María de la O Lejárraga, la mujer invisible

Estamos en marzo y el día 8 es el “Día de la mujer”, una fecha para reivindicar la igualdad de derechos, por eso este artículo quiero dedicarlo a esas mujeres que dentro de las artes y las ciencias han sido invisibles. Sería imposible hacer una lista, así que, cogiendo la parte por el todo, me voy a centrar en una española, María de la O Lejárraga, escritora a la sombra de su esposo y autora de las obras que él firmó como propias.

María Lejárraga García nació en San Millán de la Cogolla en 1874. Era de familia acomodada y eso le permitió estudiar, ser maestra y ejercer como tal. María comenzó pronto a escribir y llegó a publicar una colección de cuentos, pero su familia la desanimó a seguir por el camino de la literatura, ser escritora estaba mal visto. En 1900 se casó con Gregorio Martínez Sierra, un hombre de teatro, productor y muy conocido en los ambientes culturales de la época. Estaba muy enamorada de su marido y empezó a escribir las obras que él firmaba. María se convirtió en dramaturga, novelista, ensayista y traductora, pero la autoría era de Gregorio. Cierto es que de esta forma pudo dedicarse a ser escritora sin la crítica social que acompañaba a las mujeres que se atrevían con las letras, pero el tiempo pasaba y solo su marido era reconocido como autor exitoso.

feministas 8m

Parece paradójico pensar que una mujer de su formación consintiese en que aquella situación se mantuviera en el tiempo, pero la verdad es que conocemos varias literatas que permanecieron en la sombra bajo nombres masculinos. Son famosos los ejemplos de George Sand, Fernán Caballero e Isak Dinesen, que eran en realidad, y respectivamente, Amantine Aurore Dupin, Cecilia Böhl de Faber y Karen Blixen, aunque en estos casos eran pseudónimos y no maridos firmantes.

Imaginar a María viendo en el teatro los aplausos y leyendo las críticas favorables atribuidas en exclusiva a su esposo me resulta, a día de hoy, incomprensible. Quizá pensase que era la única manera de que sus obras salieran a la luz, pero que alguien a quien ella amaba se aprovechase así de su talento, sin mencionarla nunca, sin reconocer su valía, haciendo suyos los elogios, como si realmente los mereciese, me hace ver a Gregorio como un perfecto caradura (dicho muy finamente). Por desgracia, no es el único caso de apropiación intelectual; la historia está llena de “negros” y parásitos.

En la vida de María, como en las novelas, hubo aún un par de vueltas de tuerca más. Para empezar, su marido la abandonó por una actriz, Catalina Bárcena, con quien tuvo una hija. A pesar de todo, la abnegada María siguió escribiendo para él.

Su silencio se volvió contra ella de la manera más cruel. En 1947, al morir Gregorio, la hija de su segundo matrimonio reclamó, como única heredera, los derechos de autor de su padre. María se quedó en la miseria, exiliada en Argentina y sin recursos. Allí publicó la obra autobiográfica “Gregorio y yo”, donde desveló, por fin, lo que ya se sabía.

A pesar de todo, María siguió utilizando los apellidos de su marido y firmaba como María Martínez Sierra, quizá porque no se pudo desprender (o no quiso) de aquel lastre que fue el amor de su vida.

La revelación de la verdad no significó gran cosa. Las editoriales continuaron editando bajo el nombre de Gregorio y, como mucho, mencionaban la ayuda de María.

La recuperación de su nombre como escritora no llegó a verlo, y eso que murió en 1974, al borde de los cien años, en un siglo en que cambiaron muchas cosas pero no las suficientes.

Es también famosa la anécdota de cuando María envió un guion a Disney y se lo rechazaron. Era una historia para niños, de un perro vagabundo y una gata finolis que se enamoraban. Cuatro años después de rechazar ese guion, Disney estrenó “La dama y el vagabundo”, con una trama tan parecida a la historia de María que sus mismos amigos la animaron a reclamar a la gran productora. Pero ella dijo que no merecía la pena, estaba mayor, cansada, arruinada y en el exilio. Es de suponer que ya no le quedaban fuerzas para iniciar una batalla legal y, una vez más, la autoría de su obra quedó en la sombra.

Beatriz Martínez. Escritora

“Con la pandemia me di cuenta de que el arte es lo que de verdad me gusta”

Manuel Martín Fontecha da a conocer su obra en la exposición Pintura al óleo, que se puede visitar en el Centro Cultural José Luis López Vázquez hasta el 1 de abril.

Cuál es el motivo de la exposición?

Se trata de una recopilación de todo mi trabajo, es una mezcla de distintos temas y estilos para dar a conocer mi arte, porque nunca antes había expuesto. Mucha gente me animaba a ello, y al final me decidí a dar el paso.

Manuel Fontecha Pintor
Manuel Fontecha Pintor

¿Desde cuándo pinta, dónde aprendió?

