‘Camino a los Almendros’ en la Quinta de los Molinos: experiencia artística al aire libre
Los días 21 de febrero y 1 de marzo, Espacio Abierto Quinta de los Molinos acogió ‘Camino a los Almendros’, una experiencia artística al aire libre que invitó a recorrer el parque a través de una deriva poética guiada para celebrar la floración de los almendros en uno de los espacios más emblemáticos de Madrid. Dirigida a público familiar, infancias y adolescencias, la propuesta planteó un paseo colectivo para ralentizar el ritmo, afinar la mirada y habitar el paisaje desde el cuerpo y la atención.

A lo largo del recorrido, el grupo transitó por distintas paradas donde se activaban acciones poéticas sencillas: caminar en silencio, observar el entorno, leer, dibujar, cantar o detenerse. No hubo prisa ni objetivo productivo, solo la experiencia compartida del camino y la escucha de lo que rodeaba a las personas participantes.
La actividad propuso vivir la floración de los almendros —uno de los paisajes más reconocibles del parque— como un momento de celebración de los ciclos de la naturaleza y del vínculo con ella. Se invitó al público a acudir, si lo deseaba, vestido con los colores de los almendros en flor, integrando el cuerpo en el paisaje.

Cada participante recibió un fanzine poético que acompañó la experiencia y que podrá utilizar después para realizar su propia deriva por el parque. Un primer paso dentro del proyecto El jardín ilimitado: caminar juntes para preparar el cuerpo y la imaginación.
El proyecto entiende el cuerpo como primer territorio y el parque como un espacio vivo donde practicar el cuidado, la ternura y la interdependencia. El juego y la ficción se incorporan como modos de acción que permiten prestar atención al tiempo, al espacio y a los vínculos que se generan durante la experiencia.
A lo largo de varias propuestas conectadas entre sí (caminar, bailar, imaginar y celebrar) se abre un proceso de creación colectiva en el que la experiencia corporal, la acción poética y el encuentro entre participantes construyen una práctica compartida.
En este marco, la utopía se aborda como una experiencia que se ensaya a través del cuerpo y de la imaginación, y se concreta en gestos, relaciones y memorias.
La propuesta estuvo dirigida a infancias, adolescencias y público familiar, y se adaptó a distintos cuerpos y edades. Un paso más dentro del proyecto El jardín ilimitado: moverse juntes para escuchar, relacionarse y transformar.


