Tres jóvenes de San Blas forman el grupo de rock Amposta, un proyecto que quiere hacerse un hueco en el difícil mundo de la música. Su objetivo principal es poder publicar su primer disco a la venta a principios de 2026.
¿Quiénes componen el grupo Amposta?
Somos tres amigos que nos reunimos para hacer música. Iván (guitarra) y Pablo (batería) se conocieron en el colegio donde tocaban juntos, y por otro lado, Iván y Mario (bajista) se conocieron en las clases de guitarra. Con el paso de los años, Iván nos unió para formar el grupo.
¿Cómo surgió el nombre de la banda?
Surgió pensando en diferentes cosas que nos pudiesen representar, y caímos en el nombre de uno de los lugares más icónicos de nuestro barrio: Amposta. Es una de las calles más significativas del barrio y además un nombre conciso y reconocible, similar a Triana en Sevilla.
¿Cuánto tiempo llevan en el mundo artístico?
Llevamos alrededor de tres años. Comenzamos a tocar juntos a finales de 2022, pero como grupo más “serio”, componiendo y dando conciertos, llevamos un par de años.
¿Qué objetivos se marcan como formación musical?
Nuestro objetivo más cercano es intentar sacar nuestro primer disco a principios de 2026, además de ofrecer conciertos y actuaciones en diferentes lugares.
¿Cómo valoran el momento de la música en nuestro país?
Opinamos que la música en España está en un buen momento y que debe haber lugar para todo tipo de estilos. Sin embargo, las productoras suelen dar prioridad a dos o tres géneros determinados. En el mundo del rock, se sigue apostando principalmente por artistas consolidados, lo que reduce las oportunidades para los grupos emergentes, que serán quienes lleven la música del futuro.
¿Hasta el momento, cuál ha sido el lugar más importante en el que han tocado?
Hemos actuado en varios lugares, pero el más relevante fue el pasado 20 de diciembre en La Riviera, abriendo el concierto de Alcalá Norte junto a Green Class, también de San Blas.
¿Y cuál es la mayor recompensa?
Para nosotros, la mayor recompensa ha sido formar el grupo y poder hacer la música que realmente nos gusta y nos gustaría escuchar, además de hacerlo en familia.
¿Qué proyectos y actuaciones tienen pensadas próximamente?
A corto plazo, nuestro plan es lanzar el primer disco, seguir componiendo canciones para el siguiente y continuar ofreciendo conciertos.
En un mundo que avanza a un ritmo vertiginoso, donde la inmediatez y el ruido parecen imponerse sobre la introspección, el vino emerge como un símbolo de pausa, conexión y conciencia.
Esa es precisamente la esencia que inspira El Crecimiento personal a través de la cultura del vino, una obra escrita por Elena Naranjo que invita al lector a descubrir cómo la tradición, la historia y el ritual del vino pueden convertirse en herramientas para mejorar la vida cotidiana.
El libro nace de una pregunta sencilla pero poderosa: ¿qué podemos aprender de una copa de vino sobre nosotros mismos? Su origen se encuentra en el taller ‘Coaching a través del vino’, un espacio creado por la autora donde, a través de dinámicas sensoriales y reflexivas, los participantes exploran el desarrollo personal desde la experiencia enológica. De esa vivencia colectiva y transformadora surgió la necesidad de profundizar en el tema y llevarlo al papel, ampliando su alcance a todos los lectores.
A través de sus páginas, el lector se sumerge en un viaje que entrelaza cultura, sensibilidad y crecimiento interior. No se trata de una guía enológica al uso, sino de una reflexión profunda que utiliza el universo del vino como metáfora de la vida: sus tiempos, sus cuidados, sus matices y sus imperfecciones.
La autora propone observar el vino como un maestro silencioso. La paciencia del proceso, la importancia del origen, la aceptación del cambio, la riqueza de los contrastes… Todo ello encuentra paralelismos naturales con las etapas del crecimiento humano. Comprenderlos nos permite vivir con mayor plenitud, presencia y gratitud. Como resume una de sus frases más representativas: “Cata como adulto, juega como niño y reflexiona como sabio.”
Una invitación a mirarnos desde dentro
Además, Crecimiento personal a través de la cultura del vino invita a reconectar con la experiencia sensorial. En un momento donde muchos vivimos en piloto automático, el acto de oler, degustar y sentir se convierte en un recordatorio de que la vida también se saborea. Entre los capítulos encontrarás ejercicios, reflexiones y pequeñas prácticas que permiten al lector incorporar esta filosofía a su día a día.
Entre estas reflexiones, el libro plantea una pregunta que acompaña y despierta la introspección:
¿Qué parte de mí se revela cuando me permito detenerme, respirar… y mirar la vida con la misma atención con la que observo una copa de vino?
