Luces en la oscuridad desde el colegio Valle Inclán

Cerró sus puertas a los escolares cuando se decretó el estado de alarma y casi de inmediato tuvo que volver a abrirlas para echar una mano a familias que lo están pasando muy mal. En el colegio Valle Inclán se reparte comida para que cada día de la semana puedan comer unas 700 personas.

Como directora del CEIP Ramón María del Valle Inclán, Nuria Hernández está acostumbrada a buscarse la vida para obtener recursos para el colegio, el profesorado y sus alumnos. Con la irrupción del COVID-19 en nuestras vidas ha tenido que ir más allá porque muchas familias se acercaban al centro diciéndole que lo estaban pasando mal. “Empecé a moverme para ver cómo podíamos conseguir ayuda y me facilitaron un correo electrónico que resultó ser de una asesora del alcalde. A las dos horas de enviarle un mensaje me llamó para preguntar qué necesitaba y dos horas después era Diego Sandoval el que se ponía en contacto para ver cómo concretar la ayuda”, comenta Nuria.

El colegio Valle Inclán se abre martes y viernes para la entrega de comida
El colegio Valle Inclán se abre martes y viernes para la entrega de comida

Los tres hermanos Sandoval, Mario, Rafael y Diego, se habían ofrecido al ayuntamiento por si podían echar una mano de alguna manera. Tuvieron que cerrar su restaurante Coque cuando se decretó el confinamiento y proponer un ERTE para la plantilla, pero decidieron cambiar su cocina, reconocida con dos Estrellas Michelin, por platos sencillos y guisos para gente necesitada.

Lo que empezó siendo una entrega de comida para una treintena de familias y unas 140 personas enseguida creció hasta las 280 raciones. “Las dificultades económicas sobrevenidas del confinamiento: parón de la actividad, cierre de empresas, expedientes de regulación temporal de empleo, han aumentado de manera exponencial la demanda de ayuda”, advierte Nuria. Por ese motivo, en paralelo, y dado que más gente necesitada continúa acudiendo al colegio Ramón María del Valle Inclán, por poner un ejemplo, el último viernes de abril se apuntaron 35 familias más, Nuria ha acordado con la Fundación CESAL la entrega de más de 400 raciones diarias que la ONG y World Central Kitchen preparan en las cocinas de la Escuela de Hostelería ubicadas en el Mercado Municipal de Santa Eugenia.

En el Valle Inclán se habilitan los dos accesos que tiene el centro. Por la parte posterior, más amplia porque da a patio del colegio, se entregan cada día las más de 400 raciones que proceden del mercado de Santa Eugenia: menús empaquetados en bolsa de papel que contienen un táper con comida y fruta. Por la entrada delantera, los martes y viernes se reparte la comida del Coque para 3 y 4 días a aquellas familias demandantes de ayuda cuando el ayuntamiento la puso en contacto con los hermanos Sandoval. De este modo se puede llevar un control. “Cada familia tiene un número de orden asignado y vamos tachando de la lista según van recogiendo las provisiones. A la gente nueva que va llegando y no figura en ese listado, les tomamos los datos para incorporarles”, aclara Nuria.

Además de las comidas elaboradas, en el Valle Inclán también se reparten otro tipo de productos; por ejemplo, los martes hay entrega de leche para bebé y pañales aportados por empresas y adquiridos mediante los donativos aportados en una cuenta que se ha abierto a tal efecto, y los viernes se proporcionan yogures y leche normal. El Ayuntamiento, el Banco de Alimentos, Dodot y Lactalis son algunas entidades que están ayudando en esa tarea. En la parte logística, el Grupo Concertante Talía, también vecino del distrito, le ha prestado a Nuria su furgoneta para poder cargar y trasladar los lotes de comida. “Me dejaron las llaves del vehículo todo el tiempo que lo necesitemos”, destaca la directora del Valle Inclán.

