Las Tertulias de La Gradona: “El bienestar de nuestros mayores”
Página del Distrito pone el foco en el bienestar de nuestros mayores para conocer sus necesidades, preocupaciones y las iniciativas que contribuyen a mejorar su calidad de vida. Para acercarnos a esta realidad, hemos contado con la valiosa colaboración de: Francisco Javier Junquera, presidente de la junta directiva del C. M. Esfinge; Adoración Barceló, secretaria de la junta directiva del C. M. Antonio Machado; José Antonio Morales, ingeniero jubilado; y Antonia Alcaraz, usuaria del C. M. Ciudad Pegaso.
¿Cómo es un día normal para un mayor de nuestro Distrito?
Francisco Javier Junquera (F. J.): Considero que hay todo tipo de personas. Están aquellos que tienen muy buen ánimo y saben vivir, y luego hay otras que solo saben quejarse. Tenemos un señor en la escuela que tiene casi 100 años y va siempre a jugar a las cartas. En general considero que las personas mayores tienen una buena vida en el Distrito.
Adoración Barceló (A. B.): Hay varias formas de encarar la jubilación y existe un pensamiento generalizado de que ya no sirven para nada. En ese contexto considero que las familias tienen que ser un punto de apoyo importante. Nosotros siempre tratamos de hacer que se sientan útiles, porque lo son.
José Antonio Morales (J. M.): El día a día de la persona jubilada depende en primer lugar de su estado de salud, pero también de la predisposición mental que tengan. Tengo un conocido que estaba deseando jubilarse para hacer lo que realmente le gustaba. Al final considero que la jubilación tiene que verse como otra etapa de la vida en la que pueden realizarse muchos proyectos atrasados.
Antonia Alcaraz (A. A.): Lo que percibo es que la gente que se ha jubilado hace poco lo enfrenta de manera distinta a aquellos que se jubilaron hace 10 años. Los recién jubilados se siguen sintiendo útiles y con energía. Sin embargo, también existe una corriente de quienes piensan que entrar en la jubilación es sinónimo de apatía. Invito a estas personas a que se acerquen al centro de mayores para cambiarles la perspectiva sobre la jubilación.
¿Qué es lo que más preocupa hoy, la salud, la soledad o las pensiones?
(F. J.): Todo tiene el mismo porcentaje de preocupación. Lo que sucede es que el problema de las pensiones y la salud es algo material o físico, mientras que la soledad es más difícil de paliar. De hecho, los hombres suelen sufrir más durante esta etapa porque pasan de estar toda una vida trabajando a estar ahora faltos de rutinas. Sienten que ya no valen para nada. Creo que ese es el mayor desafío en la jubilación.
(A. B.): Lo que veo es que las mujeres encaramos mejor esta etapa porque nos abrimos más que los hombres. Creo que tiene que ver con cuestiones biológicas, porque las mujeres solemos contar más nuestros problemas que los hombres. Por eso mismo, considero que la soledad es el factor más estresante en este camino y poder hablarlo abiertamente con gente cercana ayuda a encararlo.
(J. M.): El gran problema de la jubilación es la soledad no deseada. En esa edad algunas personas quieren tener tiempo para sí mismas y eso no se convierte en un problema si es un requerimiento de la persona. Pero cuando se convierte en algo que uno no quiere y la soledad llega de todos modos, la persona se plantea que ya es una carga y esa sensación es muy difícil de cambiar.
(A. A.): La soledad es el gran problema en esta etapa porque uno empieza a tener tiempo cuando el resto de familiares siguen trabajando. Te acabas convirtiendo en alguien invisible si esperas que los demás hagan el trabajo. Considero que la jubilación es un buen momento para conectar personalmente con uno mismo y sentir que se aprovecha el tiempo. Por otro lado, las pensiones son motivo de preocupación por el alto coste de la vida contemporánea.
Antonia Alcaraz:
“La pensión de nuestros hijos va a ser peor que la nuestra”
¿Consideran que las personas mayores reciben una buena atención sanitaria?
(F. J.): Bajo mi juicio, no. Lo que sucede es que hay tantas discrepancias políticas en torno a la cuestión sanitaria que es muy difícil unificar criterios. Desde la privatización de la sanidad frente al colapso en la atención pública, se produce un constante tira y afloja que perjudica a los ciudadanos. La sanidad tiene que dar un giro de tuerca y crear un sistema efectivo. Mientras eso no se concilie vamos a estar siempre en el filo de la navaja.
(A. B.): El sistema sanitario en España cada vez va peor. No podemos olvidar que es de los mejores de Europa, pero viendo la evolución nada invita al optimismo. Considero que los políticos están haciendo negocio, y están transformando un derecho de los ciudadanos en una cuestión económica con tanto desvío hacia la sanidad privada. Es un sistema que está mal creado porque los ciudadanos no podemos ser las víctimas del colapso de los hospitales y los centros de salud.