La obra también rinde homenaje a la dimensión social del vino: compartir mesa, conversar sin prisas, crear vínculos. El vino como puente entre personas, como espacio donde se construyen recuerdos y se fortalecen relaciones. En este sentido, el libro subraya el valor de recuperar esos momentos auténticos que tanto escasean.
La importancia de la lectura, la reflexión y la introspección hoy
La lectura nos devuelve la pausa.
La reflexión nos da dirección.
La introspección nos conecta con lo esencial.
¿Quién es Elena Naranjo?
Elena Naranjo es exploradora de magia, coach, mentora, formada en enfoques de desarrollo personal y escritora. Su mirada combina sensibilidad, intuición y un profundo respeto por los procesos humanos. Desde hace años, se dedica a crear experiencias transformadoras donde lo sensorial, lo emocional y lo simbólico se entrelazan para acompañar a las personas en su camino de descubrimiento.
Apasionada por la cultura del vino y por la conexión interior, encontró en su taller ‘Coaching a través del vino’ la chispa que dio origen a este libro. Allí, uniendo tradición y conciencia, comprendió que el vino no solo se bebe: también se siente, se escucha y se interpreta. Crecimiento personal a través de la cultura del vino es la expresión más completa de esa visión: un puente entre la tierra, la historia, la emoción y el alma.
Hace cuatro décadas, un fenómeno global marcó a varias generaciones de niños en todo el mundo: Sesame Street (Barrio Sésamo), las marionetas que enamoraron al planeta
Esa magia regresa actualizada al siglo XXI para disfrute de las familias actuales, de la mano de Magicool, un canal audiovisual infantil que combina entretenimiento, aprendizaje y personajes entrañables que conectan tanto con los niños como con sus padres.
Con un estilo fresco y moderno, inspirado en la esencia de los clásicos, Magicool recupera la fórmula que hizo historia: marionetas, música, humor y curiosidades; es decir, enseñar divirtiendo. Personajes como La Ratita Pérez, Frankie o Los Cienzudos forman parte de este universo, que ya conquista a las familias a través de redes sociales y YouTube, con contenidos semanales de divulgación y entretenimiento infantil.
¿Por qué funciona?
Los niños saben lo que quieren, y aprender está muy bien, pero no a cualquier precio. Por eso, aprender con los personajes de Magicool, el noticiero de los niños es una experiencia donde el humor se convierte en el eje y las marionetas en el medio.
Gracias a esta fusión, una entrevista como la realizada a Javier Estévez, famoso cocinero con estrella Michelin, puede ser divertida incluso cuando se habla de casquería. O una visita a Faunia, para descubrir a los animales más venenosos del mundo, puede terminar con el reportero —un camello con acento andaluz que la lía en cada capítulo— desmayado. Desde un apagón causado por sus torpes pezuñas en una visita a Sol Radio, hasta un emocionante capítulo sobre la discapacidad, donde termina por los suelos en una emocionante carrera con niños con parálisis cerebral.
En el estudio del noticiero también pasa de todo. Allí aparecen personajes como Frankie, una versión simpática de Frankenstein; la Ratita Pérez, la divertida presentadora, que sueña con ser una cantante famosa; CousCous, el asistente de dirección que mete la pata en todas sus intervenciones; y los Cienzudos, que protagonizan la parte más educativa del noticiero con sus explicaciones. También están Mudito, la señora Coco, las noticias locas de Ramiro, entre otros personajes que conforman este elenco divertido e inolvidable, capaz de llenar un vacío en la oferta infantil actual.
Además del noticiero, Magicool ofrece espectáculos musicales en vivo, donde sus carismáticos personajes se presentan ante el público. Las familias disfrutan de un show con el ritmo y humor característicos del canal. Ya presentado en varios teatros de la capital, es una oportunidad para que padres y madres revivan la emoción de ver por primera vez a Espinete o a la Rana Gustavo, ahora junto a sus hijos.
Como parte de su crecimiento, Magicool acaba de presentar un episodio especial con preestreno en pantalla grande en el cine de la Fundación Casa de México en España, donde los personajes del canal se mezclaron con la riqueza cultural mexicana en un espectáculo gratuito para toda la familia.
Un producto con nostalgia y modernidad
Magicool no es solo un canal: es un proyecto que trae al presente la emoción que vivieron los padres en los años 80, ahora compartida con sus hijos. Un puente entre generaciones que vuelve a situar a los niños en el centro de la cultura familiar.
Cante, guitarra y baile se dieron cita en la V edición del Festival Raíz Flamenca, que contó con las actuaciones de La Tana, José Valencia y Vanesa Coloma
Tres veladas de auténtico sabor flamenco conformaron este festival, que reunió a un gran número de entusiastas seguidores que llenaron todas las localidades disponibles.