Llevo muchísimo tiempo pintando, pero siempre de forma amateur y autodidacta. Ha sido ahora, en los últimos años, cuando me he metido en el mundo de una forma más profesional, recibiendo clases de pintores de renombre, que las imparten para compensar las pérdidas en las ventas de sus cuadros desde la irrupción del virus y la crisis.

Manuel Fontecha Pintor

¿Cuál es su principal motivación como artista?

Se podría decir que pintar es mi vocación frustrada. Ya desde niño, en el colegio, los profesores exponían mis dibujos en los pasillos, y en la mili, los oficiales se quedaban con ellos. Mi intención era haberme dedicado a ello, pero las circunstancias de la vida me han llevado por otros derroteros. Ahora es cuando me estoy dedicando con más constancia, tengo muchos encargos a nivel personal y me funciona muy bien el boca a boca; quien me compra una obra, repite siempre.

Manuel Fontecha Pintor

¿Cómo obtiene la inspiración?

Fotografío cosas que me llaman la atención y luego las pinto, o también en Instagram. Sigo a muchos fotógrafos y les pido permiso para poder hacer una representación artística de sus fotos. También he retratado a mi hija y a otras cosas bellas de mi entorno y de mi día a día.

¿Tuvo la COVID-19 algún impacto en su arte?

Al principio me afectó un poco, había un miedo generalizado del que no me libré, pero luego empecé a pintar cuadros para mis compañeros de estudio, para regalárselos cuando todo acabara. Tenía más tiempo para pintar, y quizá fue ahí cuando me di cuenta de que esto es lo que realmente me gusta. Pensé: ‘Voy a poner la cabeza en esto’, y por eso ahora estoy más entregado al arte, que es lo que siempre quise haber hecho.

¿Se arrepiente de no haber tomado esa decisión antes?

No, no me arrepiento, todo pasa por algo y, afortunadamente, me ha ido bien en muchos aspectos de la vida, no me puedo quejar. Al fin y al cabo, aquí estoy, mostrando lo que me hace feliz.

Paula Caz Rico

“La escritura tienen capacidad de sanación”

Rián, Riánsares Zafra, ha publicado Le preguntaba al viento. Compagina su trabajo cotidiano con su faceta de escritora. Puede que el viento no responda, pero sí ella: “La escritura tiene capacidad de sanación y nos puede ayudar a salir de la crisis”.

Cómo empezó en la escritura?

No me gusta presumir de ser escritora. Pero escribo desde pequeña. En mi época de estudiante mis profesores me exhortaban a sacar a la luz mi faceta de escritora. Pero la vida te va cambiando Un día vino al bar en el que trabajo un amigo que es escritor, Juan Agustín Navarro. Le entregué un poema que escribí a mi hijo el día antes de que muriera, falleció a los 27 años. Al día siguiente vino y me dijo que me llamaría su editorial.

 

Riansares Zafra poeta en nuestro barrio
Riansares Zafra poeta en nuestro barrio.

¿Qué tipo de poesía realiza?

A mí me gusta la poesía romántica, aunque también hago prosa. En el libro que he publicado, Le preguntaba al viento, editado por Aliar Ediciones, hay prosa que rima, verso, cuartetos, sonetos… Intento plasmar sentimientos que afloran sin saber por qué. Tal vez mi vida haya sido un poco cruel. Hay personas que utilizan toda una vida para pasar ciertas experiencias, las viven ya de mayores. A mí me tocó pasarlas, por desgracia, desde muy pequeña. Y eso es lo que me motiva a plasmarlos. Pero nunca he querido contar nada sobre este asunto. Son cosas que me duelen. No me gusta que me conozcan en ese aspecto. Si lo quieren interpretar leyendo mi poesía…

¿La escritura tiene capacidad de sanación, nos puede ayudar a salir de la crisis?

Sí. Durante la presentación del libro uno de mis hijos, al ser preguntado por los periodistas, contestó que consideraba que para mí el libro era como una válvula de escape y decía en él lo que nunca había querido contar. Que era como si quisiera librarme de algo que llevo dentro. Yo creo que sí.

Riansares Zafra poeta en nuestro barrio¿Y qué es lo que oculta Rián?

Prefiero no decirlo. La gente que me conoce lo puede entender. Yo soy una persona sencilla, y no quiero que se me conozca más allá. Efectivamnte, hay muchas Rián en la vida que escriben o hacen otras cosas y trabajan en un bar o en otro sitio sin ser famosas ni conocidas.

¿Cuáles son sus escritores favoritos?

Los hermanos Machado, Rubén Darío, Gustavo Adolfo Bécquer, Miguel Hernández… Mis preferencias son las biografías, la poesía, la poesía romántica, especialmente, y la historia. Antes de leer a un escritor me gusta leer su biografía. Así luego puedo entenderlo mejor.

¿El futuro?

Le preguntaba al viento ya va por la tercera edición. Estoy pendiente de publicar un segundo libro, aunque el proyecto ha quedado un poco parado por el problema del COVID. También estoy invitada a la Feria del Libro de Granada.

