¿La democracia actual está agotada o solo necesita actualizarse?
El futuro de la democracia está en entredicho. El desencanto y la desconfianza hacia las instituciones es cada vez mas evidente. El deterioro progresivo que sufre hace mella entre todos los que creen en ella. Preguntamos a nuestros políticos sobre su estado actual y su futuro.
PP
La democracia española no está agotada. Lo que observamos hoy NO es el fracaso del sistema, sino el deterioro progresivo de la confianza en las instituciones como consecuencia de su utilización de éstas, al servicio de intereses por parte de Pedro Sánchez y sus socios de gobierno.
La Constitución de 1978 nació para limitar el poder y garantizar que las instituciones estuvieran siempre al servicio de los ciudadanos. Además, se convirtió en la principal garantía de nuestra libertad, prosperidad y estabilidad democrática. Lo que nadie podía imaginar entonces era que llegaría un momento en el que el propio Gobierno de España sería acusado de debilitar algunos de los principios básicos sobre los que se construyó nuestro marco de convivencia: la separación de poderes, la igualdad ante la ley y el respeto a las instituciones.
El problema, por tanto, no es la democracia. El problema aparece cuando quienes gobiernan confunden el interés general con el interés partidista o personal, cuando se desacredita a jueces, órganos de control o medios de comunicación por ejercer su labor de fiscalización, y cuando se adoptan decisiones cuyo único objetivo es mantenerse en el poder, incluso a costa del interés general de España.
Desde el Partido Popular se ha advertido en numerosas ocasiones que no se puede gobernar a cualquier precio, y de que la Constitución sigue siendo el principal dique de contención frente a quienes pretenden socavarla desde dentro. Igualmente, se ha insistido en que la defensa de la democracia exige preservar la división de poderes y la independencia institucional.
La democracia española tiene futuro. Pero ese futuro dependerá de la capacidad de recuperar la confianza de los ciudadanos y de recordar que las instituciones pertenecen a todos los españoles, no a ningún gobierno ni a ningún partido político. Por lo tanto, la democracia actual no está agotada; lo que está agotado es el modelo de gobierno de Pedro Sánchez.
Grupo Municipal Partido Popular de SBC
MÁS MADRID
No me extraña el escuchar que la democracia está agotada, que ya no sirve o que ha dejado de representar a la ciudadanía. Es una afirmación comprensible cuando vemos el desencanto político y desconfianza hacia las instituciones.
La democracia hasta la fecha, con todas sus excepciones, sigue siendo el mejor sistema para convivir en libertad, resolver conflictos y garantizar derechos. Sin embargo, presenta grietas que deben corregirse. Muchas personas sienten que votan cada cuatro años y poco más. La distancia entre representantes y representados ha aumentado, mientras la rendición de cuentas sigue siendo insuficiente.
La democracia necesita memoria. Las sociedades que evitan mirar su pasado terminan arrastrando heridas sin cerrar. La convivencia se fortalece cuando existe verdad, reconocimiento y voluntad de aprender de los errores colectivos. A ello se suma un desafío cada vez mayor: la desinformación. Noticias falsas, medias verdades y campañas de manipulación contaminan el debate público y dañan la confianza. Cuidado con quien las refuerza y los intereses que hay detrás. Cuando la ciudadanía deja de confiar en la información que recibe, también empieza a desconfiar de las instituciones.
Tampoco podemos aceptar que quienes ocupan cargos públicos disfruten de privilegios o impunidad. La corrupción, el abuso de poder o la mentira deliberada deben tener consecuencias. La ley debe aplicarse con la misma firmeza para todos.Y hay una cuestión fundamental: la democracia no puede limitarse a depositar una papeleta en una urna. También debe garantizar condiciones de vida dignas. Sin vivienda, educación y sanidad pública o empleo digno, la libertad se convierte en un derecho incompleto.
