Torre Arias: una quinta pública e histórica con futuro agroecológico

Las opiniones de los partidos políticos en Página del Distrito muestran distintas visiones sobre Torre Arias. Desde la Plataforma Ciudadana creemos que el debate no debe reducirse a estar a favor o en contra de la concesión al Banco de España. La pregunta importante es otra: ¿qué queremos que sea la Quinta dentro de diez, veinte o cincuenta años?

Torre Arias no es simplemente un parque con un palacio. Es una finca histórica donde aún puede reconocerse un sistema completo: jardines, huertas, viñedo, bodegas, caballerizas, vaquería, invernaderos, palomar, cultivos y una compleja red de agua. Su declaración como Bien de Interés Cultural protege ese conjunto y la relación entre patrimonio, paisaje y actividad agropecuaria.

Por eso hablamos de ‘legado vivo’. Conservar no significa rehabilitar edificios y explicar en una placa lo que fueron. Una bodega cobra sentido ligada al viñedo; un invernadero si sirve para cultivar y enseñar; una antigua instalación ganadera si permite conocer razas autóctonas; una huerta si se convierte en espacio de formación e investigación. Pozos, norias y estanques pueden ayudarnos a afrontar la escasez de agua y un clima cada vez más extremo.

La Quinta sigue siendo pública y municipal. El Banco de España tiene una concesión sobre determinados edificios, pero el Ayuntamiento continúa siendo responsable del conjunto. Si jardines, edificios y espacios agropecuarios siguen caminos separados, Torre Arias perderá precisamente aquello que la hace única.

PALACIOtorre arias una quinta entera pública y viva

Por eso proponemos que el mandato municipal 2027-2031 impulse un Plan de Gestión Integral para toda la finca, con prioridades, calendario, presupuesto, responsabilidades e indicadores públicos. Un proyecto común que conecte patrimonio, jardines, agua, biodiversidad, investigación, educación, cultura y uso ciudadano.

¿Y dónde encaja el Banco de España? Como institución pública, puede aportar mucho si sus usos —educación financiera, formación, cultura o divulgación— se integran en ese proyecto común. Lo que no tendría sentido es convertir sus edificios en una isla desconectada del resto de la Quinta.

No estamos proponiendo nada extravagante. La Banque de France abrió Citéco en un edificio histórico; el Bundesbank combina educación económica con programas sobre clima y biodiversidad; el banco central neerlandés trabaja también estas materias y el BCE ha incorporado biodiversidad en su sede. Son ejemplos de que una institución monetaria puede relacionar educación, patrimonio, sostenibilidad y ciudadanía.

Torre Arias ofrece además una oportunidad para Madrid y San Blas-Canillejas. Se pueden recuperar huertas y viñedos, rehabilitar invernaderos, dar uso a construcciones agropecuarias, impulsar una granja educativa, trabajar con semillas y variedades tradicionales y recuperar el patrimonio hidráulico. Instituciones como el IMIDRA, CSIC, universidades, centros educativos y servicios municipales podrían desarrollar aquí proyectos de agroecología, biodiversidad urbana, agua, rehabilitación sostenible y adaptación climática.

PALACIOtorre arias una quinta entera pública y viva

Todo ello tendría utilidad directa para el barrio: actividades para colegios e institutos, formación profesional y universitaria, prácticas, investigación, empleo verde, mercados agroecológicos, cultura y economía social. Y la Quinta seguiría siendo un lugar para pasear, descansar y encontrarse.

Su apertura pública fue fruto de años de movilización ciudadana. Por eso participar no puede significar ser informados cuando las decisiones ya están tomadas. Creemos necesario un espacio estable de seguimiento donde el Ayuntamiento, el Banco de España, las instituciones públicas y las entidades ciudadanas puedan coordinarse, compartir información y formular propuestas.

En 2031 nos gustaría encontrar una Quinta rehabilitada y activa, con huertas, viñedos, invernaderos y patrimonio hidráulico recuperados; proyectos educativos y científicos estables; el Banco integrado en el conjunto; el Ayuntamiento ejerciendo su responsabilidad y la ciudadanía participando.

Torre Arias ha cambiado durante los siglos XVII, XVIII, XIX, XX y XXI, pero nunca dejó de ser una Quinta: un lugar donde edificios, jardines, agua, cultivos y paisaje forman una unidad. No queremos congelarla ni devolverla al pasado. Queremos que siga evolucionando sin perder su identidad. Hoy eso significa agroecología, biodiversidad, agua, investigación, formación, patrimonio, rehabilitación sostenible y economía social.

Eso es defender una Quinta entera, pública y viva.

Plataforma Ciudadana Quinta de Torre Arias