La Tana: profundidad y tradición
La Tana
La primera actuación corrió a cargo de Victoria Santiago Borja, La Tana, que presentó su espectáculo Musa de artistas. Una artista que expresa su faceta de cantaora “de alante”, motivo por el cual su actuación adquirió un especial interés. Es una intérprete de excepción, heredera de la mejor tradición gitana y trianera, como también lo representa su madre, Herminia Borja, otra cantaora digna de mención, curtida en el ámbito de ese indígena proletariado flamenco que, a base de sudor y trabajo, ha recorrido los tablaos de medio mundo.
La Tana apoya su cante en tres pilares fundamentales: una extraordinaria habilidad comunicativa, la recuperación de formas expresivas olvidadas y un dominio profundo de los estilos. Todo ello se manifiesta especialmente en los aires de soleá que ofrece a sus seguidores. Lo mismo ocurre con la bulería, donde la queja aflora sin fisuras en perfecta sintonía con el ritmo fiestero. Por seguiriyas puede llegar a ser tremenda. En su actuación estuvo acompañada a las palmas por Mariano Santiago y Edu Gómez, y por El Perla al toque, que en todo momento lograron el tono adecuado de la cuerda en cada quiebro de voz, tan imprevisible como certero.
José Valencia: tradición y vanguardia
José Valencia
La voz del veterano José Valencia fue la protagonista de la segunda velada del festival. Valencia ofreció Raíces Jondas, una colección de diferentes temas que no dejó indiferente a quienes acudieron a presenciar su puesta en escena. Forjado desde abajo, en el cante para el baile, este cantaor acumula más de treinta años de trayectoria.
Ha llevado su arte por numerosos lugares de la geografía flamenca internacional junto a bailaores de la talla de Farruquito, Antonio Canales o El Pipa, además de su labor en solitario, que le ha convertido en uno de los referentes más destacados de la actualidad.
En su propuesta confluyen tradición y vanguardia. Su último trabajo, realizado para la Bienal de Sevilla del pasado año en torno a los estilos de Lebrija, ha causado un notable impacto entre la afición y la crítica flamenca. El toque de Eugenio Iglesias y las palmas y compás de Rafa Peral y Miguel Vallés completaron el elenco.
Vanesa Coloma: madrileñismo y renovación
Vanesa Coloma
El baile de Vanesa Coloma puso el colofón al festival. Esta bailaora, coreógrafa y directora reivindica su madrileñismo con su nuevo trabajo Castiza 2.0. Formada en el Real Conservatorio de Danza de Madrid, ha actuado desde muy joven en los mejores tablaos de nuestro país y ha colaborado con artistas como Alfonso Losa, Rocío Molina, Belén Maya, Jesús Carmona o Manuel Liñán, entre otros.
En Castiza 2.0, a través del flamenco, narra sus vivencias en nuestra ciudad y rescata las aportaciones artísticas que cambiaron el rumbo del flamenco en momentos culturales decisivos.
Todo ello enmarcado en el género de la revista, recuperando esa picardía teatral y aflamencando estilos clave como el chotis, la copla o el pasodoble, generando así una conexión entre el público más veterano y el más joven.
En sus actuaciones está acompañada al toque por Antonio González, con Carlos Velázquez en el baile y los cantaores Gabriel de la Tomasa, Juan Debel y Loreto de Diego.
Vanesa Coloma
Vanesa Coloma fue finalista en 2012 del Certamen de Coreografía de Madrid con su espectáculo Flamenklórica. Desde entonces ha participado en numerosos festivales: en 2016, en Flamenco Madrid, Tío de la Juliana, Corral del Carbón y Otoños Flamencos; y en 2018, en el Internacional de Alburquerque y en el de Jerez.
Un festival que mira al futuro
En resumen, un festival que ha reunido cante, guitarra y baile a través de tres espectáculos que sirven de puente entre lo mejor de lo nuevo y lo más entrañable de lo antiguo. Una propuesta que funde el gusto por lo clásico con las tendencias renovadoras de un flamenco en constante evolución.
La escritora Pepa Gorostidi presentó su último libro “Memorias de una secretaria poeta” en el Centro Cultural Ciudad Pegaso, que registró una gran afluencia de público
Pepa Gorostidi
La autora estuvo acompañada por la guionista Isabel Arranz, con quien analizó los pormenores de la obra. A la conclusión, Página del Distrito tuvo la oportunidad de dialogar con la autora.
¿Cuándo descubrió su faceta de escritora?
Empecé a escribir a los doce o trece años, en la adolescencia. En esa época en la que nos subimos a un carrusel de sentimientos, en que un día eres feliz y al siguiente quieres morirte.
Me inauguré con la poesía y lo hacía en secreto, por pura vergüenza. Eran poemas sencillos y bastante malos, para qué vamos a engañarnos, pero me sirvieron de vía de escape para expresar sentimientos que me venían grandes. Supongo que era la forma de hablar conmigo misma sin romper el silencio.
Ha escrito poesía, cuentos y relatos. ¿Cómo se definiría como escritora y en qué género se encuentra más a gusto?