Mario Sandoval delante de la furgoneta aportada por el Grupo Concertante Talía
Mario Sandoval delante de la furgoneta aportada por el Grupo Concertante Talía

Nuria se muestra muy preocupada por el futuro inmediato porque las necesidades crecen y la crisis va para largo. Los Sandoval ya le han asegurado que los tendrá a su lado mientras dure el estado de alarma. “Ellos están al máximo de lo que pueden aportar, no dan abasto, piden a sus proveedores que les regalen alimentos e incluso compran género de su propio bolsillo”, comenta. La directora del Valle Inclán deja una reflexión: “los números acabarán siendo insostenibles y tendremos que encontrar una manera de articular la ayuda, ¿cómo lo haremos cuando no alcance para todos los que lo necesiten? Aunque no sea mi responsabilidad directa, con la gente que viene a recoger comida se crean vínculos, estableces contacto y ponemos cara a quien sabemos que no tiene absolutamente nada, ¿qué va a ser de ellos si no llegamos?”.

Ayudantes y demandantes

Los voluntarios y los hermanos Sandoval preparando menús en el Coque
Los voluntarios y los hermanos Sandoval preparando menús en el Coque

Nuria Hernández no está sola en el compromiso solidario que ha asumido con quienes más lo necesitan en las actuales circunstancias. Vinculados al Valle Inclán están mano a mano la trabajadora social del equipo de orientación, el dueño de la empresa que se ocupa del comedor, la cocinera y la mamá de una antigua alumna, fue a pedir ayuda siempre y cuando ella pudiera echar una mano. También la directora del CEIP República de Chile, Arancha, y un grupo de amigos de Nuria forman parte del grupo de trabajo. Además, “estamos coordinados con los directores de otros colegios del distrito y con entidades como el Espacio Vecinal Montamarta o la Plataforma de Trabajadores en Paro de San Blas-Canillejas”, destaca Nuria.

En cuanto al perfil de los demandantes, la directora del colegio aclara que son familias del barrio y que muchas de ellas nunca han necesitado ayuda de Servicios Sociales, pero con esta crisis se han quedado sin nada. “La gente lo está pasando muy mal. No les alcanza con la renta mínima de inserción de 400 euros. Pero también hay mucha gente sin papeles que ya detectamos que había llegado en enero y febrero y se han encontrado con esta situación a cero.  Tomamos sus datos y los pasamos a Servicios Sociales”, concluye la directora del Valle Inclán.

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Out por el coronavirus

En circunstancias normales, una mañana de sábado cualquiera desde febrero a mayo los batazos resuenan en el colegio María Moliner. Jóvenes peloteros, guantes en mano, se agrupan en los equipos que disputan la competición madrileña de béisbol en categoría alevín. El COVID-19 también se ha llevado por delante esta actividad deportiva.

Con varias jornadas disputadas, a mediados de marzo llegó el parón. La suspensión de toda actividad deportiva y el cierre de los colegios hizo inevitable que también la liga alevín de béisbol se interrumpiera. Desde hace algunos años la competición se desarrolla en las instalaciones del colegio María Moliner. Ojalá pueda retomarse en algún momento este mismo año, pero de momento todo está en el aire.

Beísbol en el María Moliner

El béisbol estuvo estrechamente vinculado a San Blas durante mucho tiempo en el último tercio del siglo pasado. Desde hace un lustro, la conexión entre el barrio y el deporte de los bates, los guantes, las pelotas y las bases se ha reactivado. El Centro de Educación Infantil y Primaria María Moliner acoge en sus instalaciones la liga alevín de béisbol y tres colegios, El Sol, República de Chile y el propio María Moliner, lo imparten dentro del Programa de Escuelas Municipales de Promoción Deportiva. En total son 26 los centros que cuentan con monitores y entrenadores que enseñan este interesante deporte por todo Madrid. Una cifra nada despreciable si se tiene en cuenta el, por desgracia, escaso arraigo y conocimiento de esta disciplina en nuestro país.

El estadio emblemático de béisbol de la capital, La Elipa, tiene prevista su reapertura este año después de cuatro en obras para su mejora. En todo este tiempo ha sido el colegio María Moliner el lugar donde se ha concentrado la competición de los beisboleros más jóvenes. La instalación adecuó en 2017 un pequeño campo de tierra de fútbol 7 en desuso para la práctica del béisbol. Se levantó la malla (backstop) que delimita el campo por detrás de la zona de bateo (home), se emplazaron las cuatro bases que conforman el cuadro del diamante y se acondicionaron banquillos para los equipos a ambos lados de las líneas que marcan la zona válida del terreno de juego.