Hoy tengo un día inmensamente triste/Quiero que salga el Sol/quiero que entre por mi ventana/Quiero sentir su calor, y sentirme abrigada.

Quiero abrir mi ventana,/respirar la suave brisa, que acaricie/mis sentidos, y refresque mis pensamientos/ Quiero, que el lucero más grande/ y bello, ilumine mi lecho, para sentir,/en esta penumbra, en el silencio de la noche.

Me gustaría despertar mañana,/ y que todo hubiera sido un mal sueño.

Hoy recuerdo ayer, miro mañana/Hoy es presente. Mañana, ¿qué será?/ Hoy, busco. Mañana, ¡Dios dirá!/

En el crepúsculo te busco/ pero, nunca estás/Este maldito destino, no cesa de torturar/¡Maldita sea! déjame caminar.  Déjame caminar.

 

Cuando “El Buscón” pasó por la Venta de Rejas

Si alguien nos hablase de un escritor mordaz, cínico, misógino, racista, antisemita y pendenciero, pero al mismo tiempo de fuerte carácter, que no se achantaba ante los poderosos, culto, crítico y sensible, nos quedaría la imagen de una persona sumamente compleja. Pues ese era, a grandes rasgos, Francisco de Quevedo, uno de los autores más destacados del Siglo de Oro español.

ESCRITORA BEATRIZ
Beatriz Martínez. Escritora.

Nació en Madrid en 1580, en una familia hidalga al servicio del rey, ya que su padre trabajaba en el palacio real. Quevedo fue un niño enfermizo, con una malformación en los pies de nacimiento y una importante miopía. En su infancia conoció el rechazo, tanto por sus problemas físicos como por el hecho de vivir rodeado de gente de la nobleza sin ser hijo de noble. Su estancia en el Colegio Imperial de la Compañía de Jesús la vivió de forma solitaria y triste, y es posible que esa amarga experiencia agriara su carácter.

Fue estudiante en la Universidad de Alcalá de Henares, la más prestigiosa de su tiempo, y allí ya despuntó como el gran escritor que llegaría a ser. Aunque sus obras fuesen consideradas burlescas y de mal gusto, no se podía negar su calidad literaria. Sus primeros escritos le dieron una popularidad que no lo abandonaría a lo largo de toda su carrera.

Fue famosa la enemistad que tuvo con Góngora, quizá porque los dos eran grandes escritores y la envidia mutua hacía que no se soportasen. Quevedo acusaba a Góngora de judío y homosexual, y Góngora a Quevedo de putero, borracho y pendenciero. Tampoco ayudaba que cada uno representase a un movimiento literario, conceptismo y culteranismo, de manera que quedaron enfrentados tanto en vida como en obra. Lo cierto es que se ponían verdes y de ello dan buena cuenta sus escritos. Pero no solo con Góngora tuvo problemas, Quevedo se llevó mal con mucha gente gracias a su don para provocar y la inflexibilidad de sus críticas, que dedicaría incluso a personajes tan poderosos como el rey.

Veamos algún ejemplo. Estaba un día Quevedo en presencia de Felipe IV, y le pidió el monarca que le recitara un poema. El escritor solicitó que le diese “un pie” para empezarlo y el monarca, haciéndose el ocurrente, le mostró su pie de carne y hueso. Quevedo soltó a su majestad la siguiente perla:

Quevedo copia de Velazquez
Quevedo (copia de Velázquez)

En semejante postura dais a comprender, Señor, que yo soy el herrador y vos… la cabalgadura.

Aún hoy nos sorprende el atrevimiento del escritor. No hay que olvidar que Felipe IV era el dueño de un imperio, pero hasta de eso se reía Quevedo, comparando al “Rey Planeta” con un hoyo: Cuanta más tierra le quitan, más grande se considera.

Tampoco se libró la reina, Mariana de Austria, que era coja, como él, y por ganar una apuesta se lo dijo en sus narices: Entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad escoja. Por suerte, ella lo tomó como una galantería de poeta.

Pero la vida en la corte era agitada y compleja. Quevedo estuvo protegido por el Duque de Osuna y al caer este en desgracia también cayó él. Sufrió destierro y fue encarcelado en un par de ocasiones, la última le dejó la salud muy mermada y murió apenas dos años después de su salida de prisión, en el año 1645.

Recordemos algunos de sus más célebres y ácidos aforismos:

Todos los que parecen estúpidos lo son y además también lo son los que no lo parecen. Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir. Mejor vida es morir que vivir muerto. Creyendo lo peor casi siempre se acierta.Todos deseamos llegar a viejos, y todos negamos que hemos llegado.

Quiero ser justa con el escritor, no solo escribió burlas e ironías, fue uno de los mejores poetas liricos de la literatura española, os pongo alguna estrofa:

Su cuerpo dejarán, no su cuidado, serán ceniza, más tendrá sentido, polvo serán, más polvo enamorado.

Este fragmento corresponde al poema Amor constante, más allá de la muerte, también os recomiendo Miré los muros de la patria mía o Fue sueño ayer. Si no los conocéis leedlos y, si sí, releedlos; son una maravilla.