Nunca he sabido definirme, ni como persona ni como escritora. Pero me gustaría que los lectores percibieran entre mis líneas la honestidad que busco en todas las facetas de mi vida. La verdad es que últimamente tengo la poesía bastante olvidada y me decanto más hacia la narrativa.
Me siento, en cierto modo, transmisora del mensaje de personajes (algunos basados en personas reales) que mi imaginación va convirtiendo en protagonistas de su propia historia. Y esto, ahora mismo, solo lo consigo a través de la narrativa y, concretamente, de la novela, que proporciona un margen de actuación muy amplio en cuanto a personajes, extensión y confección de las historias.
Su último trabajo ‘Memorias de una secretaria poeta’, ¿es una obra basada en hechos reales?
Pepa Gorstidi — Memorias de una secretaria poeta
Julieta, la protagonista, nos transmite, a través de sus memorias, tanto los avatares que la vida le proporciona como su forma de sentirlos. Vida, dicho sea de paso, bastante anodina y peculiar. Aparentemente, es una novela sencilla, llena de contrastes tanto de forma como de contenido, de fácil lectura y final inesperado, pero también es una novela profunda, intensamente humana, en la que se desnuda a la protagonista mostrándonos su grandeza y sus miserias, consiguiendo así que el lector, pese a todo, se sienta reflejado en ella.
En cuanto a si está basada en hechos reales, podría parecerlo porque yo fui secretaria de dirección durante doce años y, como ya he comentado, siempre me he llevado muy bien con la poesía. Dicen que en toda obra hay parte de la esencia del autor y esta no iba a ser menos. Claro que hay mucho de mí en sus páginas. Mucho de mis vivencias y de mis sentimientos. Me sirvo de los personajes para dar rienda suelta a ideas y emociones que a veces me queman la garganta, pero todo está novelado. Julieta y yo compartimos la devoción por la poesía y mi profesión anterior, y poco más, por suerte para mí y para los que me rodean.
Durante su trayectoria ha escrito diferentes libros. ¿Es un buen momento para publicar?
En España hay escritores consagrados con una pluma extraordinaria, merecedores de ocupar los lugares de honor que ocupan; junto a estos, hay miles de escritores que intentan (intentamos) abrirse hueco en el mundo literario, con grandes dificultades para conseguirlo.
Y, además de estos escritores vocacionales y con la debida formación al respecto, hay multitud de ‘intrusos’ que, por el hecho de ser personajes mediáticos, publican libros parapetándose en su fama, sin dificultad alguna para publicar con editoriales de primera línea.
Es lógico si pensamos que las ventas están garantizadas, aunque la calidad de la obra deje mucho que desear. Por suerte, también existen editoriales (como es el caso de Loto Azul), que intentan revolucionar el mundo literario dando voz tanto a talentos emergentes como a voces literarias consagradas.
Yo he tenido el privilegio de estar entre estos elegidos, pero creedme cuando os digo que hay multitud de obras sensacionales cubriéndose de polvo en un cajón.
¿Cómo nos convencería para leer ‘Memorias de una secretaria poeta’?
Lo intentaría con tres argumentos: Primero, es muy fácil de leer (incluso incluye un glosario de personajes para no perderse en la lectura). Segundo, a medida que avanza la narración, el lector va implicándose en la búsqueda del desenlace, imaginando posibles finales, aumentando con ello la emoción y la curiosidad por la lectura. Y tercero, el final es totalmente inesperado… ¿Te he convencido?
¿Cuáles son los temas que se tratan en la obra?
Se reflexiona sobre muchos temas: sobre la familia, sobre la locura, sobre la soledad, sobre la orfandad, pero, por encima de todo, sobre el amor en todas sus formas: sobre el amor no filial, sobre el amor de pareja, sobre la amistad, sobre el amor incondicional…
Muy brevemente, ¿de qué trata ‘Memorias de una secretaria poeta’?
Julieta, la protagonista, en un momento crítico de su vida y en unas circunstancias muy especiales, escribe sus memorias. Se trata de un viaje por su pasado que, bajo la apariencia de lo cotidiano, va avanzando en el tiempo hasta desembocar en un hecho insólito que queda al descubierto en las últimas páginas de la novela.
¿Qué pretendes provocar en el lector con la lectura de ‘Memorias de una secretaria poeta’?
La verdad es que durante el proceso de escritura estaba más preocupada por que fluyera mi historia como la había concebido que en provocar una reacción en el lector.
Ahora, cuando ya ha tomado cuerpo en forma de libro, me doy cuenta de la enorme responsabilidad que eso supone. Y, sobre todo, me doy cuenta de que al escribir se deja el alma al aire y eso, a veces, me da mucho miedo.
Lo que sí te digo es que mi deseo es que el lector disfrute de lo que cuento, que no se aburra y, sobre todo, que no abandone la novela en el cajón de la mesilla.
¿Dónde podemos encontrar su libro?
