Tests serológicos made in Simancas

Ingenasa elabora test de anticuerpos capaces de detectar si una persona ha padecido el COVID-19. Con una capacidad de producción de medio millón de ensayos serológicos a la semana y un millón de kits rápidos al mes, la compañía tiene su domicilio social en nuestro distrito desde 1983.

Inmunología y genética aplicada son las dos áreas de desarrollo y conocimiento que definen y dan nombre a Ingenasa, una empresa dedicada a la investigación biotecnológica que se instaló en 1983 en el número 41 de Hermanos García Noblejas. Hoy ocupa dos plantas del número 39 de la Avenida de la Institución Libre de Enseñanza y desde la segunda semana de mayo es capaz de producir los deseados tests que pueden determinar si una persona ha superado el virus y ha desarrollado anticuerpos. Belén Barreiro, directora general de Ingenasa, explica en que consisten los distintos tipos de test validos para proporcionar información necesaria y relevante sobre la incidencia del COVID-19 en la población.

Básicamente hay tres herramientas de diagnóstico y cada una tiene características y aplicaciones diferentes. El único test que es cien por cien determinante para certificar que alguien está contagiado por el coronavirus es la PCR, siglas en inglés de Reacción en Cadena de la Polimerasa. «Esta técnica pone de manifiesto la presencia del agente patógeno en el paciente mediante la recogida de una muestra de su garganta. Puede detectar la presencia del virus y que se encuentra activo, pero sólo durante un período concreto: habitualmente desde el momento en el que alguien se infecta hasta que desarrolla inmunidad capaz de luchar contra el patógeno», explica Belén Barreiro.

El método empleado permite a Ingenasa desarrollar los tests sin tener en el laboratorio presencia del coronavirus
El método empleado permite a Ingenasa desarrollar los tests sin tener en el laboratorio presencia del coronavirus

La directora general de Ingenasa aclara que esa ventana de tiempo es variable, pero puede durar entre el quinto día desde el momento en que se infectó el paciente hasta los catorce días desde que se produjo el contagio. «En esos diez días el virus es detectable en el enfermo, suele coincidir con la aparición de los síntomas y es el momento en el que el individuo tiene mayor carga viral y es infectivo (tiene la capacidad de infectar a los que le rodean)».

Los otros dos tipos de pruebas se centran en la detección de los anticuerpos que el sistema inmunológico produce para luchar contra el virus. Son los denominados ensayos serológicos y se presentan en dos formatos, uno para realizar en laboratorio tras extraer una muestra de sangre del paciente, y otro conocido como test rápido que se puede realizar en cualquier sitio, incluso en el propio domicilio de la persona, siempre que la toma de muestras, en este caso en la nariz y la boca, la realice un profesional sanitario.

Los anticuerpos indican que alguien ha tenido contacto con el virus y lo ha superado: el sistema inmunológico ha sido suficientemente eficaz como para vencerlo. La cuestión que complica un poco las cosas es determinar cuándo empiezan a aparecer los anticuerpos para tener claro el margen de tiempo en el que se pueden detectar. Si se conociese con certeza el día 0 del contagio sería muy fácil, pero nunca se sabe cuándo se ha infectado el sujeto, la presencia del virus se determina a partir de la aparición de los síntomas. «Desde ese momento en que se manifiesta una sintomatología que apunta a la existencia del patógeno los anticuerpos pueden aparecer a partir del octavo día y, con certeza, a partir del día 15 o 16 el cien por cien de los pacientes que se recuperan tienen anticuerpos», afirma Belén Barreiro.

Fotografía versus película

La directora general de Ingenasa establece un símil que puede clarificar el propósito y la utilización de los distintos tipos de pruebas. «La PCR se realiza para determinar si un paciente está contagiado: es como realizar una fotografía y, si el virus aparece en ella, tienes la total certeza de que el organismo está infectado, no hay una prueba más fiable. En cambio los tests serológicos son como una película: si el sistema inmunológico ha generado anticuerpos, entonces está claro que el sujeto ha estado en contacto con el virus, sea o no asintomático. Te cuentan una historia: la persona ha tenido contacto con el patógeno y el sistema inmune ha reaccionado».

El personal de Ingenasa redujo el tiempo de desarrollo para obtener análisis serológicos de entre seis y nueve meses a sólo dos
El personal de Ingenasa redujo el tiempo de desarrollo para obtener análisis serológicos de entre seis y nueve meses a sólo dos

Durante los duros meses de marzo y abril, con la pandemia en su apogeo, no se aplicaron suficientes test a los pacientes infectados. La gente sufrió una sintomatología compatible con el coronavirus pero cuando llamaban al centro de salud les decían que se quedaran en casa y les daban la baja por COVID-19, pero sin hacerles un análisis de confirmación. «Para tener la certeza de que alguien ha padecido la patología hay que aplicar un ensayo de anticuerpos y, en general, la gente quiere saber si se contagió o no. Se perdieron la foto porque nadie la hizo en el momento en que presentaban los síntomas, pero tienen la película que te cuenta que efectivamente lo sufriste», señala gráficamente la directora general de Ingenasa.

Belén Barreiro explica que el desarrollo de los anticuerpos supone que el individuo se ha preparado frente al virus y se encuentra, en cierto modo, inmunizado. «En estos momentos no sabemos cuánto tiempo dura esa inmunidad, ni cuánto de inmune se está tras superar la infección. De hecho, aunque en principio se esté inmunizado, si el paciente tiene una carga viral tremenda, puede mostrar síntomas de estar infectado. Esas son las variables que aún no sé conocen del todo bien porque es una patología muy reciente. No obstante, a día de hoy, creemos que existe inmunidad, que es protectiva y que es duradera, al menos, durante seis meses», explica Barreiro.

Ingenasa está produciendo test serológicos y kits rápidos de antígenos. Su directora general aclara que también tienen capacidad para elaborar PCR, pero considera que este ámbito ya está bien cubierto por otras empresas nacionales. De su línea de producción sale semanalmente medio millón de ensayos de anticuerpos con soporte para laboratorio (denominados Elisa) y un millón de test rápidos al mes. En estos momentos, la demanda de este tipo de pruebas es grandísima porque se están haciendo en la mayor parte de los hospitales, en todos los laboratorios habituales de clínica humana y, con la desescalada, se empiezan a realizar en las empresas, interesadas en conocer el grado de protección que la inmunidad proporciona a su personal.

La compañía ubicada en Simancas se ha dirigido a las Consejerías de Sanidad de varias Comunidades Autónomas ofreciéndoles los test para que sean ellas quienes los adquieran para sus hospitales y centros de salud. «También estamos en contacto con laboratorios de análisis clínicos y con empresas de riesgos laborales, que con la desescalada están siendo requeridas en muchos casos para realizar este tipo de controles», comenta Barreiro. El coste de los análisis varía y depende mucho del nivel de consumo. «Estamos hablando en cualquier caso de cantidades razonables y asequibles; en general, nuestro producto en el mercado lo puedes encontrar desde los cuatro euros hasta los veintitantos. Eso es lo que vale el kit. Luego el laboratorio tiene que procesar las muestras, cocinarlas con los reactivos, hasta obtener un resultado», asegura Belén Barreiro.

La directora general de Ingenasa aclara que no sólo los centros de investigación hacen ciencia en España y reivindica el papel de las empresas que se dedican a ello. «Apoyar a este tipo de compañías es apostar por garantizar la salud en el futuro porque para poder enfrentarnos a riesgos como los que estamos viviendo hoy en día se necesitan conocimientos y gente suministrando armas para luchar contra este tipo de patologías y peligros», concluye Belén Barreiro.

 

Investigación sin presencia del COVID-19

El negocio fundamental de Ingenasa se basa en la producción y comercialización de tests diagnósticos para veterinaria, tanto para animales de compañía como de producción. Cuenta con una plantilla de 60 personas, la mitad dedicada a la producción industrial de los kits y la otra mitad a la investigación. Este importante departamento permite a la empresa participar en proyectos de investigación para clínica humana. «Cuando surgió el COVID-19 trabajábamos en un proyecto europeo, junto con diferentes partners, con el objetivo fundamental de desarrollar herramientas para luchar con potenciales enfermedades emergentes que puedan ocasionar una alerta sanitaria… y aparece este virus», expone Belén Barreiro.

De una plantilla de 60 personas la mitad forma parte del Departamento de Investigación
De una plantilla de 60 personas la mitad forma parte del Departamento de Investigación

La prontitud con que pudieron obtener parte de un gen del patógeno y la prioridad que suponía la situación les hizo ponerse a trabajar en los ensayos que ahora elaboran. «Procedimos a darnos de alta y gestionar los permisos para poder realizar diagnóstico de clínica humana. La gestión fue muy ágil gracias a la colaboración de la Agencia Española del Medicamento y a que tanto las instalaciones como los procesos de la compañía están muy bien diseñados y documentados».

Los procesos de desarrollo para obtener análisis serológicos pueden oscilar entre seis y nueve meses, más aún si las cosas se complican, pero en este caso lo consiguieron en menos de dos meses gracias «al esfuerzo bestial del personal de Ingenasa», reconoce su directora general.