(J. M.): La sanidad en Madrid es aceptable, pero sigue siendo muy mejorable. Después del crecimiento tan exponencial que ha tenido España en los últimos años, no haber mejorado el sistema para evitar colapsos como se están produciendo me parece una imprudencia por parte de las administraciones pertinentes. Todo esto ha llevado a que aquellos que puedan permitirse una sanidad privada se beneficien de ello. Pero no hay que olvidar que el grueso de la población depende de la sanidad pública.
(A. A.): La sanidad siempre ha sido la joya de la corona de nuestros servicios en España y de la que podíamos presumir con la cabeza bien alta ante el resto de Europa. Es inadmisible tener que esperar un mes para tener una cita con el médico de cabecera, nunca me había pasado esto. Está habiendo un deterioro importante de nuestro sistema sanitario.
José Antonio Morales:
“El gran problema de la jubilación es la soledad no deseada”
¿Hay consciencia por parte de la población sobre la soledad no deseada?
(F. J.): Siempre digo que hay que saber vivir la vida. Hay personas que padecen depresión por soledad y que no han intentado siquiera buscar soluciones. La cuestión pasa por analizar si el entorno ofrece medios para solventar esa soledad. Si la respuesta es que no, se entiende y se empatiza con ese sentimiento. Sin embargo, considero que desde los centros de mayores y las asociaciones afines se ofrecen muchas medidas para que la gente no se sienta sola.
(A. B.): La soledad no deseada realmente depende de la persona y del grado de comodidad que se tenga ante esta situación. Hay gente que está a gusto estando sola, pero luego aparecerá en las encuestas de personas en soledad. Luego están las personas que sienten que están solas porque es una consecuencia directa de dejar de trabajar. Y cuanta menos predisposición se tenga a aceptar esta nueva etapa, más se culpa al entorno. Creo que es un debate más complejo de lo que parece porque la intencionalidad de la persona es muy determinante.
(J. M.): La soledad no deseada es una epidemia de nuestro tiempo. A la larga es una cuestión de carácter, aunque no se quiera reconocer. Una persona que ha estado dedicada a una vida entretenida y ágil, cuando llega a esta edad en que no puede hacerlo se frustra y culpa al entorno. Quizás estas personas necesitan reinventarse y aprender habilidades que durante su etapa laboral no pudieron, porque si no se entra en una espiral de aislamiento.
(A. A.): Considero que todo parte de una cuestión educacional. En mi época las mujeres eran educadas para cuidar del marido y de los hijos, no para trabajar. Entonces, cuando los hijos se van de casa se siente un vacío enorme porque esa mujer nunca ha estado acostumbrada a relacionarse con otras personas. Y de eso no tiene culpa nadie. Llegados a ese punto solo queda la opción de reinventarse y hacer nuevas actividades o practicar hobbies.
Francisco Javier Junquera: “Tenemos más un problema de sobreinformación que de peligro real”
¿Se puede vivir con las pensiones actuales?
(F. J.): Se puede vivir, aunque depende de las circunstancias de cada persona. Si es un jubilado que tiene a su cargo a una familia completa, pues lo más probable es que vaya muy justo. Lo que sucede hoy en día, y a diferencia de hace décadas, es que muchos hijos permanecen en casa de los padres aún cuando estos se jubilan. Eso afecta a la economía de esa casa y son gastos con los que los padres no contaban cuando eran más jóvenes.
(A. B.): En relación a lo que hemos trabajado creo que tenemos pensiones altas. Claro que se puede vivir, qué menos. Pero a poco que salgas a comer fuera un par de días ya estás mirando la cuenta. Los jubilados siempre han sido una parte importante de la población y se debería corresponder económicamente al esfuerzo realizado durante tantos años. En mi caso no me puedo quejar, si tuviera más dinero se viviría mejor.
(J. M.): No considero que haya malas pensiones, lo que hay es mala gestión del dinero. Un error muy frecuente cuando se llega a esta edad es pensar que se puede derrochar sin ninguna consecuencia. Si se vive solo o en matrimonio y una persona tiene una pensión media no se vive mal. Lo que sucede es que se suele hacer un mal uso de ese dinero y luego no hay justificación de que las pensiones son escasas.
(A. A.): Me parece que este tema tiene que enfocarse en cómo van a ser las pensiones en el futuro. Porque nuestra vida ha sido mejor que la de nuestros padres, pero la pensión de nuestros hijos va a ser peor que la nuestra. Y eso es un problema que preocupa. Siempre se han buscado mejores condiciones, pero en unas décadas nuestros hijos vivirán peor.
¿Los mayores se sienten protegidos cuando salen a la calle?
