de zombis. Hice varios cortos, Cárcel, Calavera Vil. También trabajé con Borja Luna Díaz, un cortometajista que en su última proyección ha sumado más de 800.000 visitas. Con él realicé Los latidos del alma. Tengo ocho proyectos en Pinewood, un festival de Inglaterra, Me he presentado al festival Tres Centim, de Cataluña, a otro japonés… Mi primer guión fue Pecados secretos.

FrameHáblenos del presente y del futuro

Estoy inmerso en un proyecto, Proyectos Duos, el final. Con él pretendo aumentar mi espectro actual y conseguir que me apoye más gente. Lo voy a llevar al festival de Málaga y posiblemente al de San Sebastián. Naturalmente, he ido evolucionando tanto a nivel personal como profesional. Antes era una persona un poco más alocada. Ahora ya no me dejo llevar por esas ideas de genio. Me hecho más serio. Cuando era más joven tenía más fantasías, tenía mi Peter Pan. Ahora soy una persona más adulta que lo que quiere es cumplir objetivos. Tengo un perfil profesional.

¿Cómo se sobrevive en una profesión como esta?

De tus propios recursos, de las amistades, de las personas con las que trates, de ayudas familiares, de  no dejarte llevar por el rumbo equivocado…Se sobrevive si quieres. Si no eres como un barco a la deriva.

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¿Pero sin dinero se puede llegar a la cima?

Ha habido casos como Amenábar o David Victori que han sido apoyados por grandes productores. Desde el principio tuvieron un crecimiento exponencial. Pero si tú quieres puedes llegar a donde quieras. No creo que sea cuestión económica.

¿Ha cambiado mucho la forma de exhibir las películas en los últimos tiempos?

Lo que prolifera es el video on demand (vídeo en demanda). Eso exige tener grandes cámaras, contar con un equipo técnico… Para algunos es más difícil. Almodóvar dice que ahora es más fácil hacer cine que antes. Yo pienso que hay más competencia y es más difícil hacerse visible.

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¿Cuáles son sus directores favoritos?

Truffaut, Amenábar, Tarantino. Yo creo que son los más creativos y esperpénticos. Mi película favorita podría ser À bout de souffle (Al filo de la escapada), de Godard.

 

¿La globalización está acabando con los tipos de cine en función de la nacionalidad?

Yo creo que el cine norteamericano siempre ha estado más organizado. Todos queremos trabajar en Estados Unidos. Tienen las grades productoras. Aunque el acceso es muy difícil.

El futuro…

De momento estoy centrado en los festivales que antes he citado. El futuro no depende ni de mí ni de nadie. Ni lo miro. Me gustaría tener mi estilo claro y que le guste a la gente.

En breve tiene un estreno en Madrid.

Sí, en el Artistic Metropol el 5 de febrero estreno Antimafia Virtue. Trata de un policía con dos vertientes: una le lleva al buen camino o otra al mal camino.

Antonio Garcia Rodriguez
Antonio García Rodríguez