Y todo ello sin que hubiera rastro del COVID-19 en su laboratorio. «Incorporamos un trocito de gen no infectivo del coronavirus en lo que denominamos organismos recombinantes (habitualmente bacterias o virus) para que fabriquen la proteína de ese patógeno. Es decir, producimos algo muy parecido al virus, proteínas que contienen el ácido nucléico del COVID-19, y que son reconocibles por el sistema inmunológico de las personas que han estado infectadas», aclara Belén Barreiro.

Luego se fabrican los reactivos con los que se diseñan los ensayos. «Los test diagnósticos se basan en el reconocimiento entre un agente patógeno y la inmunidad del organismo al que infecta. Cuando nuestro cuerpo entra en contacto con algo que puede agredirnos, nuestro sistema inmune reacciona para luchar contra ese atacante. Uno de los mecanismos de defensa más importante son las moléculas denominadas anticuerpos, que neutralizan a esos agresores cuando los reconocen. Esa capacidad súper específica de reconocer los patógenos es lo que nos permite desarrollar los test diagnósticos», explica la directora general de Ingenasa.

 

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El pequeño comercio resiste: Panorama de los negocios locales en plena crisis

Las calles de los barrios de San Blas-Canillejas recuperan, muy poco a poco, cierta normalidad con la apertura del pequeño comercio. Algunas tiendas han podido retomar el servicio, aunque muy condicionadas por las precauciones que deben adoptar. Bares y restaurantes levantan el cierre, de momento, para servir comidas para llevar.

El confinamiento ha traído consigo una importante caída del pequeño comercio. La crisis del coronavirus obligó a cerrar a los establecimientos que no fueran de primera necesidad y a adaptarse a las nuevas formas de consumo a aquellos que sí han podido seguir con las ventas. Observando cómo su actividad se resiente cada día desde hace años; cambios en los hábitos de consumo de la población, grandes superficies, compra online, etc., la situación provocada por la pandemia, en la que la salud sigue siendo prioridad, es otro duro golpe a este tipo de negocio.

Establecimientos como las fruterías, las carnicerías o las panaderías vieron vaciarse de gente las calles de los barrios siguiendo las recomendaciones de no salir de casa. Con el estado de alarma y el posterior decreto de la fase 0 de la desescalada, muchas de estas tiendas se han preocupado por garantizar y mejorar sus servicios, por ejemplo, suministrando pedidos a domicilio. Como ya es habitual, el pequeño comercio se sigue viendo en la necesidad de luchar para mantener su cuota de mercado.

Desde la presidencia de la Confederación Española del Comercio, se calcula que entre el 20% y el 50% del millón de comercios que hay en nuestro país no podrán reabrir la persiana porque tienen que seguir pagando los alquileres y sueldos sin vender nada y sin que lleguen las ayudas anunciadas.

El trato personal y el conocimiento de la clientela es un valor añadido de las tiendas de barrio
El trato personal y el conocimiento de la clientela es un valor añadido de las tiendas de barrio

En algunas comunidades autónomas, como es el caso de Madrid, no se cumplen los criterios sanitarios establecidos por el Ministerio de Sanidad para el paso a la fase 1 de la desescalada. Con ella se aprobará la apertura de terrazas a un 50% de su ocupación y la apertura generalizada de locales y establecimientos (excepto centros comerciales). Sin embargo, sí se han suavizado ciertas medidas como la posibilidad de que los comercios de menos de 400 metros cuadrados puedan abrir ya sin cita previa y cumpliendo las medidas de seguridad correspondientes. No obstante, en muchos casos los condicionantes preventivos supondrán la imposibilidad de retomar la actividad por poco productiva.

Organizarse para ser más fuertes

Este distrito y sus pequeños comerciantes conocen bien los cambios por los que han pasado a lo largo de los años las maneras de consumo de sus vecinos y cómo eso ha afectado al comercio barrial. Zonas cuyas calles siempre han sido características por la presencia de tiendas y bares, dotándolas de una vida social y vecinal poco usual en los tiempos que corren, han visto a unos cuantos echar el cierre y a otros tantos reducir sus ventas de manera notable. Es el caso de la calle Zumel, una vía peatonal que, en otro tiempo, fue una de las más importantes del comercio del barrio de Simancas y que ha perdido establecimientos y paseantes a cambio de casas de apuestas y viviendas particulares. Los vínculos sociales y la economía local se resienten en un panorama urbano que evoluciona a ritmo acelerado.

La crisis provocada por el COVID-19 ha traído consigo la actuación de diversas asociaciones que se han visto en la obligación de generar iniciativas para luchar por la sostenibilidad del pequeño comercio y los trabajadores autónomos. Desde la Asociación de Autónomos, Comerciantes, Emprendedores y Hostelería (ACEH), que conforman más de sesenta comerciantes y restauradores del distrito de San Blas-Canillejas, se está llevando una campaña de concienciación con la que se pretende recordar la importancia de hacer uso del comercio local. Bajo el lema “Piensa en grande, compra en el pequeño” han puesto en marcha un plan de difusión de la vuelta a la actividad que está teniendo lugar paulatinamente con las fases de la desescalada.

La crisis del coronavirus obligó a echar el cierre a muchas tiendas de barrio
La crisis del coronavirus obligó a echar el cierre a muchas tiendas de barrio

El presidente de la asociación, José E. Rubio, se lamenta por las pérdidas que ha sufrido el pequeño comercio a lo largo de los años y por las trabas que, según él, se han puesto al desarrollo del mismo. José cree importante, desde su posición, defender “la creación de empleo y el comercio justo y sostenible” y recuerda la necesidad de que se canalice la información “para que las ayudas se agilicen y lleguen a los más necesitados.”

Mirando a las asociaciones estatales de mayor peso en el sector de trabajadores autónomos, ATA, UPTA Y UATAE, un estudio realizado por la web de empleo Jobatus revela que se va a solicitar al Gobierno una ampliación de las garantías económicas por el cese de la actividad a todos los sectores que continúan cerrados o que obtengan una facturación inferior al 75% respecto a las previas al coronavirus.

En paralelo, las formas y tiempos de consumo cambian y toman fuerza iniciativas jóvenes para facilitar la vida a los consumidores en un momento en el que el contacto social se ha vuelto necesariamente escaso. Es el caso de WEBEL, una aplicación móvil cuya idea inicial surgió y se desarrolló en un trastero de la calle San Romualdo, en el barrio de Simancas.

Un proyecto que funciona desde septiembre de 2019 con el que los comerciantes pueden buscar clientes interesados en sus servicios a domicilio y viceversa a través del teléfono móvil y que toma más sentido con las necesidades que genera la actual situación. Carlos Estévez, del equipo de WEBEL, explica a esta revista que San Blas-Canillejas, además de ser un distrito con el que están “estrechamente unidos por ser donde empezó la plataforma” es también una de las zonas desde la que más servicios se piden: “Los servicios que más se solicitan en la zona son: limpieza, manitas, clases particulares y peluquería.”, asegura Carlos.

 

Las tiendas de proximidad se preocupan por ofrecer a sus clientes habituales un producto fresco y de calidad
Las tiendas de proximidad se preocupan por ofrecer a sus clientes habituales un producto fresco y de calidad

Las caras del comercio

El comercio son sus comerciantes y, en el caso del distrito de San Blas-Canillejas, muchos forman parte de la idiosincrasia de sus barrios. Trabajadores autónomos que llevan años desarrollando su actividad comercial en unas calles de cuya vida son juez y parte.

Manolo y su ferretería: veteranos en Simancas

Manolo cerró su ferretería en la calle Virgen de la Oliva el día 13 de marzo, con el anuncio del estado de alarma, y no volvió a abrirla hasta el 4 de mayo. Es uno de los veteranos de esta zona comercial; la Ferretería Manolo lleva en el barrio desde el año 58. Este comerciante es de los que prefiere no lamentarse demasiado por los días de inactividad que le ha causado la llegada del coronavirus. “Las consecuencias que esto ha tenido para mí son las mismas que para todo el mundo. Lo peor son las personas que han cogido el virus y los que se han ido al otro mundo. Y en lo que tiene que ver con la economía: en estos establecimientos pequeños cada vez la situación va a menos, se está viendo en todos los barrios que un comercio que cierra, no vuelve a abrir”, asegura.

La Ferretería Manolo lleva más de años suministrando sus productos a los vecinos
La Ferretería Manolo lleva más de años suministrando sus productos a los vecinos

Manolo es de los que sigue al frente de su negocio por puro placer; tiene 74 años y prefiere no jubilarse. En los primeros días de desescalada, ha notado como la rutina de trabajo es diferente a como era antes de que el COVID-19 llegara a nuestras vidas; el cierre de ciertos establecimientos comerciales le ha traído algo más de clientela: “Las grandes superficies están cerradas y también los chinos de García Noblejas, entonces la gente viene más. Pero van a ser los primeros días: luego la gente volverá a las zonas de ocio”, cuenta Manolo. Con la ferretería ya a pleno rendimiento, Manolo es de los que ha podido beneficiarse de las ayudas del Estado: “He solicitado una ayuda porque he estado estos dos meses cerrado y me la han concedido. Es una ayuda mínima, pero algo es algo.”

