‘El rey de los tebeos’, la biografía transgresora de Jesús

¿Es posible reírse de todo? Jesús, el rey de los tebeos, desafía los temas intocables con la primera biografía completa y garrula de Jesucristo.

leyendoDetrás de cada viñeta de Jesús, El Rey de los Tebeos hay meses de aislamiento, documentación bíblica y, sobre todo, una profunda reflexión sobre los límites de la comedia en la sociedad actual. Hablamos con su creador Óscar Gordon sobre el reto de enfrentarse al personaje más influyente de la historia, la gestión de la autocensura y el proceso artesanal de dar vida a una novela gráfica de más de 120 chistes que abarca, de forma inédita, la biografía completa del Nazareno.

 ¿Cómo nace el proyecto y cómo equilibra ese «humor garrulo» con el respeto al personaje?

Nace para llenar un vacío: se han hecho miles de chistes sueltos sobre religión, pero nadie había estructurado la vida completa de Jesús en una novela gráfica integral. No busco la provocación gratuita, sino el desafío narrativo de rellenar con costumbrismo los huecos que la Biblia dejó en blanco. El equilibrio está en bajar a los personajes del altar y ponerlos a ras de suelo —como ver a María indignada con una «paloma parlante» o persiguiendo a Jesús por el desierto con una rebequita—, pero tratando al protagonista con dulzura. Jesús no es el villano; es un incomprendido que sufre, tiene pesadillas y discute con su «Papi» (Dios) como cualquier hijo. Al lograr que el lector empatice con él, la sátira se vuelve inteligente y efectiva, nunca destructiva.

¿Cómo fue moldear psicológicamente a la Sagrada Familia en viñetas?

con portada en manoFue uno de los procesos más divertidos del guion. Imagínate a José, un carpintero humilde (que, por supuesto, no se parece en nada físicamente a Jesús) que, de repente, se encuentra criando a un niño que no es suyo ¡y que encima tiene superpoderes! La tensión cómica surge de forma natural. José está permanentemente superado por las circunstancias, mientras que Dios es una figura abstracta pero exigente a la que Jesús recurre en busca de consejos cotidianos. Quería retratar los celos infantiles, las dudas existenciales de la adolescencia y los conflictos familiares ordinarios dentro de un marco extraordinario. Al final, la Sagrada Familia de este tebeo se parece mucho más a cualquier familia de vecinos de nuestro barrio que a las pinturas del Renacimiento, y ahí es donde el lector se descubre sonriendo.

¿Sintió en algún momento la tentación de levantar el pie del acelerador o aplicar la autocensura?

Mentiría si dijese que el contexto actual no pesa. La autocensura es el gran fantasma que acecha a los creadores hoy en día; caminamos sobre cristales rotos. Pero precisamente por eso sentí que el libro era más necesario que nunca. El humor crítico, irónico y ácido es una herramienta de salud democrática e intelectual. Si empezamos a vetar temas porque son sagrados o intocables, la creatividad muere. Mi único límite no fue el miedo a la ofensa, sino el rigor de la comedia: si el chiste era inteligente y aportaba a la narrativa biográfica, se quedaba; si era una burla vacía, se descartaba. Curiosamente, el feedback que estoy recibiendo demuestra que la gente tiene más ganas de reírse de lo que los algoritmos de las redes sociales nos quieren hacer creer. Incluso personas con firmes convicciones religiosas me han reconocido que se han reído con el tebeo porque entienden el código del cómic clásico.

‘Jesús, El Rey de los Tebeos’ tiene un formato físico muy cuidado: gran tamaño, tapa dura, una edición muy de coleccionista. ¿Por qué esta apuesta tan fuerte por el papel en la era digital?

portadaPorque concebí este proyecto no como algo efímero para consumir en la pantalla de un móvil y olvidar a los cinco minutos. Quería crear algo que tuviese peso, textura y presencia. Es, salvando las distancias y con mucha ironía, como tener en tu estantería ‘La Biblia del humor’. Un objeto de culto que quieras enseñar a tus visitas, regalar a un amigo o conservar en tu biblioteca personal. El contraste entre un contenido gamberro y transgresor y un continente elegante, de tapa dura y formato lujoso, me parece un chiste maravilloso en sí mismo. Un soporte físico que dignificase el trabajo del cómic independiente.

pagEn el libro aparecen interacciones de Jesús con personajes como los Reyes Magos, Judas, el diablo e incluso la propia muerte (la parca). ¿Cuál es su pasaje o viñeta favorita de las más de 120 que componen la obra?

Es difícil elegir a un hijo, pero le tengo un cariño especial a los pasajes de su retirada al desierto y autodescubrimiento, y a la relación con los apóstoles. Retratar a los doce apóstoles como un grupo de amigos un poco aburridos, con sus propias miserias, su avaricia o su incapacidad para entender las metáforas de Jesús, da mucho juego. O poder dibujar a La Muerte regañando a Jesús porque le estropea el trabajo fue magnífico.

Para terminar, Óscar, ¿qué espera que se lleve el lector cuando cierre la contraportada de este libro?

Espero que se lleve, por encima de todo, una buena dosis de evasión y perspectiva. Quiero que el lector devoto descubra que la fe no está reñida con la inteligencia de saber reírse de los propios iconos, y que el lector ateo disfrute de una sátira visual impecable que desmitifica la historia oficial. Si logro que la gente comente las viñetas, las comparta y entienda que incluso el dogma más inamovible tiene una grieta por la que puede entrar el humor, el viaje habrá valido la pena.