XL Cross Suanzes: más de 1.100 inscritos en San Blas-Canillejas
El 27 de octubre de 2026 quedará grabado en la memoria deportiva de San Blas-Canillejas. Aquel martes, un club de barrio con más de treinta años de historia disputó el que posiblemente sea, hasta la fecha, el partido de fútbol sala más importante del distrito: la primera eliminatoria de la Copa de España de Su Majestad el Rey. El encuentro era el premio a una gran temporada anterior, en la que el equipo había terminado segundo de su grupo en Tercera Nacional.
El protagonista fue el CFS Eurosiris Bingo Las Vegas. Frente a un rival situado dos categorías por encima, la victoria parecía una quimera. Sin embargo, aquella noche el marcador pasó a un segundo plano: el verdadero acontecimiento estuvo en la pista y, sobre todo, en unas gradas entregadas por completo a su equipo.
Más de cuatrocientos vecinos se dieron cita en el pabellón circular de San Blas. Familias, amigos y aficionados de todas las edades llenaron las gradas para disfrutar del encuentro. Muchos otros tuvieron que quedarse fuera, ya que se completó el aforo. El barrio había respondido a una cita que trascendía lo estrictamente deportivo.
La fiesta había comenzado a las 20:30 horas, con la llegada del equipo al pabellón. Bengalas, petardos y banderas al viento acompañaron un recibimiento que, por su ambiente, recordaba al del Metropolitano. Esta vez, sin embargo, los protagonistas eran los jugadores de un club de toda la vida del barrio. Entre quienes los esperaban estaba la denominada «zona azul», el nombre con el que se identifican los más jóvenes de la afición, según explicó uno de sus integrantes, de apenas diez años.
Ya en el interior, un gran tifo formado por cartulinas azules cubrió la grada principal. Los jóvenes seguidores lo habían preparado para recibir a los jugadores, que saltaron a la pista y se dirigieron al centro para saludar a los árbitros y al equipo rival. Antes incluso de que echara a rodar el balón, la afición ya había dejado claro que iba a ser protagonista de la noche.
El encuentro contó también con la presencia de representantes del ámbito deportivo, político y vecinal. En el palco se encontraban, entre otros, el presidente de la Federación Madrileña de Fútbol Sala, representantes de distintas formaciones políticas, personal de la Junta Municipal, miembros de la Plataforma Vecinal de San Blas y patrocinadores. Junto a ellos, el presidente del club, Luis Hernando Serna, disfrutaba orgulloso de su gente, de la institución y, especialmente, de su afición, de sus jóvenes seguidores y de sus jugadores.
El pabellón seguía vibrando cuando comenzó el partido. Durante los cuarenta minutos de juego, los jóvenes de la grada no dejaron de animar a los suyos. Finalmente, el rival se impuso y fue justo vencedor, pero la derrota no logró apagar el entusiasmo. Al terminar el encuentro, los aficionados bajaron a la pista para abrazar a sus jugadores: sus catorce héroes.
Con Zamo, el gran capitán, al frente, Cris, Javito, Alex, Berto, Alberto, Jorge, Hugo, Quique, Cama, Sergio, Mario, Javi y Rober recibieron el cariño de una afición que había estado con ellos hasta el último minuto. A su lado, Miguel, Kiko y Jose, al frente del cuerpo técnico, compartieron una noche que difícilmente olvidarán.
Todos habían disfrutado de un gran espectáculo y, sobre todo, habían formado parte de una cita histórica. Porque, más allá del resultado, el Eurosiris y su afición escribieron juntos una página inolvidable de la historia deportiva de San Blas-Canillejas. Una noche de Copa en la que un club de barrio demostró que el fútbol sala es mucho más que un marcador: es identidad, sentimiento y orgullo de pertenencia.