Manolo atiende a una clienta en su ferretería detrás de la mampara que ha colocado sobre el mostrador
Manolo atiende a una clienta en su ferretería detrás de la mampara que ha colocado sobre el mostrador

Juan y Yolanda: frutas, verduras y trabajo incansable

Muy cerca de Manolo están Juan y Yolanda al frente de Frutas y Verduras Juan. Hace veintitrés años que son parte del tejido comercial de la calle Virgen de la Oliva y, con el confinamiento, de los que se han mantenido abiertos, adaptando su venta a la situación y sirviendo frutas y verduras, sobre todo, a través del servicio a domicilio. “El 90% de lo que hemos hecho ha sido a través de llamadas. Nosotros hemos hecho pedidos a domicilio desde siempre, pero en estos días ha sido desbordamiento total porque la gente no podía salir”, asegura Juan.

Juan y Yolanda posan en el interior de su frutería
Juan y Yolanda en el interior de su frutería

Con la llegada de la desescalada, han notado un ligero cambio en esta dinámica. Los vecinos y vecinas empiezan a salir un poco más y las llamadas se han reducido, según Juan, a la mitad. En el caso de estos fruteros, han echado en falta que se les hayan facilitado medidas de protección desde las instituciones para poder trabajar bajo unos mínimos de seguridad: “En el mercado nada más que han puesto unos chicos con un bote de gel para que te desinfectes. Pero no nos han dado nada más: ni una mascarilla, ni nada. En la tienda nos hemos apañado con nuestras propias mascarillas y hemos comprado botes de desinfección y lejía para desinfectar todo.”

Nines y su pan: dos indispensables de Amposta

Nines se ha coordinado con otros comercios cercanos para hacer entregas a domicilio durante el confinamiento
Nines se ha coordinado con otros comercios cercanos para hacer entregas a domicilio durante el confinamiento

Nines lleva dos años en la panadería que regenta en Amposta aunque es del distrito, como se suele decir, de toda la vida. Nació y se crio en Arcos de Jalón y conoce y es conocida por buena parte de los clientes de la zona. Es otra de las comerciantes que se ha mantenido abierta a pesar del estado de alarma y que ha visto su actividad comercial modificada desde el momento en que se pide a la población salir solo para lo imprescindible. “La manera de comprar ha sido distinta. Más clientes, porque cerraron los centros comerciales, también más jaleo y más agobio, pero los clientes de siempre han estado en casa, porque eran las personas más mayores”, afirma Nines. Igual que la Frutería Juan, Nines se ha valido de la entrega a domicilio en muchos casos.

Ella ha trabajado en conjunto con otros comercios de los alrededores, como la frutería o la carnicería, para hacer entregas conjuntas. A pesar del estrés que genera esta nueva situación, ella no se olvida de que muchas de las gentes del barrio lo están pasando mal y se ha preocupado, sobre todo, por los niños que han visitado la panadería con sus familiares. “He intentado que a los niños no les falte algún detalle, un bollo o unas chucherías, que nosotros, los adultos, lo vemos innecesario, pero para ellos es un mundo, les hace mucha ilusión. En estos momentos no hay y, como no hay, sus padres gastan sólo en lo necesario”, asegura la panadera. Además, Nines ha decidido volver a la antigua costumbre de fiar, a sabiendas de que muchas de las personas que van a comprar han perdido sus empleos y no han cobrado aún las ayudas que esperan.

Como Manolo, esta panadera percibe que la normalidad está a la vuelta de la esquina y que aquellos que se habían acercado a su establecimiento por la imposibilidad de ir a centros comerciales dejarán de hacerlo en cuanto puedan. Pero esto no le preocupa porque para ella es importante que recuperemos la vida tal y como era antes del coronavirus: “Me gustaría que todo fuera normal; que la gente pueda ir a comprar donde sea, sin tener miedo y sin sentir la obligación de comprar en el comercio pequeño. Hay mucha gente que no está acostumbrada y sigue siendo más caro porque el comercio pequeño no puede abaratar muchas cosas y en estos momentos no hay dinero”, concluye Nines.

Los primeros diez días desde que Jesús volvió a abrir la Peluquería Simancas no tenía hueco en la lista de espera
Los primeros diez días desde que Jesús volvió a abrir la Peluquería Simancas no tenía hueco en la lista de espera

Jesús el peluquero: clientela fiel

Las peluquerías son uno de esos negocios que han pasado de cero a cien en un abrir y cerrar de ojos. La necesidad de arreglarse el pelo no ha desaparecido y después de tanto tiempo en casa, eran muchas personas las que no podían esperar más para ponerse la cabellera a punto. Lo sabe bien Jesús, regente de la Peluquería Simancas, que cerró su negocio el 14 de marzo y con la reapertura, el pasado 4 de mayo, ha recuperado de golpe la actividad. “En la primera semana y media no tenía hueco en las listas de espera; era muchísima gente. Ahora ya atendemos como solía ser”, cuenta el peluquero. Mientras tenía cerrada la peluquería, ha contado con ayudas económicas: “No ha sido gran cosa”, afirma, pero le sirve para mantenerse optimista de cara al futuro más próximo: “Sé que va a ser jodido, pero yo soy muy optimista. Aunque lo veo mal, hay que tener fe y hay que ir a por todas; es lo que hay.”

 

Sara Luque Olaya

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COVID-19 la tormenta perfecta, ¿qué hicimos mal en España?

Que el coronavirus era un tsunami imparable lo hemos aprendido en las últimas semanas con la constación de que, además de causar estragos dentro de nuestras fronteras, también lo ha hecho en otros grandes países occidentales como Francia, EEUU o Inglaterra. Sin embargo, naciones de nuestro entorno, que por infraestructuras y cuestiones demográficas deberían haber estado igual de expuestas que nosotros—caso de Grecia, Portugal o Croacia—no lo han sufrido igual. ¿Qué hemos hecho mal?

El mayor error que cometió España, probablemente, fue no darle importancia a los precedentes previos ocurridos en otros países como China e Italia. Y no activar el sistema de alerta epidemiológico pensando que el coronavirus no llegaría a nuestro país pese a contar con informes internacionales sólidos. Como el emitido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 30 de enero, que advertía de la gravedad del nuevo coronavirus, o el del Centro Europeo de Prevención de Enfermedades, que recomendaba el distanciamiento social a principios de marzo. Mientras tanto el portavoz del Ministerio de Sanidad en esta crisis, Fernando Simón, aseguraba a los ciudadanos que «España solo tendrá un puñado de casos».

Una consecuencia de subestimar el virus fue la falta de abastecimiento del material de los sanitarios
Una consecuencia de subestimar el virus fue la falta de abastecimiento del material de los sanitarios

Una posible explicación a este exceso de confianza podría deberse al mal recuerdo que dejó el caso de la gripe A en España en 2009. Entonces, ante una alarma similar de pandemia provocado por esa gripe, se compraron más de 35 millones de vacunas que finalmente no fueron necesarias, desperdiciando 260 millones de euros en plena crisis económica. A esto hay que unirle el resto de las distintas alarmas de pandemia que acabaron diluyéndose y quedando afortunadamente en un susto o en una especie de “cuento del lobo”. Como ocurrió con el Ébola en 2014 o el anterior SARS COV-1 en 2003, que solo afectó Asia y fue lo que debieron pensar muchos expertos de occidente que acabaría ocurriendo con este virus. Digamos que con estos antecedentes se pasó de la sobrerreacción con la gripe A  a la infra-reacción con el COVID-19.

Falta de preparación

Las consecuencias de subestimar el virus y no dar peso a lo que ocurría en nuestro alrededor derivó en que el coronavirus llegara a España sin que el país estuviera preparado: sin un plan específico de detección y contención de la epidemia; sin respiradores; sin material sanitario protector y sin un trabajo previo de concienciación sobre la necesidad del distanciamiento social como principal arma para detener la cadena de contagios. La pregunta del millón es si nadie del comité de expertos del Gobierno lo vio venir. Algo que se antoja difícil de asimilar, más si cabe cuando el Ejecutivo recibió como ya hemos dicho, reiterados avisos de la OMS y la UE alertando del peligro.

La falta de laboratorios preparados y de personal especializado para realizar las pruebas de PCR se convirtieron en el gran problema inicial para detectar a tiempo el virus
La falta de laboratorios preparados y de personal especializado para realizar las pruebas de PCR se convirtieron en el gran problema inicial para detectar a tiempo el virus

Al exceso de confianza hay que añadir la enorme falta de medios y de personal cualificado para identificar el virus. España carecía de una importante preparación logística y humana para combatir el COVID-19. Según la científica Ángela Bernardo la falta de laboratorios preparados y de personal especializado para realizar las pruebas de PCR se convirtieron en el gran problema inicial para detectar a tiempo el virus. Estas carencias obligaron al Gobierno a restringir de forma considerable los criterios para la realización de pruebas de laboratorio. Lo que supuso que tanto los pacientes con síntomas leves como los asintomáticos quedaran fuera de los registros sanitarios desde el inicio real de la epidemia. Provocando que siguieran contagiando a otras personas de forma inconsciente e imposibilitando a su vez cualquier seguimiento del virus cuando comenzó a darse la transmisión comunitaria en España. Lo que derivó en que las autoridades sanitarias no se dieran cuenta hasta varias semanas después cuando ya era demasiado tarde. La detección y rastreo de los contactos en los casos leves y en los asintomáticos en esta primeras fases de la epidemia era vital para que ésta no estallara y poder trazar un mapa real de los focos de contagio.

A los criterios restringidos del Gobierno para la realización de test hay sumarle las características del propio virus, que han hecho de su contención una auténtica odisea.