A través de la web de la editorial Loto Azul, Amazon, FNAC, El Corte Inglés, Casa del Libro, librería Ares, Agapea, librería La Mistral y Buscalibre. Y físicamente se puede encontrar en cualquier librería que trabaje con las distribuidoras Aceta y Amoia (si no está en tienda, por encargo).
“En el arte flamenco hay fuego; en la poesía, alma. Cuando ambos se entrelazan, nace una vibración que trasciende las palabras”. Así surge ¡Olé tú! Poesías Flamencas, la nueva obra de Myriam Caterina —nombre literario de Myriam Cobos—, escritora madrileña, maestra de taichí y formadora en desarrollo personal.
Con este libro, Myriam convierte el duende en verso y la emoción en compás, trazando un puente entre la palabra y el flamenco, entre el alma y la tierra.
Myriam, ¿cuándo descubrió que la escritura sería su forma de estar en el mundo?
Desde niña supe que quería ser escritora. Con tres años ya llenaba hojas con palabras que después se hicieron poemas y relatos. Escribir ha sido siempre mi manera de comprender la vida, de traducir las emociones en algo tangible. Desde hace más de diez años comencé a publicar mis libros. Hasta el momento tengo nueve publicados, sobre todo de poesía, que es donde me siento más cómoda, ya que la poesía es expresión de sentimiento y ahí está mi sitio. También tengo otros libros sobre taichí, microrrelatos, desarrollo personal, historia… Más que poeta solamente, me considero escritora en general.
Su trayectoria como autora es extensa. ¿Qué la llevó ahora a abrazar el flamenco desde la poesía?
Hace dos años comencé a estudiar baile flamenco, y algo se encendió dentro de mí. El poeta no puede desligarse de lo que vive, y el flamenco me tocó tan hondo que necesitaba escribirlo. Los poemas surgían con un toque pasional y vivencial que se acercaba al sentimiento profundo del flamenco.
¡Olé tú! suena a una celebración del alma. ¿Cómo nació esta obra?
Nació del encuentro entre dos fuegos: la poesía y el flamenco. Sentí que ambos comparten un mismo pulso: la verdad y el sentimiento. El libro está estructurado en cuatro partes —soleá, seguiriyas, tonás y bulerías—, que recorren un camino que va del dolor y la pena, pasando por la nostalgia y la muerte, hasta llegar al amor y la fiesta, como la propia vida.
En sus obras anteriores buscaba la calma y la conciencia. ¿Qué buscaba aquí?
Aquí me dejo llevar por la pasión y la fuerza. Esta es la poesía que baila, que vibra, que respira ritmo y autenticidad. Cada verso late al compás del alma. Decidí publicar un libro que, además de leerse, pueda ser recitado, como he hecho últimamente en recitales-espectáculo en el teatro municipal de Miraflores de la Sierra, donde se fusionaron poesía, cante, música y baile flamenco. Fue muy emotivo y especial, por lo que he decidido llevar este recital por toda España.
¿Qué espera que encuentre el lector en sus versos flamencos?
Deseo que sienta libertad y alegría. Que baile con las palabras, que perciba la emoción, que viva en cada verso. ¡Olé tú! es una invitación a vivir con intensidad, a dejarse mover por la emoción sin miedo a mostrarse desde la profundidad de su alma.
El título es breve, pero poderoso. ¿Qué significa para usted ¡Olé tú!?
Es un grito de vida, una celebración de la autenticidad. Es decirle al mundo: “Sé tú, con toda tu fuerza, con tu arte, con tu pasión”. Todos llevamos dentro ese duende que quiere expresarse, y este libro es un homenaje a ese impulso vital.
En sus palabras hay una profunda conexión entre la poesía y el flamenco. ¿Cómo conviven?
La poesía y el flamenco caminan juntos, ambos son expresión pura del alma. El cante y el verso nacen del mismo lugar: del sentir. Con este libro rindo homenaje al flamenco: algunos poemas están dedicados al cante; otros son más personales, de vivencias y sentires; y otros, más alegres y festivos. Son poesías que tocan el corazón y con las que el lector se verá identificado.
Si pudiera dejar un último mensaje a quienes le lean, ¿cuál sería?
Que se atrevan a sentir, que encuentren su propio compás y descubran que la poesía está en cada gesto cotidiano. Que abracen el arte, la belleza y la pasión… y desde estas letras, les dedico un gran y sincero: ¡Olé tú!
La delegada de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz, acompañada por la concejala de San Blas-Canillejas, Almudena Maíllo, presentaron el nuevo modelo del Espacio Abierto en la Quinta de los Molinos, centro del Ayuntamiento de Madrid para la infancia y la adolescencia, además de un avance de su octava temporada: 85 actividades para jugar y crear durante todo el otoño.
Rivera de la Cruz destacó “la relevancia del juego como una forma propia de cultura”, y puso en valor el papel de Espacio Abierto en “fomentar las condiciones para que la creación contemporánea, el aprendizaje activo y la imaginación abran nuevos encuentros entre infancia, ciudad y vida cultural”.
