Altas temperaturas y falta de climatización en la Escuela Infantil La del Manojo de Rosas

A comienzos de junio de 2026, la Escuela Infantil La del Manojo de Rosas sufrió una avería en su sistema de aire acondicionado, que, según los técnicos del Ayuntamiento, implica un coste de reparación muy elevado. Desde entonces, tanto los niños —de entre 0 y 3 años— como el personal del centro están soportando temperaturas extremadamente altas, impropias para un entorno educativo de estas características.

Ante esta situación, la dirección del centro, el profesorado, el personal de limpieza y las familias nos dirigimos a la Junta del Distrito de San Blas-Canillejas, ya que el edificio es de titularidad municipal, mientras que la gestión de la escuela corresponde a la empresa privada Desarrollos Educativos S.L. Se han interpuesto numerosas quejas a través de correos electrónicos y formularios web, recibiendo como respuesta un mensaje estándar, idéntico para todos los afectados, sin ofrecer una solución concreta.

Altas temperaturas y falta de climatización en la Escuela Infantil La del Manojo de Rosas

No fue hasta los días 11 o 12 de junio cuando el Ayuntamiento trasladó al centro aparatos de aire acondicionado portátiles, conocidos como “pingüinos”. Sin embargo, se proporcionaron únicamente cinco unidades para un total de 12 aulas, además de otras dependencias como salas de personal, espacios de psicomotricidad, zonas comunes y cocina. Esta medida resulta claramente insuficiente y, además, algunos de los dispositivos presentan fallos de funcionamiento, por lo que no constituyen una solución real ni definitiva.

Las mediciones de temperatura realizadas por la dirección y el profesorado, dos veces al día, reflejan la gravedad de la situación: se registran 29,7 ºC a primera hora de la mañana, alcanzando una media de 31,5 ºC a partir de las 12:00 horas.

Mi hijo, Samuel, que pertenece al aula de 2 a 3 años, sufre estas condiciones junto a sus compañeros. Durante las siestas y las comidas, el calor es especialmente intenso. Sus profesores, Alejandro y Melania, intentan aliviar la situación con pequeños gestos como el uso de pulverizadores de agua (“flus flus”) y abanicos, pero los niños sudan prácticamente todo el día. Esta situación también resulta muy dura para el profesorado, que debe mantenerse activo para garantizar el cuidado adecuado de los menores.

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La preocupación se extiende a todas las aulas, especialmente a las de los niños más pequeños. Las profesoras se encuentran desbordadas e impotentes ante unas condiciones que dificultan gravemente el desarrollo de su labor. Miriam, profesora del aula de 1 a 2 años, nos trasladaba recientemente que la situación es insostenible: los niños están constantemente sudando y, para intentar mantenerlos frescos, los mantienen en pañales y aplican medidas improvisadas de alivio térmico de forma continua.

Ante la falta de soluciones efectivas, también se ha planteado la posibilidad de que las propias familias aporten dispositivos de ventilación. Sin embargo, esta opción genera dudas debido a los posibles riesgos de seguridad, como caídas o accidentes. En este sentido, cabe plantearse qué supone mayor peligro: la presencia de un ventilador en el aula o el riesgo de que un niño sufra un golpe de calor evitable. Surge así una cuestión clave sobre la responsabilidad en caso de que ocurra una situación grave.

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La comunidad educativa no solicita medidas parciales o temporales, sino soluciones urgentes y definitivas. La prioridad debe ser la reparación de la avería o la sustitución completa del sistema de climatización, si fuese necesario, para garantizar unas condiciones adecuadas de habitabilidad.

Esta petición no solo responde a la protección del bienestar de los niños actualmente matriculados, sino también al de las futuras generaciones que ocuparán estas aulas en los próximos años.

 

Sheila Torres
En representación de las familias del centro