En primer lugar, su largo periodo de incubación tras el contagio, que oscila entre los 5 y 14 días hasta que aparecen los primeros síntomas.

En segundo lugar, los cuadros de clínicas similares al COVID-19, como la gripe estacional común que también reporta fiebre, tos fuerte y dificultad respiratoria. Y los resfriados en los casos más leves. Estas similitudes entre coronavirus, gripe común y un simple catarro, provocaron una psicosis social que colapsaron las urgencias de los hospitales, o en su defecto el extremo contrario, dando con personas portadoras del virus que hacían vida normal sin saberlo.

Tercero, su elevada tasa de contagio, tres veces más virulenta que la de la gripe estacional común, es decir, que cada persona infectada por coronavirus, puede a su vez contagiar a otras  tres personas de media.

Y en cuarto lugar, los asintomáticos: personas que no muestran síntomas mientras cursan la enfermedad y que se han convertido en la pesadilla de esta pandemia. Esta circunstancia provocó desde el primer momento que cientos de personas en nuestro país expandieran el virus con cada tos y cada estornudo sin saberlo.

No activar a tiempo el sistema de alerta epidemiológico, pese a contar con informes internacionales, ha sido determinante en la expansión de la pandemia en España
No activar a tiempo el sistema de alerta epidemiológico, pese a contar con informes internacionales, ha sido determinante en la expansión de la pandemia en España

El exceso de confianza, la falta de preparación y las características especiales del virus fueron la tormenta perfecta y los principales responsables de que el COVID-19 estallara con tanta virulencia en nuestro país. Están en estudio otras variables posibles a nivel internacional que también podrían influir en que el virus se cebe más en unos países que en otros: demografía, envejecimiento poblacional, se habla incluso de componentes genéticos proclives… Pero ante la falta de conclusiones claras, parece que el factor determinante para la expansión del virus es la velocidad de respuesta que tengan los diferentes gobiernos a la hora de contenerlo.

Javier Sánchez

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Primeras secuelas del coronavirus

PsicologíaYa hemos vivido dos meses de confinamiento y podemos empezar a pensar en cómo recomponernos a partir de ahora, pero no debemos olvidar a todas las personas que no podrán hacerlo. Si el sufrimiento por la pérdida de alguien cercano ya es un sentimiento desgarrador e inconsolable, este se agudiza cuando nos quitan la posibilidad de darles el último adiós.

Uno de los factores que facilitan la aceptación de una pérdida es poder habernos despedido, y la ausencia de este gesto puede contribuir a que se tarde más en aceptar o que se esté peor durante el proceso. Su marcha duele y tenemos derecho a estar rabiosos, enfadados y tristes. Pero para mantenernos nosotros lo mejor posible, tendremos que aceptar que se han ido (cuando estemos preparados para ello) y continuar con nuestro camino, apoyándonos en todos aquellos que nos hagan estar bien.

Los familiares de fallecidos no son los únicos que van a necesitar apoyo psicológico para superar todo lo que la situación nos ha dejado. Uno de los colectivos que más estrés y cansancio mental han sufrido durante estas semanas ha sido el de los sanitarios. No sólo por el contacto directo con una enfermedad (en eso consiste su profesión), sino por las condiciones en las que han tenido que hacerlo. Saliendo de casa únicamente para enfrentarse desprotegidos ante un enemigo invisible. Sin posibilidad de descansar, desconectar mentalmente o abrazarse y decir que todo saldrá bien. Se han visto sometidos a un trabajo inhumano cuando ellos son personas, con mucha vocación por ayudar, pero con los límites físicos y emocionales de cualquiera.

Crespón negro en la Puerta de Alcalá por los fallecidos a causa del Covid-19
Crespón negro en la Puerta de Alcalá por los fallecidos a causa del Covid-19

Incluso la población general ha padecido problemas de ansiedad derivados del confinamiento. Han sido frecuentes los problemas para dormir, las pesadillas o sueños extraños, la irritabilidad, los problemas de concentración o la falta de ilusión por actividades que antes nos apetecía hacer, entre otros. Esto nos recuerda que distintos colectivos deben atender a su estado emocional para dejarse cuidar si lo necesitan, a fin de estar razonablemente bien para construir este nuevo presente ahora que estamos intentando recobrar la normalidad. Para ello se han habilitado diferentes recursos psicológicos, con el fin de dar servicio a todas las necesidades que están surgiendo a raíz del coronavirus.

Por otro lado, tras casi dos meses de confinamiento, por fin hemos podido volver a pisar la calle. Sin embargo, no todo el mundo ha recibido tan bien esta noticia. Es posible que recientemente hayas escuchado el fenómeno del “síndrome de la cabaña” como concepto que refiere el miedo a salir de casa. Como profesional de la salud debo aclarar un par de cuestiones al respecto. Según su definición, un síndrome es el conjunto de síntomas provocados por una enfermedad. Por ejemplo, el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) es el conjunto de síntomas provocado por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

Dato curioso: el VIH también es un virus de origen animal (primates) que empezó a propagarse entre humanos hace casi un siglo. Volviendo al “síndrome de la cabaña”, lo evidente es que no hay ninguna enfermedad que cause el miedo a salir a la calle. Es cierto que hay un virus y que, por miedo a él, cierta gente no quiere salir. Pero ¿dónde hay un síndrome ahí? Profesionalmente creo que este término no ayuda a explicar mejor el fenómeno y solo aumenta la inquietud ante una nueva enfermedad, por lo que desaconsejo su uso. No difiere sustancialmente de una agorafobia y ya ha ocurrido antes en personas que están mucho tiempo encamados por una operación (pero jamás se llamó síndrome).

Precaución sí, miedo no

El miedo es una emoción y como tal es informativa. Indica a nuestro cuerpo que está ante una situación que genera incertidumbre o que representa un posible peligro (que no siempre es objetivo). Tener miedo a morir por una picadura de escorpión es normal porque hay un riesgo real, pero los payasos no suponen un peligro objetivo para nuestra vida. Aun así, existen ambos tipos de miedo y la emoción en sí misma no es negativa.

La precaución no debe impedir que poco a poco volvamos a hacer nuestra vida
La precaución no debe impedir que poco a poco volvamos a hacer nuestra vida

Lo negativo es encasillar a la gente como enferma de algún síndrome por tener una reacción normal ante una situación extraña. Es totalmente comprensible que después de mucho tiempo sin salir de casa y con un virus expandiéndose por todas partes, las personas quieran tener precaución. Pero esa precaución no debe impedirnos hacer nuestra vida y salir de casa. Hay que salir a esa panadería o final de la calle, para que no nos paralice el miedo, porque entonces sí nos encontraríamos con un problema real.

Por último, quiero hacer una reflexión sobre un tema controvertido durante estos días: las peluquerías. Sin posibilidad de pronunciarme sobre su necesidad o no en un estado de alarma, sí quiero reparar en lo que suponen para mucha gente: la única fuente de contacto físico que han tenido en mucho tiempo. Y es que el hecho de reducir el contacto social implica necesariamente que nos toquemos menos, lo cual choca mucho con la naturaleza social del ser humano y más en un país del sur de Europa como es España, en el que el contacto físico y la cercanía son un signo de identidad cultural. Echamos de menos muchas cosas, especialmente los abrazos, así que espero que podamos recuperarlos pronto, especialmente los largos, los de verdad.

Daniel Pérez

Psicólogo graduado por la Universidad Autónoma de Madrid,
actualmente cursa el Máster en Psicología General Sanitaria en la Universidad Alfonso X el Sabio.
 Sus pasiones profesionales son la práctica clínica,
la investigación y la divulgación de la Psicología para acercársela a la gente.

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Altruismo frente al COVID-19

El altruismo y las ganas de ayudar a quienes peor lo están pasando por culpa del coronavirus no cesan en medio de la crisis. Sirvan como ejemplo algunas iniciativas puestas en marcha o desarrolladas en el distrito durante el mes de abril.

El Atlético de Madrid cede las cocinas del Wanda Metropolitano

La Comunidad de Madrid y el Club Atlético de Madrid han suscrito un convenio que permitirá utilizar las cocinas del estadio Wanda Metropolitano para preparar comidas destinadas a familias en situación de vulnerabilidad. De esta manera se pretende canalizar el ofrecimiento desinteresado de muchas empresas de restauración al Gobierno regional para cocinar alimentos saludables que lleguen a la mesa de gente que no atraviesa un buen momento.

La unidad central de producción de las instalaciones tiene una capacidad de elaboración que va desde mil a 50.000 menús diarios. Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, se ha dirigido a los restauradores y trabajadores del sector de la alimentación para poner en su conocimiento que este gran equipamiento esta disponible para ofrecer a la ciudadanía necesitada una solución excepcional. El club deportivo cede, además de las instalaciones, su personal, “cocineros de primera”, aclara Díaz Ayuso, que ha agradecido la solidaridad del deporte madrileño. La jefa del Ejecutivo regional asegura también que es digna de admiración la disposición del club rojiblanco a la hora de ceder sus instalaciones y ha reconocido “su entrega y sacrificio así como su forma de afrontar siempre cada batalla. Están siempre en los momentos alegres pero también en las situaciones complicadas”, ha añadido la presidenta.