Por su parte, la directora artística del centro, Sara San Gregorio, explicó las líneas de trabajo del proyecto que se sintetizan en descubrir, explorar, inventar, inventariar, compartir y celebrar. “Emocionarnos con una pieza artística, investigar a través del juego, crear obras, documentar procesos y relatos, hacer circular los aprendizajes y festejar los hitos culturales son algunos de los objetivos de estas líneas en las que se enmarcan las actividades que forman parte de la programación”, afirmó.
La delegada de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz, acompañada por la concejala de San Blas-Canillejas, Almudena Maíllo, presentaron el nuevo modelo del Espacio Abierto en la Quinta de los Molinos.
Creadores, recursos pedagógicos, actividades escolares y mediación cultural
Entre las novedades del modelo de centro de Espacio Abierto destaca la interacción con los creadores, con quienes se diseñan proyectos a medida, así como los recursos pedagógicos que se ponen a disposición de familias e instituciones educativas a través de un sistema de préstamo. En este avance de temporada forman parte de la programación 55 creadores y compañías.
También es novedad la ampliación de la programación a los miércoles, jueves y viernes, en horario de mañana, para acoger a grupos escolares con adaptaciones específicas de las actividades.
Los espacios se han reconfigurado para ampliar la programación cultural. La Urbanoteca ha pasado a ser un lugar en el que se realizan actividades artísticas con propuestas trimestrales. El Espacio 0-5 está dirigido a la franja de edad de 0 a 5 años; el Espacio + es un área polivalente que se adapta a lo inesperado y el Inventario es un espacio de creación con talleres.
Líneas de programación, celebraciones, producciones propias y festivales
Las 85 propuestas que forman parte de esta temporada de otoño se dividen en cuatro líneas de programación: ‘Umbral fantasía-realidad’, ‘Territorios propios’, ‘Empezar a inventar’ y ‘El tiempo de las plantas’.
Del 9 al 11 de octubre, será el turno de la Semana de la Arquitectura de la mano de la Asociación Ludantia. Una programación específica de talleres pondrá de manifiesto la importancia de la arquitectura, el juego y la infancia como elementos clave para imaginar y construir formas más inclusivas, sensibles y creativas de habitar el mundo.
Coincidirá ese mismo fin de semana con la Muestra Internacional de Cine Educativo MICE, que, en su novena edición, del 10 al 19 de octubre, se asomará al universo creativo de la infancia y de la juventud. LEstará compuesta por cortometrajes de animación y ficción profesionales, cortos creados por niños y jóvenes en entornos educativos y talleres para conocer los fundamentos del lenguaje audiovisual.
Del 11 al 15 de noviembre llegará elPetit, el festival internacional de arte para la primera infancia, que en esta edición tiene por lema ‘¿Tejemos?’, con el que propone construir red y tejer vínculos entre niños, familias, artistas y profesionales a través del arte. Espacio Abierto acogerá el montaje So, de Lagunarte, y una instalación y un taller, ambos a cargo de Inge Nouws.
Más teatro
La primera propuesta teatral de la temporada llegará con la última producción de Mundo Quinta de Espacio Abierto, programa de teatro documental. Está compuesta por adolescentes que ofrecerán tres funciones (3, 4 y 5 de octubre) de Entre el caos y el ojalá, obra creada por 18 jóvenes bajo la dirección y acompañamiento de Cross Border Project.
Otros montajes teatrales que se podrán disfrutar son Tumba la fusta, de la compañía La Ruta 40, en fecha por confirmar; Yo nací en un surco de judías, de Almealera, los días 28 y 29 de noviembre; Alicia, de Blanca Alonso, el 13 de diciembre; y Todos los patitos, de Baychimo Teatro, el 27 de diciembre.
Instalaciones y talleres creativos
En la Urbanoteca, del 1 de octubre al 14 de diciembre, se instalará Construcciones, un sistema modular de bloques de construcción diseñados por el arquitecto Fermín Blanco que, a través de la arquitectura y el juego, permite explorar conceptos transversales como las matemáticas, el dibujo, la física, el arte y la música. A partir del 17 de diciembre, la propuesta de juego cambiará a Paisaje en sombra, de Lupe Estévez, que gira en torno a lo teatral y la acción artística efímera. Escenografías de juego como Seres siderales y Un lugar en el bosque, ambas de IngobernArt, volverán a Espacio + y Espacio 0-5, respectivamente, en varias fechas en los próximos meses. Entre los talleres creativos destacan los de producción musical, con Javier Amo, y los de sonido y percepción de la comida, con Ángel Galán, que se sucederán a lo largo de la temporada. Para abrir boca, Galán hará partícipes en la presentación a los presentes de una experiencia interactiva gastrosonora, en la que el paisaje sonoro, la creatividad, la gastronomía y el arte colaborativo son los protagonistas para crear una pieza única.