Ahora vamos con la novela La vida del Buscón llamado don Pablos. Es la única novela de Quevedo, pertenece al género de la picaresca y, como El Lazarillo de Tormes, utiliza la primera persona, es un recurso que hace parecer a la novela autobiográfica. El protagonista es de clase baja, con unos antecedentes familiares problemáticos, padres conversos y perseguidos por la justicia, la madre presa por bruja y el padre ahorcado por ladrón. Pablos se avergüenza de sus orígenes e intenta alejarse de ellos, vivirá con diferentes amos y su vida será la mera supervivencia en una España de miseria y conflictos sociales. Es una novela dura y, aunque aparece el humor, este es irónico y despiadado, las situaciones grotescas y los personajes no dejan lugar ni a la amistad ni a la ternura. Por la novela desfilan rufianes, curas, moriscos, prostitutas, falsos conversos, soldados, escribanos, estudiantes, alcahuetas…, todo el universo de las clases sociales más desfavorecidas de nuestro Siglo de Oro, pero sobre todo tiene una gran calidad literaria llena de recursos expresivos.

Uno de los capítulos de El Buscón sucede en lo que hoy es nuestro distrito y se titula Del camino de Alcalá para Segovia, y de lo que me sucedió en él hasta Rejas, donde dormí aquella noche. En este episodio la burla se centra en un maestro de esgrima y sus métodos de enseñanza. Parece que está basado en un personaje real con el que Quevedo, cómo no, estaba enemistado. No quiero desvelar lo que sucede pues, ya que nuestro distrito no es muy abundante en citas literarias, os animo a descubrir por vosotros mismos esta referencia.

Leer o releer El Buscón puede ser un buen propósito para este año. Os dejo con la última frase de la novela: Pues nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar, y no de vida y costumbres. Y apliquémonos el cuento.

Beatriz Martínez. Escritora.

“Cuando era joven tenía más fantasías, mi Peter Pan. Ahora quiero cumplir objetivos”

Hecht Amar, Antonio García Rodríguez, es un director de cine ubicado en el distrito. En breve estrenará su nuevo trabajo en el Artistic Metropol. Está centrado en el presente: “El futuro no depende ni de mí ni de nadie”:

¿Cuál es el motivo por el que usa este sobrenombre profesional?

Me inspiré en el nombre de un escritor estadounidense, Hecht, que recaló en Granada. Escribió un libro, El Cuentista, en el que e relata la historia de un joven que se enamora de una chica más mayor…Lo de Amar es por una influencia de hinduismo, en donde esta palabra tiene el significado de inmortal.

¿Por qué te dedicaste al cine?

Tras pasar mi infancia en Bruselas, a los quince años vine a Madrid. Allí conocí al actor Adrián Godoy. La verdad es que era un poco rebelde y me atraía esta profesión. Luego estudié en Radio Televisión Española. Me metí en el mundo de la producción y la verdad es que fue como una fuente de vida. Posteriormente estudié realización. Mi madre hizo algo de televisión, estudió periodismo. Mi padre fue por otra rama, trabajaba en la Comisión Europea.

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¿Cuáles fueron sus primeros trabajos?

Recuerdo mucho a Fran Ventura, un director que fue mi profesor. Mis primeros cortos fueron Sirope de olvidos y Los días oscuros. Este está inspirado en la Naranja mecánica. Era un corto amateur, por aquel entonces tendría 20 o 21 años. Más adelante hice mi primer largometraje, El depósito de cadáveres: iba de zombis. Hice varios cortos, Cárcel, Calavera Vil. También trabajé con Borja Luna Díaz, un cortometajista que en su última proyección ha sumado más de 800.000 visitas. Con él realicé Los latidos del alma. Tengo ocho proyectos en Pinewood, un festival de Inglaterra, Me he presentado al festival Tres Centim, de Cataluña, a otro japonés… Mi primer guión fue Pecados secretos.

FrameHáblenos del presente y del futuro

Estoy inmerso en un proyecto, Proyectos Duos, el final. Con él pretendo aumentar mi espectro actual y conseguir que me apoye más gente. Lo voy a llevar al festival de Málaga y posiblemente al de San Sebastián. Naturalmente, he ido evolucionando tanto a nivel personal como profesional. Antes era una persona un poco más alocada. Ahora ya no me dejo llevar por esas ideas de genio. Me hecho más serio. Cuando era más joven tenía más fantasías, tenía mi Peter Pan. Ahora soy una persona más adulta que lo que quiere es cumplir objetivos. Tengo un perfil profesional.

¿Cómo se sobrevive en una profesión como esta?

De tus propios recursos, de las amistades, de las personas con las que trates, de ayudas familiares, de  no dejarte llevar por el rumbo equivocado…Se sobrevive si quieres. Si no eres como un barco a la deriva.

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¿Pero sin dinero se puede llegar a la cima?