La campaña lanzada por Solidaridad Obrera para recaudar fondosLa cocina central del Wanda Metropolitano, localizada en el lateral oeste del estadio, permite preparar los alimentos en caliente, tanto en hornos como en planchas o freidoras, y pasar inmediatamente a la zona de abatimiento para enfriarlos o congelarnos sin necesidad de aditivos ni conservantes y envasarlos al vacío con todas las garantías de salubridad. Con este sistema se pueden mover grandes volúmenes de alimentos con cierta rapidez. El recinto cuenta en total con siete cocinas, 22 hornos de gran capacidad industrial y 3.800 metros cúbicos de almacenes con zona de seco y frío.

La Consejería de Sanidad, a través de la Dirección General de Inspección y Ordenación Sanitaria, está coordinando todas las donaciones y ofrecimientos por parte de entidades y particulares que está recibiendo la Comunidad de Madrid desde que se inició la crisis del COVID-19. Hasta el momento, se han alcanzado 1.855 ofrecimientos relacionados con todo tipo de áreas, desde material sanitario a infraestructuras. En alimentación, han colaborado más de cien entidades.

Fondos para la Plataforma de Parados San Blas-Canillejas

El sindicato Solidaridad Obrera ha emprendido una campaña de recaudación de fondos para la Plataforma de Parados de San Blas-Canillejas con el fin de adquirir alimentos, productos de higiene y medicamentos destinados a personas especialmente necesitadas. La sección sindical de Metro de Madrid empezó recaudando los diez euros mensuales que la dirección entregó a los trabajadores para que adquirieran mascarillas, guantes y gel hidroalcohólico, en su opinión “una burla”. Desde el sindicato hacen un “llamamiento al resto de trabajadores y trabajadoras que aún puedan aportar algo para hacer efectiva su solidaridad con las compañeras y compañeros que peor lo están pasando”.

En opinión del sindicato, “ya antes de la pandemia un sector importante de la clase obrera estaba en una situación de abierta emergencia humanitaria: desempleados, personas dependientes, trabajadores informales (servicio doméstico, venta ambulante, tiempo parcial indeseado, pequeñas “ñapas”, trabajo sexual, etc.), migrantes sin documentación y quienes, aún teniendo un empleo, no consiguen con su sueldo superar el umbral de la pobreza”.

La Plataforma de Trabajadores en Paro de San Blas Canillejas reparte paquetes de comida de urgencia en los domicilios de las familias más vulnerables y traslada en todo momento sus reivindicaciones ante la Junta Municipal “porque hay familias que no pueden resistir más tiempo”, en palabras de Aurelio Villanueva, miembro de la Plataforma.

Carrera popular en casa

Las carreras de barrio animaron a correr en casaLa Unión de Carreras de Barrio de Madrid (UCBM) organizó el 15 de abril la I Marcha Corro en Casa por los Barrios de Madrid, una prueba virtual para recaudar dinero con el que adquirir material sanitario de protección para hospitales públicos. Coherente con el carácter social, altruista y sin ánimo de lucro de las competiciones que impulsa a lo largo del año, la UCBM puso a la venta dorsales solidarios en Internet que se podían adquirir por cinco euros. Entre los integrantes de esta entidad se encuentra la Agrupación Deportiva Capoca, organizadora del Trofeo José Cano—la Carrera Popular de Canillejas—y la Carrera Nocturna de Canillejas.

Asociaciones vecinales y clubes deportivos que organizan una quincena de carreras populares invitaron a los corredores de Madrid a participar en la prueba, sumando “un pequeño grano de arena” para enfrentarse a la actual emergencia sanitaria. Todo el dinero recaudado se aportó a una cuenta del Ayuntamiento de Madrid destinada a donaciones para hacer frente al COVID-19, un paso previo a su llegada a los hospitales públicos de la región en forma de material de protección para sus profesionales, la primera línea de lucha contra el virus.

La carrera tenía dos convocatorias, por la mañana a las 11:00 horas y por la tarde a las 19:00 horas, y contaba con el soporte a distancia de un vídeo que la organización emitió en sus redes sociales emulando una carrera de barrio para que los corredores en casa se sintieran más acompañados. Entre todos los participantes, la organización sorteó un dorsal de la próxima edición de todas las carreras de barrio de la UCBM.

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Luces en la oscuridad desde el colegio Valle Inclán

Cerró sus puertas a los escolares cuando se decretó el estado de alarma y casi de inmediato tuvo que volver a abrirlas para echar una mano a familias que lo están pasando muy mal. En el colegio Valle Inclán se reparte comida para que cada día de la semana puedan comer unas 700 personas.

Como directora del CEIP Ramón María del Valle Inclán, Nuria Hernández está acostumbrada a buscarse la vida para obtener recursos para el colegio, el profesorado y sus alumnos. Con la irrupción del COVID-19 en nuestras vidas ha tenido que ir más allá porque muchas familias se acercaban al centro diciéndole que lo estaban pasando mal. “Empecé a moverme para ver cómo podíamos conseguir ayuda y me facilitaron un correo electrónico que resultó ser de una asesora del alcalde. A las dos horas de enviarle un mensaje me llamó para preguntar qué necesitaba y dos horas después era Diego Sandoval el que se ponía en contacto para ver cómo concretar la ayuda”, comenta Nuria.

El colegio Valle Inclán se abre martes y viernes para la entrega de comida
El colegio Valle Inclán se abre martes y viernes para la entrega de comida

Los tres hermanos Sandoval, Mario, Rafael y Diego, se habían ofrecido al ayuntamiento por si podían echar una mano de alguna manera. Tuvieron que cerrar su restaurante Coque cuando se decretó el confinamiento y proponer un ERTE para la plantilla, pero decidieron cambiar su cocina, reconocida con dos Estrellas Michelin, por platos sencillos y guisos para gente necesitada.

Lo que empezó siendo una entrega de comida para una treintena de familias y unas 140 personas enseguida creció hasta las 280 raciones. “Las dificultades económicas sobrevenidas del confinamiento: parón de la actividad, cierre de empresas, expedientes de regulación temporal de empleo, han aumentado de manera exponencial la demanda de ayuda”, advierte Nuria. Por ese motivo, en paralelo, y dado que más gente necesitada continúa acudiendo al colegio Ramón María del Valle Inclán, por poner un ejemplo, el último viernes de abril se apuntaron 35 familias más, Nuria ha acordado con la Fundación CESAL la entrega de más de 400 raciones diarias que la ONG y World Central Kitchen preparan en las cocinas de la Escuela de Hostelería ubicadas en el Mercado Municipal de Santa Eugenia.

En el Valle Inclán se habilitan los dos accesos que tiene el centro. Por la parte posterior, más amplia porque da a patio del colegio, se entregan cada día las más de 400 raciones que proceden del mercado de Santa Eugenia: menús empaquetados en bolsa de papel que contienen un táper con comida y fruta. Por la entrada delantera, los martes y viernes se reparte la comida del Coque para 3 y 4 días a aquellas familias demandantes de ayuda cuando el ayuntamiento la puso en contacto con los hermanos Sandoval. De este modo se puede llevar un control. “Cada familia tiene un número de orden asignado y vamos tachando de la lista según van recogiendo las provisiones. A la gente nueva que va llegando y no figura en ese listado, les tomamos los datos para incorporarles”, aclara Nuria.

Además de las comidas elaboradas, en el Valle Inclán también se reparten otro tipo de productos; por ejemplo, los martes hay entrega de leche para bebé y pañales aportados por empresas y adquiridos mediante los donativos aportados en una cuenta que se ha abierto a tal efecto, y los viernes se proporcionan yogures y leche normal. El Ayuntamiento, el Banco de Alimentos, Dodot y Lactalis son algunas entidades que están ayudando en esa tarea. En la parte logística, el Grupo Concertante Talía, también vecino del distrito, le ha prestado a Nuria su furgoneta para poder cargar y trasladar los lotes de comida. “Me dejaron las llaves del vehículo todo el tiempo que lo necesitemos”, destaca la directora del Valle Inclán.

Mario Sandoval delante de la furgoneta aportada por el Grupo Concertante Talía
Mario Sandoval delante de la furgoneta aportada por el Grupo Concertante Talía

Nuria se muestra muy preocupada por el futuro inmediato porque las necesidades crecen y la crisis va para largo. Los Sandoval ya le han asegurado que los tendrá a su lado mientras dure el estado de alarma. “Ellos están al máximo de lo que pueden aportar, no dan abasto, piden a sus proveedores que les regalen alimentos e incluso compran género de su propio bolsillo”, comenta. La directora del Valle Inclán deja una reflexión: “los números acabarán siendo insostenibles y tendremos que encontrar una manera de articular la ayuda, ¿cómo lo haremos cuando no alcance para todos los que lo necesiten? Aunque no sea mi responsabilidad directa, con la gente que viene a recoger comida se crean vínculos, estableces contacto y ponemos cara a quien sabemos que no tiene absolutamente nada, ¿qué va a ser de ellos si no llegamos?”.

Ayudantes y demandantes

Los voluntarios y los hermanos Sandoval preparando menús en el Coque
Los voluntarios y los hermanos Sandoval preparando menús en el Coque

Nuria Hernández no está sola en el compromiso solidario que ha asumido con quienes más lo necesitan en las actuales circunstancias. Vinculados al Valle Inclán están mano a mano la trabajadora social del equipo de orientación, el dueño de la empresa que se ocupa del comedor, la cocinera y la mamá de una antigua alumna, fue a pedir ayuda siempre y cuando ella pudiera echar una mano. También la directora del CEIP República de Chile, Arancha, y un grupo de amigos de Nuria forman parte del grupo de trabajo. Además, “estamos coordinados con los directores de otros colegios del distrito y con entidades como el Espacio Vecinal Montamarta o la Plataforma de Trabajadores en Paro de San Blas-Canillejas”, destaca Nuria.