Hace un año Página del Distrito despedía con gratitud a José Antonio Expósito, tras su jubilación al frente del IES de Las Musas durante los últimos diez cursos y tras ser condecorado con la Orden de Alfonso X el Sabio por el Ministerio de Educación.
En septiembre, Expósito publicó La rebelión de Las Musas (Debate), un libro que está teniendo una repercusión extraordinaria en todos los medios de comunicación y, por supuesto, entre la comunidad educativa. En él, el director narra cómo un modesto instituto de un barrio de Madrid se convirtió en referente educativo nacional en apenas unos años. ¿Cómo fue posible un cambio semejante? ¿Cuál fue su receta? Y, sobre todo, ¿es viable replicar el «método Musas» en otros centros de diferentes lugares?
Expósito, tras una larga experiencia docente de más de treinta años, asumió la dirección de Las Musas en 2015. Durante una década desarrolló una transformación material e ideal de su centro. Aunó a un profesorado valiente, a familias que creyeron en un ideario formativo y a un alumnado audaz hasta alcanzar una enseñanza de alta calidad en una escuela pública. Forjó un proyecto colectivo que encandiló e involucró a todos.
Este libro, a diferencia de otros ensayos sobre educación, no expone una utopía. Es la crónica de una experiencia viva realizada por una entusiasta comunidad educativa.
El proyecto consistió fundamentalmente en rehumanizar la enseñanza, en recuperar lo elemental: la relación confiada y bella entre profesores y discípulos. Y en que ambos adquirieran el protagonismo perdido. Para ello, el programa educativo se basó en tres pilares: bondad, que genera paz y armonía; belleza, porque el ser humano posee una ineludible dimensión artística; y bien común, porque nuestro bienestar, expresa el autor, también depende de los demás. Los profesores se convirtieron en mentores que convivían con sus pupilos en el proceso de aprendizaje, en viajes, comidas, charlas o prácticas deportivas.
Mediante una sucesión de innovadores programas educativos, Las Musas se transformó en un lugar atractivo para adolescentes y profesores con aulas de cristal en las que la luz y la transparencia alumbraron una nueva pedagogía. Los alumnos abrazaron la ciencia y la exploración más puntera en el Bachillerato de Investigación, guiados por los científicos más brillantes del país del CNIO, CNIC, CIEMAT, CSIC, INTA, etc. También, se convirtieron en cooperantes y voluntarios en más de una quincena de ONG. Y Las Musas fue reconocida como Escuela Referente de UNICEF.
Una editorial y hasta una discográfica del instituto permitieron que alumnos y profesores publicaran sus sueños en libros o discos. Se fomentaba una enseñanza universal que propició encuentros y acuerdos con otras escuelas de España, Europa o América. Y como fruto de todo ello, Las Musas fue nombrada Escuela Embajadora del Parlamento Europeo.
Se abría así una ventana al mundo en una barriada madrileña por la que sus jóvenes ensanchaban sus expectativas y sus vidas. Los «musos» culminaron cuatro expediciones a la selva de la Amazonía ecuatoriana, llegaron hasta Moscú o a las cataratas del Niágara en Canadá, en unos insólitos y enriquecedores intercambios escolares. Se soñó tan alto en esta escuela que incluso intentaron lanzar un nanosatélite al espacio. Y aunque no alcanzaron las estrellas, sí lograron instalar la primera estación de seguimiento aeroespacial en una escuela de secundaria en Europa y que sus alumnos se apasionaran con estudiar ciencia. Premios, distinciones y apariciones en los medios de comunicación atestiguaban que otra enseñanza distinta era posible, estaba sucediendo. El instituto pronto cosechó los mejores frutos académicos y humanos, y también se aupó hasta los primeros puestos en selectividad: alumnos y centro número uno en varias ocasiones.
Para promover este «método Musas» de concordia y calidad educativa, se fundó una asociación nacional de institutos (con sede social en Las Musas), que impulsaran en sus aulas la ciencia y la investigación (AINVES). Son ya más de veinte centros asociados repartidos por toda España. Expósito desgrana que la inspiración de muchas de estas ideas y programas surgió tras observar atentamente la minucia y el esmero con que trabajaban sus profesoras de Formación Profesional con los alumnos en laboratorios y talleres. También expresa, a través de su singular pedagogía poética, una nueva manera de abordar la educación: más humana, cordial, emocionante y libre. Y reconoce que para ello, la implicación de las familias del barrio ha sido clave. Un día una madre escribió al instituto un mensaje que aún perdura en la memoria de todos: «Seguid así, sois el orgullo de todo el barrio». Nunca un claustro obtuvo mayor reconocimiento.
Espacio Abierto Quinta de los Molinos, el centro para la infancia y adolescencia del Área de Cultura, Turismo y Deporte, acogió el pasado 27 de septiembre Siembra, una celebración en el parque de la Quinta de los Molinos para despedir el verano y dar la bienvenida a un nuevo ciclo.