Ha habido casos como Amenábar o David Victori que han sido apoyados por grandes productores. Desde el principio tuvieron un crecimiento exponencial. Pero si tú quieres puedes llegar a donde quieras. No creo que sea cuestión económica.

¿Ha cambiado mucho la forma de exhibir las películas en los últimos tiempos?

Lo que prolifera es el video on demand (vídeo en demanda). Eso exige tener grandes cámaras, contar con un equipo técnico… Para algunos es más difícil. Almodóvar dice que ahora es más fácil hacer cine que antes. Yo pienso que hay más competencia y es más difícil hacerse visible.

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¿Cuáles son sus directores favoritos?

Truffaut, Amenábar, Tarantino. Yo creo que son los más creativos y esperpénticos. Mi película favorita podría ser À bout de souffle (Al filo de la escapada), de Godard.

 

¿La globalización está acabando con los tipos de cine en función de la nacionalidad?

Yo creo que el cine norteamericano siempre ha estado más organizado. Todos queremos trabajar en Estados Unidos. Tienen las grades productoras. Aunque el acceso es muy difícil.

El futuro…

De momento estoy centrado en los festivales que antes he citado. El futuro no depende ni de mí ni de nadie. Ni lo miro. Me gustaría tener mi estilo claro y que le guste a la gente.

En breve tiene un estreno en Madrid.

Sí, en el Artistic Metropol el 5 de febrero estreno Antimafia Virtue. Trata de un policía con dos vertientes: una le lleva al buen camino o otra al mal camino.

Antonio Garcia Rodriguez
Antonio García Rodríguez

Gloria Fuertes, poeta de guardia

“Os quiero proponer la lectura de su obra de teatro Las Tres Reinas Magas: Melchora, Gaspara y Baltasara y de su poema El Camello Cojito. Dos clásicos de la literatura infantil”.

Tres Reinas MagasCuando volvimos a Madrid aquel verano, empecé a indagar sobre aquella parte de su creación literaria que había quedado escondida bajo su faceta de autora exclusivamente infantil, y me parecieron fascinantes su vida y su obra.Conocí a Gloria Fuertes en 1993, en el Rincón de la Victoria, un pueblo de la costa de Málaga. Gloria estaba allí pasando el verano, y yo estaba con mi familia de vacaciones, mis hijos eran pequeños y teníamos en casa libros infantiles de ella. Un día la vi y la saludé, con el reparo de quien se acerca a alguien ilustre, pero Gloria estuvo muy amable y nos enredamos en una conversación acerca de niños y libros y ahí fue cuando, para sorpresa mía, Gloria me habló de sus poemas para adultos. Me recitó algunos con su voz tan característica y descubrí que, detrás de aquella mujer famosa por su literatura infantil, se encontraba una escritora multidisciplinar. Durante algunos días volvimos a coincidir en la playa y seguimos charlando, yo le confesé (con la audacia de los ignorantes) que también escribía y lo que recibí a cambio fue el ánimo de quien lo ha tenido muy difícil y el impulso de seguir la propia vocación. Las vacaciones terminaron para nosotros, ese último día nos despedimos y no volví a verla, pero guardo muy buen recuerdo de aquel verano. En 2017 se organizó un homenaje por el centenario de su nacimiento, así que no quise perderme el evento y allí comprobé lo querida y desconocida que era para el gran público.

Gloria nació en Madrid, en el barrio de Lavapiés, era hija de un bedel y una costurera, una familia humilde y numerosa donde lo primordial era ganarse la vida y la cultura, sobre todo la literaria, no tenía cabida ni utilidad. Fue una niña rara e incomprendida, desde pequeña se sintió poeta (no poetisa, una definición que odiaba) y diferente. Aprendió a leer a los tres años, con cinco ya escribía y dibujaba sus propios cuentos. Su familia nunca entendió a Gloria y ella recuerda en sus escritos la dificultad de leer sin ser castigada, que solo tener un libro en las manos era motivo de disgusto, porque “con los libros no se come”, pero ella tenía claro que no iba a renunciar a su vocación.

A los nueve años me pilló un carro

y a los catorce me pilló la guerra;

A los quince se murió mi madre…,

se fue cuando más falta me hacía.

Aquellos sucesos la marcaron profundamente, perder a su madre y el inicio de la guerra fueron su entrada en el mundo adulto. Empezó a trabajar (había estudiado para secretaria) y compaginaba la contabilidad con la poesía, pero nunca olvidó las miserias de la guerra y la posguerra, el trauma de aquellas vivencias le hicieron ser una pacifista convencida el resto de su vida.

Un niño con un libro de poesía en las manos nunca tendrá de mayor un arma entre ellas.

En los años cincuenta ya colaboraba en diversos medios, había publicado y recibido premios, empezaba a ser una persona conocida. Fundó la tertulia “Versos con Faldas”, de carácter feminista, para dar a conocer a mujeres escritoras. También era motera y conducía su Vespa por Madrid, algo bastante insólito para la época, y entonces consiguió un trabajo que le encantaba:

Dios me hizo poeta y yo me hice bibliotecaria.