La democracia necesita una reforma y actualizarse, no podemos conformarnos con que funcione a medias. Necesita más participación ciudadana, transparencia y justicia social para responder a los desafíos de nuestro tiempo.
Alberto Arkones Pelaz. Vocal Mas Madrid San Blas Canillejas
PSOE
Cada cierto tiempo surgen voces que proclaman el agotamiento de la democracia. Lo hacen desde el desencanto, desde la nostalgia de soluciones autoritarias. Sin embargo, basta observar los avances logrados en las últimas décadas para afirmar con rotundidad que la democracia no está agotada. Al contrario: sigue siendo la herramienta más poderosa que tenemos para ampliar derechos, garantizar libertades y construir una sociedad más justa.
La Constitución de 1978 es la piedra angular de nuestra convivencia. La Carta Magna permitió culminar la transición a la democracia, consolidar un Estado social y democrático de derecho y abrir una etapa de progreso sin precedentes en la historia de España. Gracias a ella, la ciudadanía disfruta de derechos y libertades que hoy forman parte de nuestra vida cotidiana y que no deben darse nunca por garantizados.
El Gobierno socialista ha entendido esta responsabilidad. La histórica subida del Salario Mínimo Interprofesional ha desarrollado el espíritu del artículo 35 de la Constitución, mejorando la vida de cientos de miles de trabajadores y trabajadoras. La Ley de Vivienda da contenido al artículo 47 mediante mecanismos de contención de alquileres y el impulso de vivienda pública asequible. La revalorización de las pensiones fortalece el mandato del artículo 50 y protege a nuestros mayores. La ampliación de los permisos de paternidad, las políticas de igualdad, la protección de los derechos LGTBI y el Ingreso Mínimo Vital. Cada una de estas medidas representa una forma concreta de hacer efectiva la Constitución y de acercar la democracia a la vida cotidiana.
La democracia demuestra su fortaleza cada vez que convierte derechos escritos en derechos vividos. Y mientras siga mejorando la vida de la mayoría social, seguirá siendo la mejor garantía de libertad, igualdad y progreso para España.
Grupo Municipal PSOE de SBC
VOX
La izquierda lo hace imposible
Nuestra nación se encuentra muy dañada por la canallería de una izquierda que ha demostrado no tener límite moral alguno, así como por la cobardía de un Partido Popular que no ha sido capaz de enfrentar con contundencia los sectarios delirios ideológicos del socialismo y sus cómplices.
La política debería ser una forma de servir a la sociedad y no un ejercicio de alcanzar el poder a cualquier precio, incluso perdiendo la dignidad. ¿Cómo puede ser que los que gobiernan nuestra querida tierra estén anclados en el envilecimiento más extremo? ¿Cómo ha podido caer tan bajo el Partido Socialista a la hora de dirigir este país? Las infamias izquierdistas, enfocadas en tejer redes que no dejen caer la podredumbre de Pedro Sánchez y sus secuaces, han puesto en crisis el sistema, siendo necesario luchar con el mayor de los esmeros para que triunfe la honradez y que los ciudadanos tengan confianza en las instituciones.
Hablar del PSOE es hablar de miseria moral absoluta, corrupción desenfrenada, pactos con filoetarras, amiguismo con los golpistas catalanes que aspiran a romper esta patria, falsear la historia para crear odio, promover la pérdida de identidad de las calles, crecimiento muy grave de la inseguridad, imposibilidad de acceder a la vivienda para muchísimas personas, problemas de empleo, dificultad para llenar la cesta de la compra… Todas estas circunstancias lamentables han provocado una herida muy profunda en la sociedad que requiere ser sanada a la mayor brevedad, pues resulta infame que la degradación siga arraigando en el tiempo.
Por último, dado que el amor a España y su legado en nuestra única razón de ser, desde VOX no nos rendiremos nunca en la firme convicción de levantar del suelo todo aquello que ha sido víctima de la mezquindad.
Luis Eduardo de la Hoz García. Portavoz GM VOX SBC
