El Banco de España solicita la cesión del Palacio de la Quinta de Torre Arias

El organismo plantea crear un Centro de Educación Financiera y un espacio de formación interna en este conjunto histórico protegido, mientras el movimiento vecinal rechaza la propuesta por contradecir el Plan Especial de Protección.

La Plataforma Ciudadana de Defensa de la Quinta plantea que este uso rompería la unidad histórica y funcional existente entre los edificios y sus huertas y jardines. Propone que las edificaciones existentes, dadas sus características y su protección, se destinen a equipamientos culturales y educativos, orientados a la investigación y a la instrucción de la población sobre las características propias de la Quinta. Se da prioridad a aquellas vinculadas con su pasado agropecuario, tal como establece el Plan Especial de Protección aprobado por el Ayuntamiento en agosto de 2018.

palacio Quinta de Torre Arias

El organismo financiero ha solicitado al consistorio la cesión de las edificaciones, iniciando el proceso administrativo formal. El Ayuntamiento señala que está estudiando la propuesta, como hace con todas las que recibe.

El origen de la Quinta de Canillejas se remonta a 1580, cuando Felipe II otorgó los terrenos al conde de Villamor, que construyó una finca de recreo con un palacio de dos plantas. Con el tiempo, la Quinta fue pasando de mano en mano: de la casa de Osuna a la familia Garro, pasando por el marqués de Bedmar hasta llegar a los Torre Arias. A pesar de los cambios de propietario, siempre mantuvo su carácter agropecuario, con vaquería, caballerizas, porquerizas, granero, pajar, bodega, invernaderos, palomar, huertas, viñedos y cultivos frutales. La finca funcionaba como una verdadera granja modelo, y este ha sido el hilo conductor de su historia.

caballerizas Quinta de Torre Arias

Su última propietaria, Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, condesa de Torre Arias, cedió la propiedad al Ayuntamiento de Madrid en 1985 con la condición de que se utilizase para usos culturales y de interés público. Permaneció en la finca en régimen de usufructo hasta su fallecimiento en 2012.

El acuerdo establecía que la finca se cedía como parque de uso público, a cambio de recalificar 180 hectáreas de suelo rústico a urbano. Algunos artículos de prensa resaltaron la generosidad de la condesa al entregar este patrimonio al pueblo de Madrid. Sin embargo, detrás de la cesión hubo una operación inmobiliaria que reportó a los condes unos 500 millones de euros, que tras su muerte pasaron a la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, una estructura empresarial con más de 460 millones de euros en activos que gestiona un vasto patrimonio inmobiliario.

palacio Quinta de Torre Arias

La petición del Banco de España ha devuelto a la actualidad informativa a esta finca histórica declarada Bien de Interés Cultural. El organismo solicita la cesión del inmueble a cambio de costear toda la rehabilitación y el mantenimiento de los edificios para fines educativos y sin ánimo de lucro. Además, plantea instalar un museo interactivo sobre las monedas y el dinero, talleres para el público infantil y, principalmente, la Escuela Financiera y el centro de formación para sus trabajadores.

Ante esta situación, el movimiento vecinal, encabezado por la Plataforma de la Quinta Torre Arias, ha emitido un comunicado apoyado por la Coordinadora de Entidades Ciudadanas de San Blas-Canillejas y la asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio. Señalan que la propuesta de la entidad financiera contradice el Plan Especial de Protección y lo establecido en la declaración de Bien de Interés Cultural de la Comunidad de Madrid para los edificios de usos educativos y culturales relacionados con su pasado agropecuario.

Torre Arias

El Plan Especial establece la gestión pública del ámbito, que debe asumir directamente el Ayuntamiento, sin perjuicio de estructuras mixtas con entidades vecinales y ciudadanas. La declaración de Bien de Interés Cultural, en la categoría de conjunto histórico de la Quinta y el Palacio de Torre Arias, señala que las edificaciones principales, anexas y dispersas por la finca configuran un conjunto indisoluble, testimonio único y valioso de lo que era una quinta de recreo de la nobleza. Esto incluye su vinculación con el ocio, el entretenimiento y el desarrollo de técnicas agrícolas y ganaderas, esencia que debe mantenerse para no desvirtuar su valor patrimonial.

vaquería

Para el movimiento ciudadano y los colectivos vecinales, sociales y de defensa del patrimonio madrileño, cualquier actuación debe contemplar la conexión con el recorrido histórico de la finca. Se priorizan los usos agropecuarios y educativos y la participación ciudadana.

Por ello, la Plataforma lleva años trabajando en propuestas como la creación de una granja escuela y un centro cultural y educativo de referencia en transición ecológica, agroecología, energías renovables, economía circular y lucha contra el cambio climático.