El agua se convierte en la gran protagonista de Torre Arias

Adrian Woods es miembro fundador de la Plataforma Quinta de Torre Arias (PQTA), ecologista del agua, defensor del patrimonio, la cultura, la botánica,  y también un humanista culto, didáctico, que apuesta por la permacultura como una forma de vida sostenible en un mundo que todavía tiene remedio en la crisis global.

Tercera visita guiada a la Quinta de Torre Arias o Canillejas organizada por la PQTA y otro éxito de participación, un orgullo ver a tanto público interesado en esta visita que versaba sobre la ecología del agua, el tema referente, casi de culto del británico (escocés) Adrian Woods que lleva 25 años entre nosotros.

Adrian Woods es miembro fundador de la Plataforma Quinta de Torre Arias (PQTA)
Adrian Woods es miembro fundador de la Plataforma Quinta de Torre Arias (PQTA)

Llegó a España y se puso a trabajar de traductor y guía turístico, esas cosas que hacen los guiris en nuestro país para ganarse la vida. Después trabajó en una empresa de gestión eficiente del agua y se domicilió en Canillejas, en la colonia Alfonso XIII, donde descubrió y se enamoró de la cercana Quinta histórica de Torre Arias y de su sistema de alimentación hídrico.

Mientras los niños exploradores descubren las chimeneas que utilizaba Tatiana Pérez de Guzmán, la última marquesa de Torre Arias, para capturar el calor y calentar sus plantas y cultivos (geotermia en estado puro), Adrian Woods dirige la vista de los adultos hacia los invernaderos del siglo XIX, de los más antiguos de Madrid. “Las chimeneas están en un estado ruinoso, pero su fin era la ventilación gratuita absorbiendo el aire hacia arriba. En Inglaterra el invernadero estaría situado este-oeste para captar el sol, pero en Madrid no hace falta con tanta exposición solar, con norte-sur es suficiente”, comienza explicando.

Una Quinta diseñada para recoger agua de lluvia

“Toda la quinta de Torre Arias está diseñada para recoger el agua de lluvia y repartirla por todas las albercas, debería empezar por la cubierta de la casa de los guardeses (ahora en rehabilitación), igual que el tejado del palacete que dispone de un depósito de agua con caída de 30 metros y con una presión tremenda”, dice Woods.

“La finca es tremenda para la permacultura, mira al sur y cuenta con un muro al norte para protegerse del viento de la sierra, en realidad es un jardín botánico. El arroyo discurre hasta un puente en un colina empinada pero suave para los carruajes que van al Palacio, el mismo recorrido del agua que debería respetarse con la ingeniería hidráulica planteada para regar los campos de cultivo donde se plantaban patatas. Después el agua viajaba hasta el lavadero de la calle Boltaña, en el centro del pueblo de Canillejas”.

Quinta de Torre Arias

Una de las preocupaciones de Adrian y de todos sus compañeros de la PQTA es el desaprovechamiento del agua de lluvia y de las subterráneas. “Los dos arroyos de Torre Arias están vacíos, pero se podrían poner canalones para cosechar el agua de lluvia, casi 18 millones de agua al año se pierden y se podrían hacer jardines acuáticos en el fondo de los arroyos; estéticamente sería muy bueno y ecológicamente ayudaría al ciclo del agua. Habría que rehabilitar las caceras que distribuyen el agua por toda la quinta, algo en lo que los jardineros han trabajado, sacando agua de la alberca de La Minaya para que empiece a discurrir el agua”, subraya Adrian Woods.

La visita avanza hacia la compostera, donde habitan todo tipo de bichos que calientan el agua y con basuras orgánicas que no huelen; en los procesos de compostaje, donde intervienen miles de microorganismos se producen altas temperaturas (hasta 60º) fruto del proceso de descomposición de la materia orgánica que podrían utilizarse para calentar agua gratis si la hacemos circular por el interior de la compotera en un serpentín. El compost bien elaborado (restos de verduras, frutas, cáscaras de huevo o posos de café) y con suficiente material estructuran (resto de vegetales y leña triturada) y no da problema de malos olores.

Después la mirada se dirige hacia los huertos, un jardín clásico sin acolchados para retener el agua de lluvia sin quitar las malas hierbas. “Muchos jardineros quitan las malas hierbas porque creen que compiten con los árboles y no es una competición por el agua, las plantas se ayudan entre sí y tienen raíces profundas que no necesitan mangueras externas, como la malva, que extrae los minerales, es una economía colaborativa”.

Quinta de Torre Arias

Las huertas, atractivo de Torre Arias

Las huertas son hoy en día uno de los atractivos de Torre Arias y todo gracias al empuje de algunos jardineros que se salieron del guión establecido, como Daniel Liébana. “Contamos en Torre Arias con 250 especies herbáceas, es el único parque en Madrid que cuenta con este estudio y nos dan pistas sobre el terreno y su evolución donde el pastoreo de caballos, ovejas y vacas era común. Queremos poner en valor el carácter agrícola de la finca y aquí se obtienen semillas de origen madrileño, además de la función social que va a parar a la Plataforma de Trabajadores en paro de San Blas-Canillejas con una producción de tomates, pimientos, berenjenas, calabacín, calabaza, pepino, patatas, aromáticas, medicinales y melíferas para atraer polinizadores”.

Liébana y sus compañeros de la PQTA apuestan por la Agricultura Biodinámica, con especial atención a los saberes ancestrales perdidos a lo largo del tiempo”. También experimentan con otros sistemas de cultivo (biointensivo, orgánico) dentro siempre de la agricultura ecológica.

Quercus ilex, Quinta de Torre Arias
La única encina (Quercus ilex) ha sobrevivido durante tres siglos, quizá anterior a la propia quinta de Torre Arias.

Adrian Woods continua con su clase magistral sobre la Quinta del Agua, delante de la única encina (Quercus ilex) que ha sobrevivido durante tres siglos, quizá anterior a la propia quinta de Torre Arias. Nos habla de raíces, hongos, ardillas, abejas, azúcares, fotosíntesis… “Lo que pasa debajo del suelo es lo que gestiona el agua, las mangueras no llegan a todos las partes y se necesitan nutrientes: nitrógeno, potasio y calcio, todo natural, sin necesidad de aportarlo externamente”.

El guiri Woods (curiosamente su apellido significa Bosque en español) no para, estaría todo el día hablando de los recursos hídricos abandonados, “como los caños de los muros por donde salía el agua y que los taparon, un error, tienen una función biológica y además hay que recuperar la historia. Igual que los pozos, que se deberían rehabilitar para cosechar el agua perdida desde la urbanización de Suanzes, que cuando se construyó condenó el arroyo de Los Molinos”, finaliza Woods, entre aplausos, una visita donde la gestión eficiente del agua es prioritaria, un producto ambiental y social que debemos preservar.

Quinta de Torre Arias