Una actividad pensada para toda la familia y comisariada por Maral Kekejian y Laura Bañuelos. A lo largo del día, artistas y público sembraron este espacio de juego y creatividad a través de actividades relacionadas con las artes plásticas, la expresión corporal y la música.
Por la tarde, el trabajo colectivo se transformó en una fiesta compartida en la que no faltarán frutas imposibles, aves mecánicas, deportes inventados, música y una gran piñata. Las propuestas de diferentes artistas convirtieron estas actividades en un caleidoscopio a través del cual el jardín se transformó en un lugar simbólico, fértil y fabuloso.
Por la mañana: Preparar la tierra – Deporte y duende
Foto: María Camba
En Preparar la tierra, una serie de talleres y actividades esperaban al público familiar: Ikebana, con Silvana Andrés, una clase para crear con las manos utilizando materiales de la naturaleza; Caritas silvestres, con María Camba, para realizar máscaras de animales; Se necesita un instrumento para levantar un pueblo, con María Jerez, donde se cosió un instrumento de forma colectiva; Ales de paper, con Marian Brea y Julia Creuheras, para construir un pájaro mecánico; Ruta de la escucha para un concierto compartido, experimentación sonora con Farout Artistic Research; Cianotipia, de Fábrica de Texturas, donde se pudo conocer este proceso paso a paso; La pradera, de Art Stories, un taller de creación artística inspirado en el diseñador Bruno Munari, y El gran desfile, la propuesta de El Hilo Rojo con objetos cotidianos y piezas naturales. Todas las actividades fueron simultáneas.
En Deporte y duende, a través de movimientos y gestos de deportes populares y de masas, Checho Tamayo propuso crear coreografías y ritmos colectivos alejados de las lógicas competitivas, para acercarnos a formas de jugar y relacionarnos en las que el goce, la cooperación y el movimiento sean la finalidad misma.
Por la tarde: Recolectar los frutos – Celebración colectiva
En esta fiesta de Espacio Abierto Quinta de los Molinos, todo lo sembrado durante el día floreció en una celebración comunitaria. Se activaron las propuestas realizadas durante la jornada: frutas imposibles, pajaritos mecánicos, deportes inventados, telas que son instrumentos, caretas que nos transformarán en animales silvestres, sonidos del campo y, como colofón, una gran piñata como símbolo de los frutos compartidos, del trabajo colectivo hecho celebración.
La jornada terminó con música y baile: Activación del mantel, con María Jerez; Vuelo de pajaritos mecánicos, con Marian Brea y Julia Creuheras; Seta siembra-sueños, con María Camba y Música para celebrar, con Maral Kekejian y Juanito Jones. Con las entradas para Preparar la tierra se pudo participar en cualquiera de las actividades y entrar y salir libremente.
Dentro del ciclo ‘Los Veranos de la Villa’, el Auditorio del Parque El Paraíso acogió el espectáculo ‘Sienta la Cabeza’, un alegato al cambio de imagen y la transformación
En 2001, Fafá Franco y Nick Prescott crearon en Barcelona la compañía ‘Sienta la Cabeza’, que da nombre a este evento. Una explosión de color y risas en el que la transformación cobra protagonismo. Ellos dicen que practican ‘Psico peluquería Artística’ jugando con un cambio de imagen y autoconocimiento completamente diferente. Un espectáculo que no dejó indiferente a nadie con sus alocados looks acompañados de música.
¿Verdad que nunca te olvidaste de aquel primer corte de cabello radical? O, ¿la primera vez que cambiaste el color de tu pelo? O, quizás, ¿la primera vez que te rapaste? En este espectáculo ‘Sienta la Cabeza’ todos los presentes tuvieron la oportunidad de probar un cambio de look inolvidable.
Se trata de una experiencia sensorial, una sesión de peluquería completamente diferente, con un tocador en medio de la calle para crear una performance artística. Un espectáculo participativo que pone al público de protagonista, y artistas que improvisan con cada imagen, sin olvidarnos del DJ que elige cuidadosamente la música para hacer bailar a todos los asistentes y convertir los cabellos en esculturas y a los participantes en ‘celebrities” por un día. Sin lugar a dudas, una experiencia que deja huella en las personas y que siempre será recordado como un evento muy especial.
Veranos de la Villa ha incluido este verano este alocado momento de escape en el que el público siempre sale con una sonrisa. Un momento propicio para olvidarse de lo cotidiano y vivir un momento inolvidable, pensado para desconectar y reconectar después.
‘Sienta la Cabeza’ ha ofrecido tres espectáculos originales e improvisados, además de gratuitos y accesibles. Tres días y tres lugares emblemáticos de la ciudad. Además del Parque el Paraíso, el Parque de Berlín y el Retiro fueron testigos de esta experiencia inmersiva para que nadie se quedará sin vivir un momento de locura.