(F. J.): Sí. Creo que es más un problema de sobreinformación que de peligro real. Solemos escuchar que en algún punto de España han atracado a un anciano, y pensamos que a nosotros nos va a pasar lo mismo. No temo a la juventud y siempre salgo a la calle con sensación de protección. Tendemos a exagerar lo que vemos y oímos pensando que también pasará en nuestro entorno.
(A. B.): Totalmente protegido. Considero que nuestro Distrito es muy seguro y tranquilo. Que de vez en cuando haya un incidente no nos convierte en carne de cañón. Lo que sucede es que hoy en día hay más información disponible y nos alertamos por cualquier cosa. Luego hay que analizar el barrio de cada uno y aquí tenemos una suerte tremenda.
(J. M.): Yo me siento muy protegido y creo que la gran mayoría de las personas mayores podrían decirlo. Entiendo a aquellos que temen por su seguridad cuando ven tragedias en televisión, pero yo he sido una persona de mundo y puedo decir que Madrid es una ciudad muy segura. No solo hay que valorar el índice de delincuencia, sino la eficacia del cuerpo policial en nuestro entorno, y aquí es fantástico.
(A. A.): Nunca he tenido una preocupación seria por mi integridad, siento que estoy muy tranquila en el barrio. Como en todos los sitios, siempre hay altercados, pero eso no me hace desconfiar de los jóvenes ni temer andar por la calle. Precisamente Madrid y San Blas-Canillejas son lugares tranquilos que generan confort y seguridad.
Adoración Barceló:
“Los políticos han hecho de la sanidad una cuestión económica”
¿Existe respeto a los mayores por parte de los jóvenes?
(F. J.): Desde luego que sí. Que haya algún chaval maleducado no generaliza a todos los jóvenes. Del mismo modo, también hay mayores insoportables que molestan a los jóvenes. Ser mayor no nos da derecho a no respetar a la gente joven. Creo que en líneas generales sí se respeta a los mayores y hay una cultura de educación. Además, veo que siempre se dirigen a nosotros con respeto y eso hay que reconocerlo.
(A. B.): Sí, creo que en general la gente joven actúa de buena fe. Hay quien te cede el asiento en el autobús y hay quien no, pero se trata de encontrar un punto de convivencia y no de quejas constantes. También es cierto que muchos mayores abusan de sus derechos como mayores y apenas se habla de ello. Son cosas de las personas y no hay que magnificar ninguna conducta extraordinaria.
(J. M.): Sí se respeta. Quizás no es el mismo de hace años. Creo que eso también se aplica para nosotros, ya que de manera generalizada se ha perdido algo de respeto. Nunca he tenido ningún mal momento con ningún chico. Siempre tratan de ayudarme porque yo también voy de buenas maneras. Sin embargo, veo muchas personas que van de mala gana y eso molesta independientemente de la edad.
(A. A.): Considero que se ha perdido mucho respeto y veo que es fundamentalmente un problema de educación. Pero veo que es generalizado y nuestro colectivo no se salva tampoco. Cuando yo era niña o adolescente los mayores ayudaban a los chicos y siempre iban de buena gana. Ahora ves a cada uno en el metro cuya actitud no entiendes y luego critica a la gente joven. Todos deberíamos hacer un poquito de introspección.
¿Qué propuestas propondrían a la Junta Municipal para mejorar el bienestar?
(F. J.): Cada centro de mayores debería tener una dotación económica por parte de las administraciones y del gobierno regional. Se dejan de hacer muchas cosas porque no hay dinero para hacerlas. No se puede hablar de conciliación con la tercera edad si no hay medidas sostenibles, para luego terminar culpando a los jubilados. Las actividades que hacemos salen de la buena voluntad de la gente.
(A. B.): Considero que una aportación económica más elevada invitaría a realizar actividades más interesantes. Nosotros dependemos del centro cultural y tienen muchas gestiones que se deben realizar según su momento oportuno. Los mayores sin embargo necesitamos continuidad porque si no perdemos el hilo emocional con ellos. Además nos faltan espacios amplios y personal voluntariado.
(J. M.): Considero que faltan medidas para mantener vivos nuestros centros de mayores. Creo que faltan voluntarios, y no es por culpar a los jóvenes, ya que si las medidas que se les ofrecen o las condiciones no son buenas, no se van a prestar. Luego también quisiera incidir en las infraestructuras porque unas pocas salas para tantos mayores como tenemos en el Distrito no son suficientes.
(A. A.): Hay poco presupuesto para todos los mayores que conformamos el Distrito. Lo que no puede ser es que los centros se estén autofinanciando mediante el voluntariado. Ni nos beneficia a nosotros ni tampoco a los voluntarios porque no están respaldados y sienten la responsabilidad de mantener vivas las asociaciones.




