Casa de Campo de Ambroz y cambio climático en Madrid: por qué es clave para la ciudad

Tenemos que pensar claramente, primero como seres humanos y después como sociedad, cuál es el futuro que queremos dibujar para nuestra especie. ¿Uno en el que el negacionismo lo invada todo?, hasta el punto de repudiar las afirmaciones científicas más categóricas de nuestro tiempo.

Como que respiramos oxígeno y que lo producen las plantas, o que el cambio climático es la principal causa del aumento de la frecuencia y la intensidad de los eventos ambientales que hacen perder a las personas todos sus bienes o incluso su vida.

Lagunas de Ambroz

¿De verdad nos hemos vuelto tan simples como sociedad? Solo para ahorrarnos el dolor de pensar en los esfuerzos que nos supone afrontar todos los retos que nos plantea ese desarrollo insostenible al que hemos llegado por méritos propios.

Pero es que, encima, cuando alguien quiere abrirnos los ojos acerca de las soluciones, que las hay, en lugar de juntarnos y unir fuerzas, tiramos por el camino más fácil. Nos desahogamos con ellos de nuestras múltiples desventuras, faltándoles al respeto de mil y una maneras.

Lagunas de Ambroz

Y ahora vienen los “ecologetas”. Sí, sí, habéis oído bien. Eso es como se llama ahora a las personas que intentan hacernos ver posibles soluciones contra el cambio climático, desde lo más cercano, a veces sin salir de casa, a lo más lejano. Aunque, si lo piensas bien, no es un término muy correcto, ya que “eco” significa “casa” y lo otro… bueno, ya sabéis. En fin, que estas personas son los getas de las casas. Nada que ver con lo que realmente se les quiere tildar. Pero suena muy bien, eso sí. ¿De verdad que esta es la sociedad en la que todos queremos vivir?

Lagunas de Ambroz

Pues bien, todo esto es lo que está ocurriendo con la Casa de Campo de Ambroz y sus lagunas, junto con el Corredor Verde del Este de Madrid. Dos proyectos claves para que la ciudad de Madrid y sus municipios colindantes empiecen a vertebrarse de una manera diferente, dando espacio a las personas y a la vida. Dando cabida a todos esos procesos naturales que nos ofrecen recursos a través de los que poder vivir y tener salud. Los llamados servicios ecosistémicos.

Lagunas de Ambroz

¿De qué sirve que tengamos una casa estupenda en un barrio estupendo, si cuando llega el verano me muero de calor y no puedo vivir sin tener el aire acondicionado puesto, día y noche? Eso para el que se lo pueda permitir, pero también a costa de estar echando más leña al fuego, acelerando más, si cabe, el proceso del cambio climático.

Pues bien, estos lugares, como la Casa de Campo de Ambroz y sus lagunas, funcionan como verdaderos refrigeradores naturales, combatiendo las bolsas de calor que se producen en las ciudades. Ese calor que se acumula en sus edificios de hormigón, el asfalto de las calles o disipan los vehículos y los aires acondicionados.

lagunas

Aves Curruca cabecinegra Sylvia melanocephala
Aves Curruca cabecinegra Sylvia melanocephala

Pero es que es más: los incontables microorganismos que contienen sus suelos, los mal llamados secarrales en verano, con una contaminación visual evidente en su superficie en muchas de sus zonas, pero inmensamente ricos en vida en sus capas inferiores. Sabed que estos seres diminutos capturan una cantidad ingente de gases de efecto invernadero, sustancias que son básicas para generar la energía necesaria que les permite seguir viviendo, y haciéndolo tanto en presencia de oxígeno como en ausencia de este. Por todas estas razones y otras muchas más, necesitamos estos espacios dentro de nuestras ciudades.

Imaginad lo que puede ocurrir si este espacio se empieza a remover con maquinaria pesada. Para empezar, todas esas sustancias que estos microorganismos capturaban en el suelo se empezarán a liberar a la atmósfera. En el caso de Ambroz, con sus cerca de 700 ha, serían cifras mareantes de toneladas y toneladas de gases de efecto invernadero.

Lagunas de AmbrozAdemás, todos esos seres vivos que, durante tanto tiempo, trabajaron en construir esa frágil capa de suelo en la que las plantas pueden prosperar, y que nos permite respirar el oxígeno que tanto necesitamos, desaparecerían, dando paso al desierto. Los edificios y las casas para personas o industrias que vinieran a continuación, pues… ya os he contado, contribuirían a alimentar de manera exponencial el aumento de la temperatura en toda la ciudad.

Podríamos seguir y seguir contándoos cosas, pero ahora os toca a vosotros decidir qué tipo de ciudad queréis construir y, si elegís que lo que toca es salvar las Lagunas de Ambroz y todo su entorno, creando la Casa de Campo de Ambroz, uniéndola a través del Corredor Verde del Este con el Parque del Sureste, es el momento de que alcéis la voz. Hacedle saber al Ayuntamiento de Madrid que esa es vuestra elección y hacedlo alto y claro, sin titubeos, porque el día que perdamos estos espacios los perderemos para todos y para siempre, sin que haya vuelta atrás.

Concha García