En cuanto al perfil de los demandantes, la directora del colegio aclara que son familias del barrio y que muchas de ellas nunca han necesitado ayuda de Servicios Sociales, pero con esta crisis se han quedado sin nada. “La gente lo está pasando muy mal. No les alcanza con la renta mínima de inserción de 400 euros. Pero también hay mucha gente sin papeles que ya detectamos que había llegado en enero y febrero y se han encontrado con esta situación a cero.  Tomamos sus datos y los pasamos a Servicios Sociales”, concluye la directora del Valle Inclán.

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Liberadas veinte personas hacinadas en un local insalubre

Agentes del Cuerpo Nacional de Policía liberan a veinte personas hacinadas en un restaurante en condiciones infrahumanas y detienen a la propietaria del negocio y al dueño del inmueble. Obligaban a las víctimas a abonar 400 euros al mes por malvivir en espacios reducidos y les amenazaban si no podían pagar.  

Miserable es el adjetivo que define el estado en que vivían el confinamiento veinte personas amontonadas en un restaurante cerrado del distrito. También es el calificativo que puede aplicarse a la condición humana de los dos detenidos por aprovecharse de la indefensa situación de los liberados por la Policía Nacional.

Las víctimas, entre las que se encontraban dos bebés menores de un año de edad, eran personas de diversas nacionalidades: España, Bangladesh, Colombia, Filipinas, Honduras, Perú, Portugal y Venezuela que habitaban espacios compartimentados de apenas un metro y medio de largo por 400 euros al mes.

Cuando no podían hacer frente al pago exigido eran sometidas a coacciones, impidiéndoles el acceso a servicios básicos, obligándoles a dormir en espacios aún más reducidos e incluso les amenazaban con contagiarles el virus COVID-19. Se ha detenido a dos personas, la propietaria del restaurante y el dueño del inmueble, a los que se atribuyen delitos de favorecimiento de la inmigración irregular, coacciones y delito contra la salud pública.

Las pesquisas se iniciaron cuando los agentes detectaron que en el interior de un restaurante, que había cesado su actividad comercial, podrían estar alojadas varías personas sin hogar en condiciones de hacinamiento e insalubridad. Por este motivo los investigadores elaboraron un dispositivo para realizar una inspección en el interior del establecimiento. Los policías detectaron que las víctimas vivían en condiciones insalubres, hacinadas en espacios muy reducidos y no aptos para la habitabilidad. Los responsables habían instalado colchones en la barra del bar, en la cocina bajo la campana extractora o en el patio trasero, separando cada “estancia” por cartones o plásticos.

Liberadas veinte personas hacinadas en un local insalubre

Las investigaciones permitieron averiguar que la propietaria del negocio, una vez cesada su actividad comercial, arrendó pequeños espacios a personas con dificultades económicas por 400 euros al mes. También detectaron que en el caso de que alguna de las víctimas no pudiera efectuar el pago íntegro del alquiler, les impedía el acceso a los suministros básicos y les trasladaba a espacios aún más reducidos como pequeños aseos o incluso a una cámara frigorífica. Además, para amedrentar aún más a las víctimas, manifestaba ser portadora del COVID-19 y tosía y estornudaba sobre los platos y otros enseres cuando se encontraban en la hora de la comida.

Liberadas veinte personas hacinadas en un local insalubre

Tras identificar y localizar a la propietaria del restaurante, los agentes la arrestaron como presunta responsable de los delitos de favorecimiento de la inmigración ilegal, coacciones y un delito contra la salud pública. Así mismo, gestiones posteriores permitieron detectar que el propietario del inmueble era conocedor de las prácticas de la arrestada, por lo que también fue detenido como presunto autor de un delito de favorecimiento de la inmigración irregular. Las investigaciones continúan abiertas ya que no se descarta la existencia de otras personas implicadas debido a que alguna de las víctimas se encontraba empadronada en el local del negocio de hostelería.

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Reyerta a degüello

El ilícito del restaurante no ha sido el único acontecimiento transcurrido en el distrito que requirió la actuación de patrullas de la Policía Nacional en los últimos días de abril. Un hombre de 39 años resultó herido de gravedad tras ser apuñalado durante una reyerta ocurrida en su domicilio, un piso del número 35 de la calle Boltaña. Los vecinos alertaron a Emergencias y denunciaron que se estaba produciendo una violenta reyerta.

Liberadas veinte personas hacinadas en un local insalubre

Al llegar los agentes de la Policía Nacional encontraron a un hombre herido con un corte profundo en el cuello y que había perdido mucha sangre, aunque se mantenía consciente. Sanitarios del Summa 112 atendieron y estabilizaron a la víctima antes de trasladarla al Hospital Ramón y Cajal, donde ingresó en estado grave. Apenas unos días después, agentes de gentes del Cuerpo Nacional de Policía de la Comisaría de San Blas-Canillejas arrestaron al presunto autor del apuñalamiento, que fue puesto a disposición judicial y posteriormente ingresó en prisión preventiva acusado de tentativa de homicidio.

Liberadas veinte personas hacinadas en un local insalubre

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Tiempo de dar lo mejor

Este virus lo paramos unidos

El COVID-19 ha llegado para quedarse. Con su brutalidad nos ha asestado un inesperado golpe para el que no estábamos preparados. Más de 1.300 muertos en nuestro distrito por coronavirus desde que supimos que se propagaba entre nosotros. Ese, sin duda, es el dato más dramático, pero la conmoción se acrecienta si tenemos en cuenta las circunstancias que rodean los fallecimientos: sin familiares cerca por precaución y sin un merecido acto de despedida y recuerdo.

La pandemia, decreto de alarma mediante, nos ha obligado a confinarnos en las casas, ha motivado el cierre de comercios, empresas y la pérdida de puestos de trabajo, nos ha impuesto la limitación de movimientos y la toma de medidas preventivas ajenas a nuestra idiosincrasia: distanciamiento social, utilización de guantes y mascarillas para caminar por la calle o hacer la compra; incluso hasta condiciona los contenidos de los medios de comunicación, incluido el nuestro.

Madrid

Parece claro que los usos y costumbres no volverán a ser exactamente igual que antes de la expansión del coronavirus.

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Pero el COVID-19 también pone de manifiesto que, cuanto mayor es el enemigo y el reto que plantea, más oportunidades nos ofrece de sacar lo mejor de nosotros mismos para hacerle frente. Empezando por el personal sanitario, que se está dejando la salud (38.000 contagiados), cuando no la vida, por los enfermos, muchas veces sin la protección mínima que requiere su trabajo, y terminando por el último de los profesionales catalogados como esenciales, como nosotros, que no hemos dejado el puesto en ningún momento, a pesar del riesgo latente que corre cada jornada.

La solidaridad, la toma de conciencia, la asunción de responsabilidades que en principio no corresponden también se abren paso en estos difíciles momentos. En esta edición de la Página del Distrito hay buenos ejemplos. Todos debemos dar el máximo para estar a la altura de quienes han pagado con la vida esta crisis, de quienes pasan cada día con angustia y de aquellos que se sufren y se ven más directamente afectados por la penosa coyuntura económica que deja tras de sí el rastro del COVID-19.

Página del Distrito

Nosotros, como medio informativo de proximidad para todos los vecinos de San Blas-Canillejas, trataremos de no faltar a nuestra cita mensual con nuestros lectores. En esta ocasión, por primera vez en la humilde pero longeva historia de Página del Distrito, no hemos podido editar la revista en papel. Aún así, hemos potenciado y triplicado nuestra difusión en la web y las redes sociales tratando de aportar esperanza a través de la información, tanto para nuestros lectores como para muchos de nuestros modestos anunciantes.

Aquí y ahora ratificamos nuestro compromiso con nuestros lectores y anunciantes para reflejar en nuestras páginas—bien sea en papel, bien en digital—todas aquellas iniciativas de interés y relevantes que surjan en nuestros barrios, tal y como llevamos haciendo desde hace más de 23 años.

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Los grandes damnificados por el COVID-19

Residencias de ancianos y centros para personas dependientes son lugares donde el paso del COVID-19 ha dejado su rastro más brutal. En distinto grado y de diferente modo, sus usuarios—sanitarios y cuidadores incluidos—son colectivos que se han visto especialmente afectados por esta cruel pandemia.

Apenas 1.500 metros separan la Residencia de Mayores Adolfo Suárez y la Residencia Cepri La Peineta para personas con discapacidad intelectual por trastornos del espectro autista. Cinco minutos en coche y quince caminando. Por desgracia, desde un punto de vista emocional, el coronavirus ha acercado aún más a los familiares de los usuarios de ambos centros. Aunque no de la misma manera.

El foco de contagio en el asilo fue letal para los ancianos: todavía sin una cifra oficial, se calcula que han fallecido más de cuarenta. Una elevada tasa de mortalidad si se tiene en cuenta que no estaban cubiertas las 280 plazas disponibles. En el caso de los adultos  autistas el gran problema fueron las bajas por contagio con COVID-19 del personal sanitario que atiende a los 19 residentes. Sus familiares decidieron costear la desinfección de las instalaciones y los test de diagnóstico para minimizar los riesgos.