Beísbol en el María Moliner

Unos sesenta chicos y chicas del barrio han tomado contacto con el deporte desde que el colegio solicitó que se impartiera dentro del programa de promoción deportiva. Este año hay 14 inscritos que, salvo por causa de fuerza mayor, no faltan a sus entrenamientos de una hora los lunes y miércoles al salir de clase. El béisbol es un deporte complejo cuando los practicantes están en la fase de iniciación, pero que les engancha a medida que van adquiriendo las habilidades básicas. No es sencillo aprender a capturar pelotas con un guante que se coloca en la mano menos hábil -los jugadores necesitan su extremidad más útil para lanzar la bola fuerte y con precisión-, ni es fácil golpear acertadamente una pelota cuando nunca se ha agarrado un bate. Pero es impagable la mueca de satisfacción que ilumina la cara de los chicos cuando consiguen atrapar una bola elevada (fly) o en el momento en el que conectan un buen batazo que envía la pelota lejos del alcance de los jugadores del equipo contrario (hit).

Una parte del béisbol que llama mucho la atención de los jóvenes cuando comienzan a jugar son los implementos necesarios. Además de la gorra, elemento distintivo común en la indumentaria de todos los peloteros, guantes y bates, también son imprescindibles los cascos para el bateador y los corredores, así como las protecciones que se pone el receptor (catcher) -jugador que debe atrapar la pelota que envía el lanzador (pitcher) y que debe intentar batear el contrario- para evitar que un pelotazo pueda dañarle: careta, peto y «chingalas» (defensas para las piernas). Con todos los útiles en su sitio, los equipos estarán listos para empezar a jugar cuando el árbitro grita: «juego».

El béisbol en pocas palabras

En el béisbol dos equipos de nueve jugadores se alternan en labores de ataque -bateo y corrido de bases- y defensa -captura de la bola bateada y tiro a la base para eliminar al corredor- hasta nueve veces, que es el número de entradas (innings) que conforman un partido. En el caso de los alevines, suelen jugarse cinco o seis, a lo sumo. Una vez que el equipo a la defensiva consigue eliminar a tres atacantes, los papeles se invierten. Y así sucesivamente. Para anotar las carreras, que son los «puntos» que se cuentan en el marcador, los jugadores deben ser capaces de recorrer las cuatro bases sin que les eliminen. El equipo que suma más carreras al término de la última entrada es el vencedor del partido.

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La Junta Municipal lanza Lectoforo, un programa para promover la lectura

A principios de febrero el concejal del distrito, Martín Casariego, presentó una iniciativa dirigida a diferentes colegios públicos. Con el impulso de la lectura pretende que los estudiantes aumenten su “capacidad de comprensión, reflexión y creación de opinión”. 

Con el objetivo de revalorizar la lectura como instrumento de aprendizaje, la Junta Municipal del distrito ha puesto en marcha Lectoforo. Se trata de un programa dirigido a los estudiantes de tercero a sexto de primaria de una serie de colegios públicos del distrito, donde trabajan atendiendo a las características de cada grupo y entre los que se encuentran los centros Alberto Alcocer, Julián Marías, Álvaro de Bazán, República de Chile, Carmen Cabezuelo, María Moliner, El Sol y Padre Coloma.

En este sentido, cada centro trabaja en la lectura de un libro entregado por la Junta Municipal y desarrolla diversas actividades en torno a él, que finalizan con un debate con el autor de la obra. Durante la presentación de la iniciativa que se celebró en el CEIP Alberto Alcocer a principios de febrero, el concejal del distrito, Martín Casariego, explicó que el objetivo del programa es aumentar la competencia lectora de los escolares de forma complementaria a la programación educativa habitual y reforzar el currículo de los centros educativos.

“Lectoforo es un programa que pone en marcha la Junta Municipal para ofrecer una experiencia pedagógica con la lectura, algo que es fundamental para desarrollar el lenguaje y el pensamiento. Esta práctica permitirá a los alumnos tener una mayor y mejor capacidad de comprensión, reflexión, búsqueda de información y creación de opinión”, declaró Casariego.