En los años cincuenta conoce a su gran amor, su profesora de inglés Phyllis Turnbull, una norteamericana que fue su pareja durante quince años, con ella viajó a Estados Unidos y dio clases en la universidad. Le resultaba divertido comentar que la primera vez que pisó la universidad fue como profesora. Esos años fueron quizá los más felices de su vida. En 1970 muere Phyllis y ella queda destrozada por la pérdida.

Reinas Magas

Todos los míos han muerto hace años y estoy más sola que yo misma.

La década de los setenta es la que más fama y dinero le dio a Gloria. Seguramente su soledad impuesta la dirigió hacia el trabajo, entonces empezó a participar en programas infantiles leyendo cuentos y versos. Salir en la televisión la hizo famosa como escritora para niños y eclipsó a la otra poeta que llevaba dentro, sin embargo, ella nunca renegó de escribir poesía infantil. Estaba convencida de la necesidad de inculcar el amor a la lectura a los más pequeños, lo que a ella le prohibieron siendo una niña y que tanto le costó conseguir. Dicen que le divertía ser imitada por cómicos, su vestimenta peculiar (camisa y corbata) y su timbre de voz tan característicos movían a risa, pero el compromiso social con la cultura iba más allá.

Antes de contar sílabas, los poetas tienen que contar lo que pasa.

Gloria no fue solo escritora, fue una mujer comprometida, orgullosa lesbiana, activista, feminista y solidaria. En 1998 murió de cáncer de pulmón (también fue una fumadora empedernida, me enteré, como todos, por los medios de comunicación. Dejó su herencia a la fundación “Ciudad de los Muchachos”, un último gesto de su amor a la infancia, y donó gran parte de su biblioteca personal.

No podemos terminar sin la recomendación literaria y, como estamos en enero, os quiero proponer la lectura de su obra de teatro Las Tres Reinas Magas: Melchora, Gaspara y Baltasara y de su poema El Camello Cojito. Dos clásicos de la literatura infantil, con humor y ternura a partes iguales, perfectos para empezar el 2021 con la inocencia y el entusiasmo de los niños.

Beatriz Martínez. Escritora

 

Galdós y el año de la pandemia

Prolífico escritor, madrileño de adopción, como tantos, analizó casi a la perfección la realidad de su época. En este mes termina su centenario.

Termina el año 2020, el coronavirus ha copado nuestras vidas y el deseo de ponerle fin es casi unánime, pero en este año también se ha celebrado, con más pena que gloria, el centenario de Benito Pérez Galdós. El autor nació en Las Palmas en 1843 y recaló en Madrid allá por el año 1862. Fue un exilio familiar, por un asunto de amoríos con una prima, pero, lo que al inicio fue forzoso, luego se transformó en gratificante. Madrid adoptó a Galdós cómo hijo propio y el escritor se lo devolvió con creces ganándose el derecho a ser madrileño. Fue el mejor cronista de la villa.

ESCRITORA BEATRIZ galdos
ESCRITORA BEATRIZ galdos
ESCRITORA BEATRIZ LIBRO
ESCRITORA BEATRIZ LIBRO

Nadie como él supo plasmar lo que fue el convulso siglo XIX en nuestra ciudad. Gustaba el escritor de callejear por mercados, tabernas, iglesias, cafés o conventos, reflejó la vida cotidiana, el lenguaje castizo, las clases sociales; todo el mundillo decimonónico aparece en sus novelas y nos hace ver que no hemos cambiado tanto. Aún hoy es fácil seguir los itinerarios galdosianos por la ciudad de Madrid. Don Benito conoció los cafés donde se daban cita las figuras culturales de su tiempo, eran lugares de encuentro y discusión. Fue famosa su amistad con Emilia Pardo Bazán y hubo mucha correspondencia entre ellos, en una época en que escribir cartas era un género literario (epistolar, para los más jóvenes, ajenos ya a aquellos ejercicios). Se sabe que entre los dos hubo algo más que amistad, pero esa es otra historia.

 

Arruinado, enfermo y casi ciego

Al final, como suele suceder en este país con sus figuras literarias, murió arruinado, enfermo y casi ciego, denostado por las nuevas generaciones por su estilo costumbrista y condenado a un olvido que ahora se reconoce como injusto. Dicen que Galdós era abierto, generoso, mujeriego, irónico, buen conversador y de tendencias republicanas, lo que sabemos seguro es que fue muy trabajador, un escritor de profesión que nos dejó casi un centenar de obras.

ESCRITORA BEATRIZ
ESCRITORA BEATRIZ

En estos meses he tenido el placer de releer Fortunata y Jacinta. Aunque salir no se puede, he vuelto a ver Madrid a través de la pluma de Galdós y la he recorrido, acompañando a sus personajes, ficticios y reales. Es una novela coral y moderna (para el siglo XIX), entretenidasobre todo, como debe ser la buena literatura. Una de las novedades de la obra es la aparición del monólogo interior, Galdós penetra dentro de los pensamientos de los personajes, los humaniza y acerca al lector. Es notable como analiza la psicología femenina, en una época en que la mujer era un ser relegado al hogar, con escaso acceso a la educación y a la vida cultural(no olvidemos que a su amiga Emilia Pardo Bazán no se le permitió el acceso a la Real Academia solo por su condición de mujer).