Denuncia por la gestión del geriátrico

Los allegados de los mayores que viven en la Residencia Adolfo Suárez, dependiente de la Comunidad de Madrid, piden que se investigue el desarrollo de los acontecimientos en el centro y han denunciado ante la Fiscalía de Madrid la gestión de la crisis. La desgracia que supone la pérdida de un ser querido, con el triste añadido de no poder despedirse de él, ha ido además acompañada estos meses por una falta de información que ha multiplicado la angustia de los familiares de los residentes.

Residencia de Mayores Adolfo Suárez
Residencia de Mayores Adolfo Suárez

El establecimiento cerró sus puertas el pasado 8 de marzo y desde entonces apenas los efectivos de la Policía Local, el Samur y la Unidad Militar de Emergencias (UME) han podido acceder para revisar y comprobar si se realizan de forma adecuada los aislamientos de los residentes contagiados y proporcionar pautas médicas y de desinfección al personal. Precisamente el conjunto de profesionales que asisten a los ancianos también son de víctimas de la situación. Las bajas por contagio o sospecha de tener los síntomas de la enfermedad han diezmado la plantilla de la residencia Adolfo Suárez, ya bastante justa antes de la expansión de la pandemia.

Los mayores fueron considerados muy pronto como la población de mayor riesgo ante la expansión del coronavirus y sin embargo no se ha sabido o podido evitar que las residencias fueran los lugares más golpeados por la crisis sanitaria. Según cifras de la Consejería de Políticas Sociales de la Comunidad de Madrid, referidas a todos centros autorizados en la región que prestan atención a personas mayores, con discapacidad y con enfermedad mental, desde que comenzó la pandemia han muerto 5.558 ciudadanos con diagnóstico positivo (986) o síntomas de COVID-19 (4.572).

El caso de la Residencia Cepri

La Residencia Cepri La Peineta para personas con discapacidad intelectual afectadas por trastornos del espectro del autismo (TEA), ubicada en el número 41 de la calle Zurich, también ha sido golpeada por el coronavirus. Al menos cuatro de sus 19 residentes han tenido que recibir atención o ser aislados al verse afectados por la enfermedad y doce de sus profesionales han causado baja en algún momento, por dar positivo o presentar síntomas. Voluntarios y personal del Centro de Día de la misma asociación, que ahora se encuentra cerrado, se incorporaron a la residencia para intentar mantener el servicio en las mejores condiciones posibles, un esfuerzo necesario y agradecido, pero que también supuso que profesionales no especializados debieran atender a los afectados.

Residencia Cepri
Residencia Cepri La Peineta

Las circunstancias se agravan porque este tipo de internos no entienden de medidas de prevención o mantenimiento de las distancias de seguridad, lo que puede facilitar la propagación del virus. Con el fin de minimizar los riesgos, las familias decidieron costear la desinfección de las instalaciones, comprar materiales de protección y sufragar el pago de 11.000 euros a un laboratorio para que realizaran análisis, tanto a sus allegados como a los cuidadores. En estas condiciones, la conmemoración del Día del Autismo de 2020, el pasado 2 de abril, a buen seguro sólo podrá recordarse con tristeza.

 

 

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Martín Casariego, Concejal-Presidente de San Blas-Canillejas: “Atender a la gente necesitada del distrito es una absoluta prioridad”

Consciente de que vivimos una situación dramática, por el número de fallecidos que deja el COVID-19, y crítica, por la vulnerabilidad que está aflorando entre las familias y vecinos, Martín Casariego asegura que desde la administración local se intentará llegar al máximo de personas afectadas, durante el tiempo preciso, para amortiguar los efectos negativos que arrastra la pandemia. El retorno a la normalidad requerirá «esfuerzo, trabajo con criterio y que rememos todos juntos».

Ha pasado un mes y medio desde que el coronavirus se declaró oficialmente como pandemia y desde que se decretó el estado de alarma en nuestro país, ¿cómo valora el comportamiento vecinal, el de los funcionarios municipales y, en general, el de los trabajadores públicos en nuestros barrios?

El comportamiento vecinal ha sido excelente en líneas generales, como creo que el de los madrileños, y quiero felicitarles por ello. Pero, más allá de la responsabilidad individual, me gustaría resaltar la solidaridad de nuestro distrito. La gente se ha volcado en ayudar a los más desfavorecidos, a sus vecinos mayores, a las personas con movilidad reducida que no pueden realizar la compra. Una buena noticia, dentro de la gravedad de la situación y de los momentos horribles que mucha gente ha pasado.

En cuanto a los trabajadores municipales, estoy muy satisfecho por su respuesta. Lo más visible son las acciones de Servicios Sociales, que están haciendo un enorme trabajo, pero también el resto de los departamentos han seguido activos, y los Servicios Técnicos (obras), Cultura, Deporte siguen planificando proyectos y diferentes acciones para cuando sea posible ponerlos en marcha. La inmensa mayoría ha estado trabajando en su casa desde el principio, lo que tiene mérito teniendo en cuenta lo complicado de la situación. Algunos han debido mantenerse aislados al tener a sus parejas o familiares cercanos enfermos o con síntomas.

Desde la Junta, se comunican diariamente a Madrid Salud aquellos casos que se registran tanto por enfermedad comprobada como por residir con un enfermo, por lo que hay un control de los afectados. Afortunadamente, no nos hemos visto especialmente damnificados.

el concejal-presidente del distrito, Martín Casariego—Fiestas Canillejas
Martín Casariego

¿Cómo se ha articulado la comunicación y las actuaciones conjuntas con otras administraciones involucradas (otras áreas del Ayuntamiento, la Comunidad de Madrid, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.) y con los movimientos asociativos vecinales?

La comunicación con las diferentes Áreas de Gobierno del ayuntamiento de Madrid es fluida. Mantengo reuniones a través de videoconferencias con diferentes Delegados para establecer directrices generales en los 21 distritos. También hay una comunicación fluida con la Policía Municipal y la Nacional, a los que he trasladado todo mi apoyo y felicitaciones por su trabajo y entrega. Muchos de los agentes han sido infectados, por lo que se han producido algunas bajas, aunque han seguido funcionando muy satisfactoriamente.

El mismo Comisario de la Policía Nacional ha sido uno de los que han pasado el coronavirus. Por suerte, ha salido adelante y ya está plenamente recuperado. Y creo que la mayoría de los vecinos de San Blas-Canillejas es también consciente de la gran labor que hacen los policías por el bien común. Por último, no me gustaría dejar de mencionar al Ejercito y más concretamente el acuartelamiento que tenemos en el distrito, la Agrupación de Transporte nº 1 de la Brigada Logística, cuyo coronel se ha mostrado predispuesto a colaborar con la Junta en todo lo que le sea posible.

Martin Casariego

¿Tiene conocimiento de todas las iniciativas solidarias que han puesto en marcha entidades cívicas en este tiempo en el distrito? ¿Ha habido comunicación y demanda de colaboración a la Junta?

La solidaridad es un fenómeno espontáneo. Hay personas que se han ofrecido a hacer las compras a otras, pasear a sus mascotas, etc. Tenemos un distrito que ha sabido responder a las necesidades de su entorno. Existen algunas iniciativas formales que han contactado con la Junta y se está colaborando en la medida de nuestras posibilidades. Incluso coordinamos desde la Junta Municipal del Distrito (JMD) un chat interno donde participan entidades que tradicionalmente hacían reparto de alimentos.

A veces hay un deseo de ayudar que no es fácil de encauzar, por las dificultades del Estado de Alarma y el cuidado que hay que tener para evitar contagios. Desde esta Junta nos hemos marcado como prioritario la ayuda a las familias más necesitadas. Desde el departamento de Servicios Sociales de la JMD se están repartiendo 68 comidas a domicilio (7 abril). Es un contrato ya existente desde 2017 para llevar comida preparada a familias en exclusión social.

Además, se ha tramitado un nuevo contrato de emergencia, para complementarlo, ha dotado con 150.000 euros. Empezó el lunes 30 de marzo, enfocado principalmente a familias con menores. La idea es ayudar a 100 familias con cestas 150 €/mes, y 450 familias con 300 €/mes. El martes 14 de abril se habían repartido ya unas 270 cestas, que benefician a unas 950 personas. Desde el Área se han facilitado 158 tarjetas prepago de 100 €, para compra alimentaria en Ahorra Más, Alcampo, Carrefour, Mercadona… Hasta 28 establecimientos en Madrid. Se repartieron de forma inmediata 40 para familias con necesidades urgentes, el resto se asignó más escalonadamente, según se detectaban nuevas necesidades.

Se ha continuado con el SAD (Servicio de Atención Domiciliaria, que incluye aseo personal, limpieza del hogar, compra de comida y en ocasiones cocinarla), suprimiendo, para evitar posibles contagios, aquellos usuarios que únicamente recibían el servicio de limpieza del hogar. También se ha continuado con el TAD (Teleasistencia domiciliaria). Se ha hecho mucho, y creo que muy bien. Y no lo digo para colgarme una medalla, el mérito es del conjunto de los funcionarios de la Junta. Además de todo esto, se han realizado numerosas acciones, consultando con Servicios Sociales, y coordinados desde Concejalía, con vecinos, entidades, empresas y asociaciones.