En el acto de inauguración también participaron la presidenta de la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil, Marta Higueras; la directora de la editorial Bruño, Isabel Carril; y el escritor Juan Ramón Barat, que desarrolló un debate sobre su libro Nowhere en el que participaron cerca de 50 alumnos de sexto de primaria.

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CEIP República de Chile, “La noche de los mediadores”

“Que pasará, que misterio habrá puede ser mi gran noche…”

Así lo cantó primero Adamo, después Raphael y así lo vivimos nosotros el CEIP República de Chile la noche del 23 de noviembre, “La noches de los mediadores”, nuestra “gran noche”.

Premio AMMI 2018 a la Labor Institucional en Mediación en la Comunidad de MadridEsa noche recibimos el “Premio AMMI 2018 a la Labor Institucional en Mediación en la Comunidad de Madrid: ”Proyecto SuperArte”, presentado y desarrollado por nuestro pequeño CEIP República de Chile.

¿Quiénes somos el CEIP República de Chile? Pues así, para empezar, somos un Centro Público ubicado en la zona de Simancas-San Blas. Un Centro con un largo recorrido, que empezó a funcionar en los años 60 y que, como todos los Centros con historias tan largas ha tenido momentos de gran brillantez y momentos con problemas de supervivencia…  Nosotros comenzamos como Equipo Directivo hace tres años y probablemente nos encontramos el Colegio en uno de esos momentos con dificultades de supervivencia.

Al aterrizar en el Centro y hacer un análisis de contexto detectamos que nuestro Proyecto tenía que soportarse en los tres pilares siguientes: mejora de convivencia, mejora de resultados e incremento de la participación de la Comunidad Educativa… ¿Cómo engranar estos tres núcleos? Esa era la gran pregunta y de ahí surgió nuestra gran propuesta: “SUPERARTE”.

SUPERARTE parte del empleo del Arte como herramienta para sacar de cada uno de los componentes de la Comunidad Educativa lo mejor…  lograr nuestra superación dentro de este gran puzzle, para que a la larga revierta en la superación de todo nuestro contexto educativo. El diseño de un Proyecto Propio en el cual hemos incrementado las sesiones dedicadas al área de artística (2 sesiones de música y 1 de plástica) ha sido el margen organizativo que nos permitido desarrollar este proyecto.

Premio AMMI 2018 a la Labor Institucional en Mediación en la Comunidad de Madrid

Armonizando la convivencia escolar, empleando como herramienta fundamental la mediación y el conocer como son nuestros sentimientos y emociones, hemos diseñado todo un Plan de Convivencia que implica desde 3 a 12 años, partiendo de las nociones más básicas sobre nuestras emociones, terminando con nuestro equipo de mediadores de sexto, sembrando semillas de diálogo, mediación y de Cultura de Paz en todo este proceso intermedio y culminando con un servicio de mediación externo para aquellos componentes de la Comunidad Escolar que lo puedan necesitar.

Junto con este potente Plan de Convivencia, el Arte nos permite un espacio de expresión individual y grupal donde profundizar en diferentes contenidos interrelacionados con los currículum de las áreas de sociales, plástica y música. Desde una propuesta inter e intraniveles buscamos también mejorar nuestro clima de convivencia, la motivación hacia la escuela, disminuir el absentismo y mejorar los resultados académicos obtenidos en las pruebas externas.

Premio AMMI 2018 a la Labor Institucional en Mediación en la Comunidad de Madrid

Después de tres años de trabajo vemos como poco a poco vamos recogiendo resultados… vamos incorporando variaciones y modificaciones, adaptándonos a los alumnos y a los profes… a las familias del barrio… y vamos recogiendo frutos, entre ellos, y sin ir más lejos, la alegría de que la asociación AMMI de mediación haya reconocido este año nuestro trabajo y el 23 de Noviembre hayamos recibido el Premio a la Labor Institucional en Mediación en la Comunidad de Madrid… Un gran reconocimiento para nuestro Proyecto, nuestro pequeño Centro y nuestra Gran Comunidad Educativa! Nuestra Gran Noche, la Noches de los Mediadores.

www.ammediadores.es

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