El suicidio se puede prevenir

Aún abundan los mitos y el desconocimiento sobre el suicidio. La ausencia de un plan de prevención del suicidio, la desinformación y el insuficiente abordaje en medios perpetúan el estigma que hay sobre esta realidad.

nualmente se suicidan aproximadamente un millón de personas y desde hace años aproximadamente 10 personas lo hacen cada día en nuestro país, una alarmante estadística que supone más del doble de las muertes que se producen por accidentes de tráfico y que ya se ha convertido en la primera causa de muerte entre los jóvenes en España. Si los datos llevan años siendo preocupantes, tras la pandemia las cifras están aumentando; un indicio más de los estragos que esta ha causado a nivel de salud mental en la población. Además, el pasado 10 de septiembre se celebró el día internacional de la prevención del suicidio, donde la plataforma Stop Suicidios: (instagram.com/stop.suicidios) reivindicó la necesidad de un Plan de Prevención del Suicidio por parte del Gobierno y se reclamaba a los medios de comunicación qué ayudasen a concienciar y desestigmatizar sobre esta realidad.

suicidio

¿Por qué ocurre?

Un error frecuente cuando se habla de suicidio es afirmar que únicamente lo cometen las personas que sufren algún tipo de trastorno mental. La realidad es que hay personas que se suicidan sin padecer ningún cuadro de este tipo, al igual que hay personas con trastornos mentales que nunca llegan a cometerlo. De hecho, son tantas las causas posibles que el suicidio se considera multicausal y es erróneo atribuirlo a un solo factor. Si bien es cierto que las personas con depresión tienen mayor riesgo de cometerlo, se debe hacer hincapié en que el suicidio es prevenible y entender que los intentos no son llamadas de atención sino de auxilio. Las personas que se plantean acabar con su vida no quieren morir, sino dejar de vivir de ese modo y cambiar las condiciones que les rodean: económicas, familiares, laborales, emocionales, etc. Antes de terminar con su vida son numerosos los intentos de pedir ayuda o modificar su entorno y es ahí donde debemos poner medios para actuar.

 

¿Cómo podemos ayudar?

El mayor factor de riesgo en el suicidio son los intentos previos. Por cada acto conseguido son varios los intentos previos, y estos suponen oportunidades para actuar. Si conocemos o sospechamos que una persona esté planteándose suicidarse es importante mostrarnos dispuestos a escucharle y preguntar qué necesita, sin juzgarle ni minimizar la importancia de sus ideas. No somos responsables de cambiar su situación, pero sí podemos estar ahí para esa persona, ofrecernos a acompañarle a un profesional de la salud mental o facilitarle recursos como el teléfono de la esperanza: telefonodelaesperanza.org. De forma similar ocurre con los familiares de una persona fallecida por suicidio. Este es uno de los duelos más complicados de elaborar psicológicamente debido a sus circunstancias y la evitabilidad de la muerte. Por eso es importante mostrarnos disponibles, no juzgar y ayudar en lo que la persona necesite, ya que en momentos recientes al fallecimiento puede ser difícil para ellas tomar decisiones cotidianas, por pequeñas que parezcan.

Otra posible ayuda puede venir por parte de los medios de comunicación. En 1974 se propuso que hablar de suicidios aumentaba la probabilidad de que ocurriesen, lo que se conoce el nombre de “Efecto Werther” o efecto llamada. Sin embargo, este fenómeno está desactualizado y la evidencia reciente afirma que el trato respetuoso puede prevenir suicidios, lo que se conoce como “Efecto Papageno”. Históricamente los medios de comunicación han tendido a tratar las noticias de modo sensacionalista o sesgado, camuflando la causa de la muerte u obviando las condiciones que rodeaban a las personas. Esto se debe al desconocimiento respecto a cómo tratar esta cuestión, al estigma social existente en torno a esta conducta, la cual, en ocasiones, hasta las propias familias intentan esconder por miedo a los juicios que se hagan al respecto.

El mayor lamento es la falta de medios a nivel estatal para paliar y prevenir más de 3500 muertes anuales en nuestro país. Con más psicólogos en la sanidad pública, mayor inversión en sanidad, cambiando las políticas de actuación ante el suicidio, concienciando en lugar de esconder y aprendiendo a hablar sobre el tema, se podrían salvar miles de vidas cada año.

Porque el suicidio se puede prevenir. Porque no se suicidan los locos. Porque el país entero se beneficiaría de un plan de prevención del suicidio. Porque hay profesionales de la salud mental deseando poder actuar para mejorar vidas.

Daniel Pérez

Psicólogo general sanitario