Con la Fundación Madrina y Work Center Kitchen, mis asesores han coordinado una iniciativa de envío de 100 menús elaborados diarios para personas en grave riesgo de exclusión, repartidos por voluntarios desde el 8 de abril. También tras consultar con nuestros Servicios Sociales, hemos pedido 200 comidas diarias del Banco de Alimentos y Work Center Kitchen – Arzábal, del comedor de Santa Eugenia, repartidos por bomberos voluntarios del Ayuntamiento de Madrid. Además, desde Concejalía se ha gestionado la entrega, gracias a la generosidad de la Orden de Malta, de 500 menús diarios, que se distribuyen a través de Cáritas Centro Residencial JMJ2011, la Parroquia San Cristóbal de Ciudad Pegaso y la Plataforma de Trabajadores en Paro de San Blas-Canillejas. Por último se han conseguido 125 menús diarios más de las cocinas del prestigioso cocinero con 2 estrellas Michelin, Diego Guerrero. Y podría seguir: el 28 de marzo hubo una donación de productos perecederos del Hotel Rafael Ventas, entregada a la Asociación por una Vivienda Digna de San Blas para familias necesitadas.

El 31 de marzo otra a la Escuela Infantil La Almudena de alimentos y material de limpieza, también repartida por Asociación por una Vivienda Digna de San Blas. El 6 de abril, la empresa Panalia Derivados de la Harina donó 16 cajas de 18 kilos de caballa congelada, entregada a la Plataforma de Trabajadores en Paro de San Blas Canillejas. El 9 de abril, donación de frutas y verduras de la empresa Impacto en Getafe, recogida por Cáritas de San Blas, los voluntarios de la Parroquia de San Cristóbal, La Plataforma de Trabajadores en Paro de San Blas y la Asociación por una Vivienda Digna de San Blas.

Estamos pendientes de cerrar con la Fundación Madrina la entrega de 25 canastillas con lotes con material y alimentos para bebe. Está siendo un trabajo ingente, posible gracias al esfuerzo y generosidad de muchas empresas, imprescindible ante una catástrofe de estas proporciones. No quiero dejar de citar en esta corriente de solidaridad al Club Atlético de Madrid, que ha hecho una generosa donación de mascarillas para nuestro distrito, que es también el suyo.

martin casariego

En abril se puso a disposición de personas vulnerables una partida de 150.000 euros para satisfacer necesidades básicas, ¿está la Junta del Distrito en disposición de poder articular un montante similar para meses sucesivos?

Estamos atendiendo lo que va surgiendo, además de lo que ya se atendía previamente. No sabemos cómo vamos a estar dentro de uno o dos meses, pero es previsible que las consecuencias económicas de la pandemia sean muy graves, y por lo tanto, que estas ayudas tengan que continuar, porque habrá mucha gente que se quedará en el paro porque habrá tenido que cerrar su negocio o le hayan despedido. Si fuese necesario, contamos con el compromiso de la corporación para disponer de más fondos. Ahora mismo, atender a la gente necesitada del distrito es una absoluta prioridad, de nuestra Junta y del Ayuntamiento. Intentaremos llegar al máximo número de personas posible, durante el tiempo necesario.

martin casariego

De las residencias de ancianos y personas con discapacidad que hay en el distrito, ¿cuántas y cuáles han sido objeto de ayuda por parte de la Junta, la Comunidad, la Unidad Militar de Emergencias?

Todos los Centros de Mayores municipales han sido cerrados y desinfectados. Está siendo muy duro, todo esto; Los presidentes de las juntas directivas de Canillejas y de Pablo Casals han sido dos de las víctimas del coronavirus. Entristece y duele conocer noticias así. Las personas mayores que han precisado apoyo tras el cierre de los Centros de Día están en seguimiento continuo y si precisan comida a domicilio, SAD, TAD o alguna otra prestación, se está tramitando con agilidad. No hay residencias municipales en nuestro distrito. Las que hay, son competencia de la CAM. Sí han sido desinfectadas, y han recibido apoyo, pero todos sabemos que se han vivido situaciones dramáticas, sobre todo al principio de la pandemia. Creo que, por desgracia, ya somos pocos los madrileños que no tenemos a algún fallecido por coronavirus en nuestro entorno cercano.

De los más de 5.500 fallecimientos en residencias de ancianos que la Comunidad de Madrid calcula que se han producido en la región hasta ahora, ¿cuántos se han producido en nuestro distrito?

No conozco el dato exacto relativo a fallecidos en las residencias, aunque me temo que las cifras serán dramáticas.

Martín Casariego

¿Cómo han respondido los centros de salud, la base operativa 19 del Samur y las farmacias del distrito en este tiempo de cuarentena y de avisos de síntomas o contagios por parte de los vecinos?

Tanto los centros de salud como el Samur han trabajado a un altísimo nivel. Nos tenemos que sentir muy orgullosos de nuestros sanitarios, que exponen sus vidas cada jornada en favor de todos. Todos los días se le reconoce su labor a las 20 horas con aplausos, a los que me sumo como Concejal de San Blas-Canillejas y, también, como particular.

¿De qué manera ha afectado esta crisis a los servicios de limpieza municipales que trabajan en nuestros barrios? ¿Han cambiado sus trabajos habituales por labores de desinfección en la vía pública?

Sí, por supuesto, ha habido cambios. Desde el 14 de marzo, el Ayuntamiento ha reforzado al máximo el servicio de limpieza con agua en las calles y ha incorporado por primera vez con carácter general el hipoclorito sódico, un viricida. Se han reducido los barridos manuales, y en cambio se han multiplicado los baldeos y las limpiezas con mochilas y pistolas de alta presión, centrándose muy especialmente en entornos de hospitales, farmacias, tiendas de alimentación, mercados, estancos, centros de salud, hoteles medicalizados. El Ayuntamiento tiene 182 máquinas—57 equipos de alta presión y 125 baldeadoras—con las que se realizan más de 130 servicios de baldeo diario y más de 30 lavados con agua a alta presión. Desde primeros del mes de abril funciona un camión con un cañón nebulizador que esparce agua con hipoclorito por los viales principales de la ciudad. Se ha hecho un esfuerzo enorme y, como es lógico, parte de ese esfuerzo se ha desplegado en nuestro distrito.

Martin Casariego

¿Tiene datos de cómo ha afectado la situación al tejido empresarial del distrito: empresas que se han acogido a un ERTE, trabajadores que se han quedado en paro, negocios más afectados y cómo cree que podrán volver a activarse cuando superemos la crisis? ¿Qué papel podrá jugar la junta en esta reactivación?

No, no disponemos de esa información, que la tendrá la Dirección General de Trabajo. A nadie se le escapa que, una vez vaya acabando el confinamiento, la siguiente tarea será reactivar la economía, que va a quedar muy dañada, porque no puede haber prestaciones sociales sin impuestos, ni impuestos sin actividad económica. El Ayuntamiento de Madrid, a través del Área de Gobierno de Economía, Innovación y Empleo, está lanzando diferentes ayudas a pymes y emprendedores, de momento, por un importe de 87 millones de euros, en forma de avales, subvenciones, moratorias y medidas fiscales, con el objetivo de mitigar los efectos económicos negativos que ya se están produciendo. El Ayuntamiento también ha puesto en marcha un paquete de medidas fiscales. Son medidas de alcance general, no de distrito. Desde la Junta, buscaremos atraer proyectos que ayuden a la formación de jóvenes y parados, enfocados sobre todo a profesiones con futuro.

Martín Casariego

De esta situación que ha puesto al límite a todo el mundo, ¿qué enseñanzas puede extraer un servidor público? ¿Cambiará la forma de actuar de los responsables políticos y en qué manera?

Estamos ante una situación crítica, histórica, con consecuencias económicas, sociales, políticas, en la cual algunos debemos demostrar para qué y por qué hemos decidido hacernos políticos y servidores públicos. Creo que es necesario trabajar todos de manera coordinada, y que las críticas sean constructivas. Villacís y Almeida están gestionando la crisis de manera cohesionada y coherente, abriendo espacios de diálogo y consenso con la oposición, y aquí también cabe mencionar la actitud que están mostrando algunos partidos predispuestos a arrimar el hombro, ser leales al gobierno y construir juntos. Ante esta situación dramática (no puedo de quitarme de la cabeza las cifras de decenas de miles de muertos, algunos conocidos personalmente), toca dejar de lado las discrepancias ideológicas y proponer medidas que beneficien a todos. Es la actitud que hemos tomado desde Ciudadanos a nivel nacional. Inés Arrimadas es un claro ejemplo de oposición constructiva. Ojalá esto lo entendamos todos, también el resto de partidos políticos. Creo que todo esto está mostrando que la mejor manera de enfrentarse a los problemas es con humildad y unión.

Si pudiera trasladar un mensaje a todos y cada uno de los vecinos de San Blas-Canillejas, ¿qué les diría?

Que estamos pasando tiempos duros y que no se van a acabar de la noche a la mañana. Va a haber una fortísima crisis económica, y habrá que centrarse en ayudar a las familias con problemas y a la creación de empleo. Para regresar a lo que era la normalidad, tendremos que esforzarnos, trabajar con criterio y remar juntos. Y creo que lo conseguiremos. España es un gran país, lleno de gente solidaria y preparada, y San Blas-Canillejas, un gran distrito. En estos años, espero estar a su altura.

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