Los conflictos sociales

El tema principal de Fortunata y Jacinta es el adulterio (muy del XIX, como vemos en La Regenta, Madame Bovary o Ana Karenina), pero, alrededor de este suceso, aparecen también los conflictos sociales y políticos de la época, los distintos puntos de vista, las descripciones de la vida burguesa y el pueblo llano, de su manera de hablar y de la moda que se usaba, todo entremezclado para dar una visión de conjunto, no exenta de crítica social. Galdós nos muestra un mundo de luces y sombras, su descripción de la realidad exhibe una gran fuerza narrativa.

ESCRITORA BEATRIZ Galdos
ESCRITORA BEATRIZ Galdos

Si tenéis curiosidad por Galdós en Madrid (o Madrid en Galdós, si lo preferís), además de Fortunata y Jacinta, tenéis Miau, Misericordia, La desheredada o los capítulos de los Episodios Nacionales que suceden en nuestra ciudad, por poner algunos ejemplos. Hay mucho donde elegir y, en estos tiempos de confinamiento, solo se necesitan un sillón confortable, buena luz y una novela entre las manos para terminar un poco mejor el 2020.

 

Beatriz Martínez Manzanares/Escritora

El distrito rinde homenaje a la mujer

En el barrio de Arcos se ubica uno de los monumentos más emblemáticos del distrito, la fuente Homenaje a la Mujer. Fue inaugurada por José María Álvarez del Manzano en 1999.

Esta fuente con sus cinco grupos escultóricos se planteó como remate del eje de la calle de los Hermanos García Noblejas, en la actualidad Institución Libre de Enseñanza, que es en realidad el final del trazado de la Ciudad Lineal de Arturo Soria. Tiene un carácter de exaltación de la Mujer, aunque por la enorme escala de la rotonda en que se asienta pasa casi desapercibida. Las esculturas se deben al escultor barcelonés Luis Sanguino, y fue inaugurada en 1999 por el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano.

Homenaje a la Mujer
Homenaje a la Mujer

Luis Sanguino fue discípulo de Federico Coullaut-Valera y obtuvo un temprano triunfo en 1952 al ganar junto a Antonio Martín el concurso nacional sobre el Valle de los Caídos. Tras residir largas temporadas en Estados Unidos y México, volvió definitivamente a España en 1986, habiendo realizado numerosas piezas escultóricas repartidas por todo Madrid, como el bajorrelieve del Encierro y los monumentos al Yiyo y a Antonio Bienvenida, junto a la plaza de toros de Las Ventas, las puertas y los doce Apóstoles que rodean el tambor de la catedral de la Almudena, y los monumentos a Manolete, Cervantes, al siglo XXI y de nuevo al Yiyo, en el propio distrito de San Blas.

Se trata de una fuente de planta circular con cuatro grandes lóbulos que prácticamente ocupan toda su circunferencia. Tiene unas dimensiones totales de 16 x 16 metros. Toda ella está construida en hormigón y rematada por un borde saliente y redondeado de piezas de granito de unos 30 cm de ancho y 12 cm de espesor. En su centro se levanta un pilar cilíndrico con una taza. En su cumbre está una peana con una estatua en bronce de una mujer desnuda que parece ejecutar un paso de danza, y que con su mano izquierda levanta en alto un ramo de flores, mientras que con la derecha hace con los dedos la “V” de la victoria.

Está dotada de varios juegos de surtidores que envuelven los pies de las esculturas, y crean una cascada desde la taza central hasta el estanque. Fue inaugurada por el alcalde José María Álvarez del Manzano en 1999.

“Las flores son el alma que necesitamos para salir de la pandemia”

Hasta el 14 de diciembre se podrá visitar en el Centro Cultual Ciudad Pegaso una exposición de pintura dedicada a las flores. Han intervenido 20 artistas. Inés Pecharromán es la comisaria de este evento.

¿Cuál es el motivo de la exposición?

Tenía la idea de hacer una exposición colectiva con 20 personas, Hablé con la directora del Centro Cultural Ciudad Pegaso, Julia Durán. Pensé que la temática tenía que ser sobre las flores. Cada pintor, cada pintora, debía aportar también al cuadro un texto explicativo. Es decir, debía reflejar de forma escrita qué significaban las pinturas para él. Pensaba que podía ser una buena temática que nos podría ayudar a salir de todo lo que estamos padeciendo. En gran parte se trataba de expresar todos los sentimientos que nos aportan las flores. “Todo ello ha tenido lugar en una situación atípica –apunta Carmen Durán, otra de las pintoras de la exposición-, de encierro. Son cuadros que para muchos han sido un desahogo y a la vez una ilusión. Naturalmente en las pinturas se refleja el estado de ánimo del contexto que estamos atravesando. Cualquier representación artística necesita un público”.

Pintura Pegaso

¿Por qué se ha recurrido a las flores?

Las flores son terapéuticas. Están las flores del alma, de la luz… El hecho de ponerte a sentir con ellas y luego pintarlas es resonar con tu corazón y tus sentimientos. Y eso ya es terapéutico. Nos hemos decantado por las flores por el colorido que tienen. Pero para todos los que pintan en acuarela las flores es algo es muy habitual porque adquieren con esta belleza inusual. Evidentemente el hecho de que las obras puedan ser colgadas en una exposición es también un elemento liberador.

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¿Qué tipo de artistas participan?

Hay más mujeres que hombres, es cierto. Habrá unos cuatro varones. Y muchos de los que intervenimos disponemos de tiempo libre porque estamos jubilados. Casi todos los participantes somos de la Asociación Española de Acuarelistas. De todos modos, es una exposición particular por el momento que estamos atravesando. Los centros culturales están haciendo una labor muy buena en ese sentido. Cada pintor ha aportado dos obras.

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La técnica de la acuarela habrá dado paso a distintos estilos

Naturalmente. En principio la acuarela exige trabajar con agua, y eso te condiciona, porque es difícil controlar este elemento. He intentado que hubiera un poco de todo y cada se ha servido de un estilo diferente: abstracto, realista…

¿Por qué flor se ha decantado usted en sus cuadros?

Tuve una experiencia muy importante con los orquídeas en Sudamérica, concretamente en Colombia y Costa Rica. Estuve en unos orquidáreos que me hicieron sentir muy bien. Me contaron que se habían utilizado los elixires de estas flores para sanar a enfermos terminales. Allí las llamaban las enfermedades del alma. Es algo que me impresionó. Por eso me decanté por ellas. Cuando pinto flores me siento muy bien. Las flores son el alma que necesitamos para salir de la pandemia.

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¿Cuál ha sido la flor, a nivel general, más pintada?

Sin duda alguna, la rosa. En un momento tuve que decir: ‘por favor, no más rosas’. Me planté. Las lilas también han sido muy pintadas. Pero hay una gran variedad en la exposición, margaritas, petunias…

¿Hasta cuándo dura la exposición?

Hasta el 14 de diciembre –precisa Julia Pérez, la directora del centro-. En principio iba a finalizar el 21 de noviembre, pero hemos recolocado un poco las fechas porque se trata de una exposición de calidad. Luego habrá otra hasta final de año. La pintura es una de las actividades prioritarias de los centros culturales. Responden los artistas, pero también hay una gran respuesta del ciudadano. Es algo que nos reconforta.

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Telemadrid se hace eco del reportaje de Kimbo

Página del Distrito estuvo presente en la programación deportiva de Telemadrid, que realizó un reportaje sobre el actor Kimbo, entrevistado por este medio en el pasado número. El director de esta publicación, José Rubio, fue uno de los intervinientes.

Rubio resaltó durante su presencia en el espacio “el espíritu luchador del actor que reside en San Blas-Canillejas y la trayectoria que había realizado”. Asimismo, manifestó su satisfacción “porque un canal de televisión como Telemadrid recoja asuntos de nuestros barrios, sobre todo cuando se ensalzan valores positivos como el espíritu deportivo, la profesionalidad y la constancia en el trabajo. Nos congratula, por supuesto, que se haya inspirado para hacer el reportaje en una información nuestra. Al fin y al cabo, ambos medios tenemos una clara vocación de servicio público. La historia de Kimbo puede ayudar a muchas personas a seguir superándose y a afrontar la vida con alegría”. En la grabación participaron también Vicente Morales, exvocal vecino de Vox y amigo del actor, y Alicia Leal, profesora de educación física.

TELE KIMBO YO
TELE KIMBO YO

El reportaje, que fue enfocado desde un punto de vista deportivo, mostraba la importancia que esta actividad tenía para que Kimbo (José María Sánchez), pese a sus 83 años, presentara una brillantísima forma física y mental. También destacaba la importancia que tuvo para su profesión el deporte. La mayor parte de las imágenes fueron grabadas en las pistas donde entrena el Atletismo Suanzes.

TELE KIMBO Y

A las preguntas del periodista, Kimbo manifestó su intención de “seguir haciendo deporte durante toda mi vida siempre que me pueda tener en pie. Es algo que he hecho desde pequeño. Fue el propio Gila quien me indujo a hacerlo porque cuando era joven me metía en muchas problemas por el racismo. Prácticamente en aquella época era el único negro que había en España. Empecé con el judo, pero luego –explicó- practiqué michos deportes: boxeo, lucha, fútbol… En todo era bueno”.

TELE KIMBO Y

Kimbo es hijo de padre cubano y madre española. Nació en Casablanca, aunque a los cinco años se asentó en España. Trabajó con grandes directores, como Sáenz de Heredia, Manolo Summers, Ray García, González Molina o Agustí Villalonga. También es escritor.